Beek: libreros virtuales
Literatura

Beek: libreros virtuales

Lecturas, y comentarios, en español

A Pamela Valdés, nacida en la Ciudad de México en 1994, se le metió en la cabeza demostrar que los mexicanos, en especial los jóvenes que se la pasan conectados a dispositivos tecnológicos, también leen.
Para probar su idea abrió una página de Facebook. Pronto, la visión de una comunidad de lectores en español adquirió las maneras de un negocio.
Llevaba un par de años en el Instituto Tecnológico Autónomo de México cuando se fue de intercambio a la texana ciudad de Austin. Entró en el programa de Longhorn Startup Lab. Allí conoció a Max Holzhen un programador autodidacta nacido en Guatemala en 1995. Se vinieron a México a trabajar el proyecto.
Desde entonces las idas y venidas de un país a otro han sido constantes. Recibió consejos de Bob Metcalfe, inventor del Ethernet, en Capital Factory, aceleradora de negocios que ayuda a jóvenes en las tareas de hacer crecer sus empresas y atraer inversiones.



Pamela Valdés. Foto: Medium

En su primera semana de operaciones, la comunidad de la capitalina consiguió sumar 4 mil 200 usuarios en 14 países. El proyecto Beek le permitió a Valdés llamar la atención de Y Combinator, otra aceleradora, ubicada en Silicon Valley cuyo nutrido historial de aciertos le ha valido epítetos como el de “criadero de gigantes tecnólógicos emergentes” acuñado por la revista Fortune. En esa incubadora le aportaron 20 mil dólares.
Un logro más reciente de su vertiginoso ascenso fue la obtención de una beca de Peter Thiel, el polémico fundador de PayPal (un sistema de pagos en línea). Thiel la llevó a Summit, un congreso para jóvenes emprendedores. La beca de Thiel representó abandonar la universidad a cambio de 100 mil dólares que se entregan en un plazo de dos años. Gracias a ese dinero, Valdés y Holzhen contrataron a su primer empleado.


OBJETIVO Y ALIADOS
Lectora de Gabriel García Márquez y de Isabel Allende, entre otros autores, su idea era hacer un Netflix de los libros.
En pocos años ha conseguido formar un sólido conjunto de beekers. La fundadora considera que su logro más importante hasta ahora ha sido el de conectar con los mileniales de habla hispana. Un paso en este sentido fue el desarrollo de una aplicación móvil.
De la retroalimentación con uno de sus mentores extrajo uno de los pilares de su comunidad: las reseñas. El diseño de Beek está orientado a lograr que un usuario deje una crítica visible para los demás.
La plataforma libresca dio otro salto de calidad al incursionar en el comercio electrónico. Las cosas salieron bien, mediante pagos en tiendas de conveniencia comenzaron a fluir los depósitos. Para proporcionar los libros solicitados por sus clientes, Beek trabaja con el gigante del ecommerce, Amazon, y con librerías como Ghandi o El Sótano.
El objetivo de la capitalina es hacer de su creación un referente en España y América Latina. Para conseguirlo apunta a crecer, empezar a generar la dinámica de las reseñas con series, películas, videojuegos y otros productos. La interacción entre los cibernautas vale su peso en oro. En cuanto a la promoción de su portal, afirma que varios booktubers (personas que suben videos a YouTube en los que opinan sobre libros que han leído) han sido aliados valiosos.


ACCESO
Beek, según su fundadora, es el lugar para satisfacer las ganas de conocer nuevas lecturas y, en el instante siguiente al hallazgo de algo interesante, comprar el libro.
Si a un cibernauta no le interesan los títulos de moda, puede buscar títulos de acuerdo con los temas que atraigan a su entendimiento. Sin embargo, lo que ofrece y le funciona a la empresa nacida como página de Facebook son los intercambios entre lectores, que uno llegue a su próxima lectura por la opinión o recomendación de un amigo, un autor o algún personaje interesante.
Se puede ingresar a Beek desde la cuenta de Facebook o de Twitter.
El perfil de cada libro inicia con la información básica de reseña y caratula. Lo que enriquece la experiencia es la calificación otorgada por beekers. Si al cibernauta le interesa el libro comentado, desde el perfil de la obra es posible adquirirla.



