Un mal contra la buena esperanza
Salud

Un mal contra la buena esperanza

El agente viral apunta a niños y mujeres

Una persona tose o estornuda, las partículas expulsadas salen al aire y lo siguiente que sabemos es que hay un diagnóstico de rubéola con nuestro nombre, esa era, antes, una imagen nada rara. Hoy día, gracias a una eficiente campaña de vacunación, misma que debe mantenerse porque equivale a no bajar la guardia, México fue declarado libre de esa enfermedad exantemática (que va acompañada de erupción de piel) y febril, con funestas implicaciones, especialmente para las mujeres embarazadas.
Los humanos son los únicos huéspedes conocidos de este virus que afecta principalmente a niños y adultos jóvenes. Una vez contraído se disemina por todo el organismo en cinco o siete días.
En los pequeños las manifestaciones recurrentes son la erupción cutánea, fiebre poco intensa, náuseas y conjuntivitis leve. El exantema, el efecto en la piel, se observa en más del 50 por ciento de los casos; comienza en la cara y en el cuello y de ahí viaja al sur hasta los pies.
Suele estar presente en la vida del paciente hasta tres días. Otro efecto del agente nocivo en el organismo es la inflamación de ganglios linfáticos en la parte posterior de orejas y cuello, característica que facilita su diagnóstico.
Cuando el infectado es un adulto, y en esas edades las más proclives a padecerla son las mujeres, el cuerpo es objeto de dolores articulares y artritis que pueden desplegar sus efectos por varios días, hasta diez.
Los síntomas aparecen de dos a tres semanas después de la exposición. El periodo más contagioso abarca de uno a cinco días tras la aparición del exantema. No hay un tratamiento específico para este mal.



Foto: Archivo Siglo Nuevo


CONGÉNITO
El aspecto funesto de este mal se vincula a la concepción. En mujeres embarazadas puede causar la muerte fetal o prenatal así como malformaciones atribuibles al síndrome de rubéola congénita (SRC).
Cuando llega a una mujer en las primeras etapas de gestación, la probabilidad de que la futura madre transmita el agente vírico al feto es del 90 por ciento. De ahí sus consecuencias más funestas. Los lactantes con el SRC pueden excretar el virus durante un año o más.
Sus efectos en los menores llegan a ser tan graves como sufrir defectos de audición, diabetes mellitus y disfunción tiroidea. La lista de malformaciones incluye, además, cataratas, daño cardíaco, bajo peso al nacer y retraso en el crecimiento.
Otros problemas derivados de nacer con SCR son retraso mental, defectos óseos, agrandamiento del hídago o bazo, trastornos sanguíneos, anomalías de vesícula y conductos biliares.
Y esto no quiere decir solamente que el desarrollo integral del niño está comprometido, también representa que la familia puede llegar a verse envuelta en la cuita de adquirir tratamientos costosos, cuando no cirugía y otras modalidades de atención onerosas.
La severidad de las malformaciones guarda relación inversa con el periodo gestacional, a más temprana gestación, daños más severos.
Cuando afecta a las embarazadas en los primeros dos meses y medio de embarazo, las malformaciones pueden ocurrir en el 90 por ciento de los bebes y el riesgo de aborto es del 50 por ciento.
El mayor riesgo de SRC pertenece a los países en los que mujeres en edad fértil no tienen la inmunidad que se consigue por la vía de la vacunación o por haber contraído antes la enfermedad.
La vacuna contiene una cepa de virus atenuado. Una sola dosis confiere un nivel de inmunidad a largo plazo superior al 95 por ciento, similar al que genera la infección natural. Antes de la aparición de este producto preventivo hasta cuatro niños de cada mil nacidos vivos llevaban consigo la carga del síndrome.
Las dosis para ganar inmunidad están disponibles en preparados monovalentes, dirigidos a proteger al organismo contra un solo patógeno) o en combinación con otros, como los que combaten el sarampión, las paperas o la varicela.
Las reacciones adversas ante la vacuna son leves en la mayoría de los casos. La comunidad médica tiene registradas quejas relacionadas con dolor y enrojecimiento en el sitio donde se introdujo el preparado, fiebre leve, exantema, dolores musculares.



Foto: Archivo Siglo Nuevo

CONDICIÓN
En 2015 los países americanos se convirtieron en la primera Región de la Organización Mundial de la Salud en ser declarada libre de la transmisión endémica de la rubéola, lo que fue definido por ésta agencia especializada de la ONU como un logro importante de la salud pública del siglo XXI.
La Organización Panamericana de la Salud otorgó a México la certificación como territorio libre de rubéola y de su síndrome congénito. En su dictamen destacó la aplicación constante, durante 15 años, de vacunas contra el padecimiento.
A nivel mundial la OMS recomienda que los países adopten la vacuna y la incorporen a los programas contra el sarampión.
Hasta diciembre de 2016, 152 de 194 países habían introducido la dosis antirrubeólica. Gracias a los esfuerzos preventivos los casos notificados han descendido en un 97 por ciento; pasaron de 670 mil 894 registros en 102 países en el 2000 a 22 mil 362 expedientes en 165 países en 2016.
Las mayores tasas de síndrome de rubéola congénita se registran en las Regiones de África y Asia Sudoriental. Ambas tienen la menor cobertura vacunal.
En la comunidad de los servicios sanitarios, sin embargo, hay un pendiente con el diagnóstico efectivo. Se estima que el 80 por ciento de los casos de éste vírico problema son diagnosticados como sarampión o escarlatina.


PARA NO LAMENTAR
Las medidas de prevención del contagio incluyen aislar a la persona afectada y evitar que se vean expuestas mujeres embarazadas.
Asegurar una adecuada protección exige recibir dos dosis de la vacuna conocida como “la triple viral” (contra sarampión, paperas y rubéola) cuando se tienen uno y seis años de edad.
Un dato a considerar es que hasta un 50 por ciento de los infectados puede padecer la enfermedad sin presentar síntomas, lo que resulta en mayores opciones de que el virus se propague.
Otro, luego de la introducción de la vacuna en varios territorios el riesgo de enfermar se ha desplazado del grupo infantil a los sectores poblacionales de adolescentes y adultos jóvenes.


Correo-e: dr.fabioperez@hotmail.com

Comentarios