Alfred Benlloch, inventor de más de cien patentes
Ciencia

Alfred Benlloch, inventor de más de cien patentes

El inventor español Alfred Benlloch Llorach, cuya muerte ocurrió el 8 de mayo de 2013, es recordado por haber dedicado su vida al ingenio y haber registrado más de cien patentes de invención en diversos ámbitos, además de trascender como uno de los pioneros del primer servicio de transfusión de sangre del mundo, creado bajo las órdenes de Frederic Durán Jordà en la Guerra Civil Española.

El también químico Alfred Benlloch vio la primera luz el 17 de octubre de 1917 en Barcelona, España, donde transcurrió su infancia y juventud, de acuerdo con su biografía publicada en el sitio de internet diariodeibiza.es.


Antes de ingresar a la universidad, estalló la Guerra Civil por lo que se unió al equipo liderado por Frederic Durán-Jordà (1905-1957), quien logró crear la infraestructura y la tecnología necesaria para montar en Barcelona el primer servicio de la historia de recolección, almacenamiento, conservación y transporte, tarea en la que ayudó el joven Benlloch y Enric Margarit.


Tras concluir el conflicto armando y luego de que Durán-Jordà se exilió en Gran Bretaña, Alfred decidió regresar a la escuela, pero esta vez cambió la medicina por la química.


En esos años e influenciado por la guerra que había terminado, desarrolló un trabajo sobre la dirección de tiro de los cañones antiaéreos que había comenzado en la contienda, para evitar los bombardeos.


Posteriormente, el servicio de inteligencia del régimen franquista lo obligó a viajar a Madrid, donde conoció al dictador Francisco Franco (1892-1975) y al militar Eduardo González-Gallarza (1898-1986).


En esos años creó diferentes patentes derivadas de las penurias de la época; un sistema para la carbonización del serrín en frío para su utilización en los vehículos de gasógeno y un proceso de obtención de pasta de madera, para suplir las carencias de esta, así como un nuevo sistema de moldeado "Monobloc" para madera.


Luego de concluir sus estudios, el joven inventor fue un pionero en la investigación sobre ósmosis inversa.


VISIONARIO


A mediados de los años cuarenta, viajó por primera vez a Ibiza, donde se enamoró de la isla y se instaló en Sant Antoni junto a su esposa, Vicenta, ahí inventaría, durante los siguientes años, todo tipo de máquinas de uso cotidiano e industrial, desde un deshuesador mecánico de aceitunas y dátiles hasta un procedimiento para la fabricación de laminados de madera para muebles o un aparato tocador y cambiador de discos para locales de ocio.


En los setenta, cuando la humanidad atravesaba una crisis petrolera, Benlloch se dedicó a encontrar una fuente de energía alternativa, barata, y no contaminante: la solar.


La empresa fotográfica Kodak se interesó por sus estudios y participó en la financiación de su desarrollo mecánico. Tuvo a varias empresas subcontratadas para fabricar sus aparatos de aprovechamiento de la energía solar, como quedaron patentados, en una planta piloto de Barcelona.


Los gobiernos de Israel y Suráfrica se pusieron en contacto con él para conocer el curso de sus investigaciones. En una entrevista en Diario de Ibiza en 1977 se lamentaba de que el Ministerio de Industria español no le había hecho caso.


Sus familiares aseguraron que incluso varias empresas eléctricas quisieron comprar las patentes para guardarlas en un cajón, por lo que el destacado investigador se negó.


En sus siguientes años, Benlloch coleccionó inventos y patentes y escribió ensayos sobre física, aparatos para tratar el cáncer y acumuladores para vehículos eléctricos.


Finalmente la vida de uno de los más destacados inventores del siglo XX, Alfred Benlloch, concluyó el año pasado, pasando a la historia como un hombre para el que investigar e inventar era el pan de cada día.


OTROS INVENTOS: Benlloch además realizó junto a sus hijos diferentes patentes y desarrollos: Generador de energía, Invernaderos climatizados, Potabilizador de agua, Señuelo perfeccionado, Sistema anti-colisión de vehículos, entre otros.


EN LA FÍSICA TEÓRICA: En sus últimos años desarrolló conjuntamente con su hijo unos trabajos de física teórica, que incluían un nuevo enfoque sobre la gravedad, física cuántica y energía orientados a dar una nueva vía a la unificación de la física teórica.


ÓSMOSIS INVERSA: En 1946 desarrolló las pruebas pioneras en el campo de la Ósmosis inversa, realizadas con diferentes tipos de membranas semipermeables. Durante este periodo también desarrolla patentes relativas a cambiadiscos automáticos, equipos de transfusión de sangre, juguetes electrostáticos y otras patentes menores.


ENERGÍA SOLAR: En respuesta a la crisis energética de 1973, emprendió una larga serie de experimentos y patentes en el campo de la energía solar. Las numerosas patentes al respecto le llevaron a conseguir diseñar un sistema autónomo, de bajo coste, capaz de suministrar tanto agua caliente como calefacción y refrigeración además de la posibilidad de producir electricidad. Los sistemas permitían una temperatura de trabajo de 220 grados centígrados, aunque podían obtener hasta mil 5000 grados y un rendimiento calórico superior al 70 por ciento, y un 31 por ciento eléctrico, muy por encima de los sistemas fotovoltaicos y calóricos de la época, e incluso actuales. Dejó pendiente un sistema de transformación directa que prometía mayores rendimientos eléctricos.


Los diseños fueron patentados en muchos países: Reino Unido, Francia, Alemania, Israel, Holanda, Italia, Suiza, USA, México, Brasil, Australia, República Sudafricana e Irán. Varias empresas mostraron interés en el desarrollo del proyecto, incluyendo Kodak España, Hidroeléctrica Española, Foster Wheeler en Reino Unido, The Scientific Research Foundation de Jerusalén. La estabilización de los precios del mercado energético llevó a que los proyectos quedaran en suspenso. Posteriormente realizó numerosas patentes en el campo de las bajas temperaturas, siempre procurando obtener sistemas de bajo coste y alto rendimiento.

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