Foto: Beek

Mientras está leyendo o una vez que concluye el volumen el usuario puede apuntar alguna frase para compartirla o poner ahí las ideas que surgieron durante el recorrido por las páginas. Beek promueve el depósito de impresiones y de ahí escalar al debate. Hay una sección de diálogos en la que los miembros de la comunidad aportan a los temas abiertos o crean su propia discusión.
Un beeker, como en otras redes sociales, puede seguir a figuras (autores o líderes de opinión, por ejemplo) para conocer sus libreros e interaccionar con ellas.
“En Instagram ves su fotos, en Twitter, sus ideas, en Beek ves sus libros; es una manera de descubrir libros a través de las personas que te interesan”, señalan los fundadores.
No sólo se aprecia lo que una personalidad del colectivo está leyendo, también se puede ver lo que quiere leer. En síntesis, se descubren cosas valiosas gracias a la recomendación de personas de confianza.
La dinámica digital le valió a Beek ganar la Startup Battle #700, comunidad de emprendedores latinos e hispanoparlantes.


MILENIALES
La empresa comenzó como un blog de libros sin otro objetivo que demostrar la existencia de un importante número de gente interesada en descubrir libros en Internet.
El reparto de tareas entre los fundadores es simple: Max Holzhen programa y Pamela Valdés se encarga de la parte empresarial. La necesidad que cubren estos negociantes emergentes es tan sencilla como ayudar a las personas a escoger su siguiente lectura.
La evaluación de la fundadora es simple. Su nicho digital tiene muchos lectores de ficción y va aumentando la variedad de intereses. ¿Qué es lo que más gusta? La literatura juvenil.
En la empresa emergente no se enfocan en ningún contenido en particular. Pero sí les interesa que los autores volteen hacia esta plataforma libresca para redondear un “Facebook de lectores”, en el entendido de que así como uno puede recomendar un libro, un libro también lo puede recomendar a uno.
Beek, según su fundadora, es un lugar con inclinación por lectores apasionados, un entorno favorable para cultivar el hábito de la lectura; también es un laboratorio social cuyo diseño alienta a descubrir volúmenes atractivos, pensamientos, sensaciones, experiencias ya encuadernadas o en soporte digital.
“Cuando vas a tu Beek, ves puros libros de las personas que te interesan y así descubres buenas lecturas”, expuso Pamela Valdés en una entrevista para el canal 22 de la Secretaría de Cultura.
La base de usuarios es ampliamente dominada por mileniales, jóvenes que llegan a sus estantes por recomendación de booktubers o porque no han encontrado en otras redes sociales algo que les llene el ojo.



Foto: Beek

¿QUÉ VENDEN?
Una publicación en el Facebook de Beek, del 23 de febrero pasado, anuncia: “Sólo les vamos a decir que ésta lista no es para personas sensibles. ¿Cuál es tu novela favorita para llorar y llorar, beeker?” Los contenidos de este tipo son la marca de la casa.
En la relación de los 30 libros más tristes según los usuarios de la plataforma aparecen títulos como Desde mi cielo, de Alice Sebold, La increíble y triste historia de la cándida Erendira y de su abuela desalmada de García Márquez, A sangre fría de Truman Capote, así como Cazadores de sombras: Los orígenes de Cassandra Clare, y El Principito de Antoine de Saint-Exupéry.
También se genera dinámica a partir de preguntas como “¿Cuál adaptación (literaria) deseas ver este año (en cine)?”
Otra práctica recurrente es la de solicitar a los usuarios sus frases favoritas de sus lecturas en general o bien de títulos específicos como El chico de las estrellas o Fangirl.


