Entre lo saludable y lo aconsejable
Salud

Entre lo saludable y lo aconsejable

La mercadotecnia, las redes sociales y la búsqueda por lo saludable han derivado en innumerables productos que tienen el objetivo de mejorar el organismo, principalmente a través de los llamados suplementos alimenticios y los multivitamínicos. No obstante, hay que considerar diversos aspectos antes de ingerir “pastillas milagrosas”, potenciadores físicos y apoyos dietéticos, pues estas sustancias no sirven “para todo y para todos”.

Cada vez es más común pasear por las calles o algún un centro comercial y encontrar las tiendas “nutricionales”; generalmente cuentan con letreros llamativos que invitan a probar cierto producto para mejorar el rendimiento físico o mental, para “sentirse bien” y hasta para prevenir ciertos padecimientos.


A la mayoría de estos productos se les engloba en la etiqueta de suplementos alimenticios, se ofrecen para brindar un beneficio específico o en el organismo, o por lo menos, es la intención de cada una de las marcas y laboratorios productores.


La Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios en México (Cofepris), define a los suplementos alimenticios como productos a base de hierbas, extractos vegetales, alimentos tradicionales, deshidratados o concentrados de frutas, adicionados o no, de vitaminas o minerales, que se pueden presentar en forma farmacéutica y cuya finalidad de uso sea incrementar la ingesta dietética total, complementarla o suplir algún componente.


Es decir, aquellos productos que únicamente ofrecen vitaminas y minerales se deben de entender oficialmente como multivitamínicos o vitamínicos.


Consumir un suplemento alimenticio conlleva diversas implicaciones que, en caso de no considerarse, pueden impedir una correcta utilización del producto o incluso un riesgo severo para la salud.


CONSIDERACIONES


Hay diferentes suplementos, para diferentes personas: No existen los suplementos que ayuden al organismo en general sin importar la edad, sexo o condición física, cada persona cuenta con diferentes necesidades a lo largo de su vida y dependiendo de su condición. Por ejemplo, un menor de diez años no tendrá las mismas necesidades que una mujer embarazada, que un anciano o que un hombre adulto sano.


El punto clave consiste en tener los elementos adecuados en el tiempo adecuado, tal es el caso de sustancias como el calcio, que consumido apropiadamente puede ser un aliado fundamental contra la osteoporosis en los adultos mayores, pero en personas con niveles de calcio regular puede representar la posibilidad de desarrollar cálculos, debido al exceso del mineral en el cuerpo.


En teoría, una dieta balanceada puede (y debe) de aportar todos los nutrientes y elementos químicos necesarios para el correcto funcionamiento del organismo, un suplemento sólo tiene que ser un apoyo ante una carencia específica, como su nombre lo indica, debe “suplir” lo que no se está consumiendo en la dieta regular.


Algunas personas, motivadas por la necesidad de mejorar su rendimiento general, recurren directamente a las tiendas nutricionales y se dejan llevar por lo que parece más atractivo, y que cuenta con mejores etiquetas para su venta, incluso por la novedad de algunos productos populares que prometen múltiples supuestos beneficios.


En los últimos años, las ventas de este tipo de tiendas se han enfocado principalmente en problemas de los consumidores actuales, tales como el desgaste físico y mental del adulto promedio, dando pie a la aparición de productos que van desde los mesurados suplementos para reducir el estrés, como aquellos de corte energético que prometen impulsos casi irreales de rendimiento laboral y hasta deportivo.


PUBLICIDAD Y CONSUMO ADECUADO


Existen ciertas reglas que organismos como la Cofepris y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) han publicado desde hace varios años sobre el tema de los suplementos alimenticios y su eventual abuso a causa de la mercadotecnia y la desinformación.


Los productos con etiqueta de “natural u orgánico” no necesariamente son más seguros, por lo que su consumo debe de sujetarse a las reglas básicas de necesidad/beneficio que indique un médico o especialista.


Las “fórmulas milagrosas” no existen; regularmente los productos que cuentan con un nivel de garantía comprobado y que tienen menos riesgos son aquellos que tienen fórmulas que han sido sometidas a pruebas exitosas con el paso del tiempo, que tienen la aprobación de las autoridades y que no prometen más beneficios de los que no puedan brindar.


El hecho de que el suplemento ofrezca prevenir padecimientos como el cáncer, la diabetes o la artritis no quiere decir que en realidad pueda hacerlo, hay que recordar que la alimentación balanceada y un estilo de vida sano son las principales herramientas para evitar enfermedades en general.


Cuando los productos aparecen en anuncios, acompañados de actores o supuestos médicos con cédula profesional no adquieren un grado mayor de validez o garantía, la mayor parte de los productos exitosos no requieren de grandes mecanismos de publicidad.


Los precios no representan una correlación de calidad en los suplementos alimenticios y multivitamínicos, no necesariamente lo más caro es lo mejor, ni tampoco lo más económico es de menor efectividad.


Un punto clave a considerar, por lo menos en México, es que este tipo de productos no son sometidos a pruebas de calidad sanitaria y tampoco cuentan con un registro por ley antes de su salida al mercado, por lo que su efecto será responsabilidad de quien lo consuma.


Ante esto, la comunidad médica recomienda que antes de ingerir algún suplemento se acuda con un especialista para revisar a detalle la necesidad real.


Twitter: @betoiturria

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