Karen Cleveland:
Literatura

Karen Cleveland: "Los espías dejan sus ideas políticas en la puerta"

Como extrabajadora de la CIA, Cleveland tuvo que someter su obra a la aprobación previa de un organismo que verifica que no se difunde información confidencial.

Corren malos tiempos para los servicios de inteligencia en Estados Unidos, puestos en el disparadero por el presidente Donald Trump, pero la exanalista de la CIA y ahora novelista Karen Cleveland asegura que los espías "dejan sus ideas políticas en la puerta" al ir a trabajar.


Con su primer libro "Toda la verdad" (que hoy sale a la venta editado por Planeta), Cleveland abre una ventana al mundo cotidiano que ella vivió durante ocho años en ese cuartel general de Langley, Virginia, que el cine y la televisión han hecho tan familiar.


Inscrito en el género de moda, la novela negra doméstica, el libro habla de "gente normal que trabaja detrás de un ordenador, tiene problemas financieros y se las tiene que arreglar cuando algún hijo se pone enfermo", explica Cleveland en una entrevista con Efe.


Esa gente normal -"no todos los que trabajan en la CIA son James Bond o Jason Bourne", bromea- tampoco tiene una agenda política determinada, como ha sugerido Trump al ser investigado por sus conexiones con Rusia.


"Es frustrante que la CIA sólo salga en las noticias cuando hay algo negativo. La agencia tiene muchos éxitos que nunca se escuchan porque son secretos. Ahora se dice que la comunidad de inteligencia es muy política, y no lo es. Por mi experiencia allí, la gente deja sus ideas políticas al entrar por la puerta", subraya.


Para Cleveland, la labor en la CIA consiste en "intentar encontrar la verdad sobre un asunto, presentar esa verdad a los políticos y esperar que hagan lo correcto con ella" al margen de si estos son republicanos o demócratas.


Menuda, reservada y sonriente, la propia escritora se presenta como refutación del espía arquetípico.


Pero cuidado con quienes quieran ver en la heroína de su libro, Vivian Miller, a su "alter ego".


"Quizá subestimé hasta qué punto la gente interpretaría que yo soy Vivian y que mi esposo es Matt Miller. ¡Mi marido es un gran tipo, no un espía ruso!", lanza entre carcajadas.


La protagonista de la novela, Vivian, se ve atrapada por un descubrimiento cuando investiga las redes de espionaje ruso en suelo estadounidense, que le obligará a debatirse entre la lealtad a su país y proteger a su familia.


Pese a ser una heroína fuerte y decidida, Vivian será engañada repetidamente por los personajes masculinos más cercanos a ella. ¿Se arrepiente la narradora de dibujar a una mujer indefensa ante los hombres? "Cuando escribí el libro, sólo pretendía contar una historia. No tengo una buena respuesta para eso, sólo que Vivian no es perfecta.


No es la heroína que puedes encontrar en muchos libros, no tiene tanta confianza como debería, no siempre toma las mejores decisiones. Por eso el lector se puede ver reflejado en ella", dice.


Como extrabajadora de la CIA, Cleveland tuvo que someter su obra a la aprobación previa de un organismo que verifica que no se difunde información confidencial.


Por esa misma exigencia de confidencialidad tampoco puede revelar muchos detalles sobre el nivel de la injerencia rusa en la política de los países Occidentales, aunque sí deja caer que "los servicios rusos son agresivos y sofisticados".


Precisamente, el hecho de pasar de no poder hablar con nadie sobre su trabajo a la exposición pública por el éxito del libro -cuyos derechos fueron adquiridos por 30 países en 24 horas en la Feria del Libro de Londres y que será llevado al cine por Universal, con Charlize Theron de protagonista- es uno de los mayores cambios que ha tenido en su vida.


"Definitivamente prefiero trabajar en la sombra. Soy una persona muy privada, esto es raro para mi y me está costando acostumbrarme", confiesa.


Aunque mide sus palabras y procura no patinar en ninguna declaración -sus respuestas son cortas y afiladas como el lenguaje que emplea en su debut literario-, Cleveland es muy crítica con los filtradores de documentos secretos como Edward Snowden o Chelsea Manning.


"Tener acceso a información clasificada acarrea la responsabilidad de protegerla. Cuando trabajas con ella puedes ver cómo las filtraciones pueden poner en peligro la seguridad de nuestros soldados, de nuestras fuentes y del público", remacha. 

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