INGRESO
Este círculo libresco invita al cibernauta a unirse a más de 3 millones 450 mil 636 lectores y contando que están descubriendo.
La primero es responder un test, para darse una idea de los gustos del visitante primerizo.
La opción inicial es Cassandra Clare, con Lady Midnight, una historia que recomienda el 66 por ciento de los beekers. En el sistema de estrellas tiene tres y media de cinco posibles. La segunda opción es Cien años de soledad, con su 71 por ciento de beekers que lo aprueban. Su calificación estelar también es de tres y media. El siguiente título es Peter Pan de J.M. Barrie; en cuarto y quinto lugar vienen Eso,de Stephen King y Memorias de una geisha de Arthur Golden.
Ya instalado en el perfil personal, el nuevo miembro elige entre las diversas secciones de la comunidad. Los titulares nos atraen hacia las obras más populares, o a los puertos de las búsquedas por género o por frases. Se ponen a disposición de los ojos listas con lecturas para llorar ya sea un poco o sin parar, obsequios para un amigo, narraciones de las que enseñan a ser adulto, relatos de no ficción, historias a conocer antes de cumplir 25 años.
Si agregamos un título a nuestro librero de “Ya lo leí”, la plataforma nos pregunta: ¿Qué te pareció?, ¿Qué sentiste al leerlo? Y nos sugiere elegir un emoji para acompañar el comentario.
Hay nutridas listas con los mejores libros juveniles o bastante específicas (10 recomendaciones para obsequiar), además de categorías con nombres como Libros cortos con parodias de cuentos de hadas o Libros cortos de origami.
Las opciones por etiqueta van en aumento. Se utilizan palabras clave como “erótica”, “audiolibros”, “ficción histórica”, “geniales distopías”.



Foto: Beek

ESTÍMULO
La plataforma ofrece a los usuarios más competitivos la opción de convertirte en el beeker estrella de la semana. Incluye un listado con los líderes de la comunidad, es decir, aquellos usuarios que crean las mejores reseñas de libros. Cada reseña vale cinco puntos, las reacciones generadas valen un punto cada una. Para que una reseña suba al marcador debe contener más de 50 letras. Para que una reacción cuente debe contener, además de un comentario, un emoji.
Son los usuarios quienes se encargan de crear el valioso contenido de Beek. Por tanto, los fundadores piden a los miembros de la comunidad ser honestos y crear reseñas sinceras de libros que efectivamente hayan leído.
Los géneros con más actividad son los que ofrecen contenidos de fantasía y romance. Luego vienen los de ciencia, clásicos, fantasía épica, ficción histórica y realismo mágico.
Para impulsar el hábito lector, la plataforma pide a los usuarios plantearse un reto: un número de libros a leer en un año. El primer paso es dar de alta la obra que se está leyendo por esos días. El segundo es ir actualizando el número de páginas superadas. Los usuarios avanzan de nivel conforme a los días de lectura consecutivos: dos días le dan la etiqueta de Muggle; a los tres días se convierte en Lector en entrenamiento; una semana equivale a Ídolo lector; 14 días definen al Lector bala; 28 días nos ponen como Maestro Lector; a los 56 días se está frente a una Máquina Lectora; 100 días son el prestigio de un Lector de otro mundo; superada la centena se agrega la marca +101 al emoji. El beeker con más días consecutivos leyendo durante el año obtiene el título de Rey de Lectorlandia.
A Beek se le critica que, básicamente, ha copiado el modelo de Goodreads, otra plataforma para “compartir recomendaciones sobre libros con tus amigos”. Las dos preguntas iniciales de Goodreads son “Estás decidiendo cuál será tu próxima lectura?” y “¿Qué están leyendo tus amigos?”
El merito de Beek, sería, según algunos comentarios disponibles en redes sociales, hacer lo mismo, pero en español.

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