Sexo casual: El vacío que dejan los desconocidos
Sexualidad

Sexo casual: El vacío que dejan los desconocidos

Mantener una vida sexual basada en la adrenalina que provoca un primer y único encuentro desprovisto de cualquier compromiso o vínculo se concibe como una manera muy placentera de vivir la sexualidad, sin embargo puede acarrear consecuencias negativas.

Una manera de ejercer la sexualidad sin establecer un compromiso afectivo o formalizar una relación de pareja es el llamado sexo casual.


Esta práctica sexual de muchos jóvenes -extendida a otras edades- involucra a hombres y mujeres que quieren experimentar emociones fuertes y encuentros apasionados sin preocuparse al día siguiente por recordar el nombre o número telefónico de la persona con quien compartieron la cama.


Quienes optan por esta actitud frente a su sexualidad tienden a no cuestionar a la pareja en turno, tan solo la atracción sexual es suficiente y los riesgos a contraer alguna enfermedad de trasmisión sexual o un embarazo no deseado son minimizados. Se tiene la idea de que no va a pasar nada desagradable ni violento.


La sexualidad vivida de esta manera incrementara la idea autoimpuesta de sobrevalorarse como amantes capaces de gozar y ofrecer goce a quien se disponga a un encuentro sexual.


Las páginas de las redes sociales, chats e incluso clubes de encuentro social son algunas de las vías para conocer personas dispuestas a la aventura. La súper carretera del internet ofrece muchas opciones para todos los dispuestos a vivir estas emocionantes aventuras sexuales.


Los viajes a otras ciudades con motivo de negocios o placer ofrecen los pretextos perfectos para ir a tomar una copa y terminar en la cama con alguna persona totalmente desconocida, pero dispuesta a darse una oportunidad de disfrutarse mutuamente.


MOTIVOS


Algunas personas sufren durante sus primeros encuentros o citas amorosas alguna que otra decepción que los motiva a justificarse al usar a los demás como juguete sexual y de ninguna manera comprometerse emocionalmente. A partir de esta primera mala experiencia amatoria los vínculos serán solo placenteros y totalmente desechables.


Posiblemente el sentimiento de culpa al 'tener un affaire' sea el más temido de los pagos del sexo eventual. Pocas son las personas que después de masturbarse se sienten culpables; así que la opción de 'masturbarse' usando al otro es aceptada y promovida en el grupo social al que se pertenezca.


REHUYENDO LA FORMALIDAD


Un argumento frecuente es que todas las relaciones formales se sostienen en la costumbre y que no existe una manera que asegure las relaciones sexuales intensas, más que la vida sexual desprovista de compromiso y sin vínculo.


Quienes tienen esta habilidad de mantener la distancia afectiva creen que nunca llegarán a conocer a alguien con quien deseen llegar a más.


En el vocabulario cotidiano es designada esta conducta como “hacer clic”, refiriéndose a la conducta de conectar o ligar con alguien, implicando la ausencia de sentimientos amorosos, únicamente por el placer sexual.


Cada nueva pareja trae sensaciones por descubrir y si no llena las expectativas, pues tan solo se manda al olvido y se emprende una nueva búsqueda, eso es todo. Una insaciable vida sexual ofrece un permanente mundo de excitantes aventuras.


ROMPIENDO EL ENCANTO


Aunque los promotores de esta conducta sexual liberal ofrecen un mundo lleno de placeres, la verdad es que con frecuencia los despertares suelen ser con dolor de cabeza.


Muchas mujeres y hombres que viven aceleradamente su sexualidad hacen una mala combinación entre sexo casual, drogas y alcohol. De esta manera siempre tienen la justificación de que las drogas o el alcohol son los verdaderos culpables de su atrevida y riesgosa manera de vivir sexualmente.


Los hombres y mujeres con quienes toman este estilo sexual de vivir no siempre dan la medida de las expectativas y las malas experiencias son comunes a lo largo de las aventuras.


Las infecciones transmisibles por la sexualidad oral, anal y genital no se hacen esperar y la juventud que al principio era su principal atractivo pasa a ceder el lugar a la edad con algunas complicaciones físicas.


UNA MANERA DIFERENTE DE PENSAR


No se busca promover o rechazar ninguna conducta sexual. El propósito es describir una de las tantas formas de disfrutar la sexualidad que se vive a prisa y sin unión permanente, haciendo del goce sexual el clímax del encuentro.


Quienes disfrutan esta manera ligera de relacionarse sexualmente, exaltan beneficios como emociones fuertes todo el tiempo y sentirse deseados siempre. Además, si bien, algunos amantes no resultan lo que se espera, siempre habrá una segunda oportunidad con otro y aseguran que al cansarse de este estilo de vida, tan solo escogerán dentro del abanico de opciones, al hombre o mujer con quien deseen construir una relación estable.


No tienen miedo a terminar solos. No buscan estabilidad para encontrar seguridad, prefieren la pasión de la circunstancia, del momento y no viven en función al futuro. Son promotores de la satisfacción sexual inmediata, aquí y ahora. Mañana, quién sabe.


MIRANDO A FONDO


El costo de usar al otro usándose a sí mismo es elevado. Se sacrifica la intimidad para vivir superficialmente el encuentro sexual sin profundizar en el otro. No se ahonda en el conocimiento propio y ajeno. Se vive sobre la punta del iceberg creyendo que se conoce y domina la sexualidad. Pero aunque se niega el temor a sentir la soledad, en realidad se vive de manera solitaria.


La búsqueda incesante de emociones fuertes asociadas a la sexualidad fugaz encubre el temor a experimentar rechazo o abandono afectivo. Se llega a considerar mucho más fácil descubrir al otro por las curvas de su cuerpo que por sus íntimos pensamientos.


La soledad final está garantizada. Esto es paradójico, ya que se optó por vivir superficialmente para no sufrir y al avanzar el tiempo, las oportunidades de conocer a fondo y amar profundamente a una pareja se han ido, se han esfumado. Los encuentros superficiales, relaciones sin profundidad, dan finalmente un triste resultado: soledad.


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