Nádia Battella Gotlib y la develación de Clarice Lispector
Literatura

Nádia Battella Gotlib y la develación de Clarice Lispector

La escritora brasileña Nádia Battella Gotilab ha dedicado gran parte de su vida al análisis de la literatura en lengua portuguesa, y es justo en ese ejercicio donde surge la necesidad de revelar todas las aristas de una de sus exponentes más importantes.

Antes de la aparición del libro Clarice fotobiografia (2008), Nádia Battella Gotlib era conocida en su natal São Paulo y en su país, y por su trabajo como investigadora y docente de Literatura Portuguesa y Literatura Brasilera, vinculada sobre todo al campo académico en la Universidad de São Paulo. Sus títulos más conocidos eran Teoría del cuento (Ática, São Paulo, 1985, actualmente en la doceava edición); Tarsila do Amaral, la modernista (SENAC, São Paulo, 1998, tercera reimpresión). Con Walnice Nogueira Galvão publicó Prezado Senhor, Prezada Senhora. Estudios sobre cartas (Compañía de las Letras, São Paulo, 2000). A partir de la publicación de una serie de artículos sobre Clarice Lispector (1920-1977) escribió Una vida que se cuenta, una mirada sobre la vida y la obra de la escritora que tuvo cinco ediciones en portugués, revisada y aumentada, en 2009, traducido al español por Álvaro Abós.


RETRATOS ÍNTIMOS


En abril de 2008 lanzó el libro Clarice fotobiografia, narrativa visual de la historia de vida y obra de Clarice Lispector, con 800 imágenes, la mayoría, inéditas.


La cámara fotográfica ha singularizado el instante. Y he aquí que automáticamente salí de mí misma para captarme mareada por mi enigma, frente a mí, insólito y aterrador porque es extremadamente verdadero, profundamente vida desnuda amalgamada a mi identidad, dice Lispector en voz de uno de sus personajes.


La edición incluye no sólo fotografías de la autora de origen ucraniano sino imágenes de manuscritos, fragmentos y citas de sus obras, un texto del poeta Carlos Drummond de Andrade y una introducción de Nádia, quien realizó un exhaustivo trabajo recorriendo los lugares en los que vivió Clarice (Hamburgo, Recife, Río de Janeiro, Nápoles, Berna, Turquía, Washington), ampliando su campo de investigación con visitas a bibliotecas, hemerotecas, museos y fondos personales que le dan al libro un toque muy personal.


Silvina Friera ha dicho que “la biógrafa consigue retratar tanto el alma como la obra de Lispector en un libro donde deconstruye las múltiples, complejas y ambiguas imágenes (con sus correspondientes mitificaciones) de la escritora, que surgieron de las declaraciones, artículos, ensayos, entrevistas, noticias en diarios y revistas, decenas de fotografías reunidas y los innumerables testimonios de intelectuales, escritores, músicos y amigos. Battella Gotlib, del mismo modo que su biografiada, cuestionaba los paradigmas de la literatura brasileña, opera desmontando las numerosas tensiones que encuentra en las novelas, cuentos, cartas, crónicas y anotaciones sueltas de la autora de Revelación de un mundo. El resultado está a la vista: 635 páginas en las que conviven una notable investigación documental y crítica”.


Ella (Clarice) es más radical porque deconstruye, va hasta lo más recóndito, nada sobrevive en su narrativa, ni siquiera ella misma, porque desmonta el canon y los géneros. Escribe cuentos clásicos, pero en el interior de esa narrativa deconstruye lo clásico. Hay una desmitificación y deconstrucción constante de la propia literatura; una propuesta de desficcionalización, de llegar a la materia viva pensante, que es una expresión que está en una de sus novelas, que no es la palabra, sino la experiencia pura. Es una literatura suicida porque tiene que desmontar la propia palabra para intentar llegar a las pulsaciones. Es también una literatura dramática, pero como en su recorrido utiliza los recursos de la ironía, encontramos la risa y la tragedia con toda su complejidad y ambigüedad. Y de todo esto lo que resta es un cuestionamiento crítico que aporta más percepciones respecto de la condición humana: todo lo que hay de malo, pero también las virtudes, dice Nádia en el diario argentino Página 12.


INDAGAR HASTA LA RAÍZ


Después de graduarse en letras por la Universidad de Brasilia en 1967, Nádia concluyó su maestría en 1971 y en 1977 el doctorado en Literatura Portuguesa. Su experiencia en las letras de su país se enfoca principalmente al análisis sobre el cuento brasileño, la narrativa de Clarice Lispector, archivo personal, diarios y autobiografía. En 2010 fue la escritora homenajeada por la Décima Feria del Libro de Ribeirão Preto: en ese mismo año recibió el trofeo Cassiano Nunes de la Fundación Universidad de Brasilia.


Lo más difícil de enfrentar en la literatura de Clarice es la desarticulación de los cánones. Leerla es un encuentro con lo desconocido y eso atemoriza a las personas. Pero lo que siempre me interesó de Clarice fue la percepción que ella tenía respecto de las relaciones familiares. Publicó los cuentos de Lazos de familia, justamente después de separarse de su marido. Ella misma se sorprendía con los textos que escribía y tenía conciencia de lo que había hecho después de que alguien le hacía una observación”, ha dicho Battella Gotlib.


Para culminar en Clarice fotobiografia Nádia rastreó, entre 2007 y 2011, los acervos de Clarice Lispector en Río de Janeiro, en la Fundación Casa de Rui Barbosa y en la Colección Clarice Lispector del Instituto Moreira Salles. También abrevó en los archivos de los herederos de la autora y en colecciones privadas, sobre todo de investigadores.


Nádia considera que “el género biografía es importante para comprender a la persona y la cultura en que se inserta”.


En el caso de Clarice, recorrió a variantes culturales para construir la fisionomía intelectual, mental, afectiva y artística de Clarice: el origen ruso-ucraniano, la familia judaica de migrantes, los años veinte, el Rio de Janeiro de los años 1935 a 1977 (con intervalo de 15 años en que vivió en el exterior). Y todavía delinea contextos de los países donde vivió Clarice, acompañando al marido diplomático: Italia durante la segunda gran guerra, Berna; Inglaterra, donde pasó seis meses al inicio de 1950; los años que vivió en Washington, de 1950 a 1959, hasta que regresó con sus dos hijos a Rio de Janeiro, ya separada de su marido.

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