¿La vida es sueño?: El 'síndrome de la bella durmiente'
Salud

¿La vida es sueño?: El 'síndrome de la bella durmiente'

Vivir con pesadumbre y cansancio, como sin ganas; evadiendo una realidad compleja que orilla a transitar en el apacible camino del sueño y el desgano; cumpliendo sólo las funciones fisiológicas básicas, sobre todo la de dormir, puede ser más que un estilo o postura ante la vida.

El síndrome de Kleine-Levine, también conocido como 'síndrome de la bella durmiente', es un padecimiento neurológico poco conocido que afecta principalmente a adolescentes y niños, aunque con muy poca frecuencia. Fue descrito por primera vez en los años veinte por el médico estadounidense Max Levine y el psiquiatra alemán Willi Kleine en la revista médica BMJ (British Medical Journal), cuyos apellidos dieron origen a su nombre.


Se trata de un trastorno poco conocido, remotamente encontrado, que abraza con dulzura y asfixia sin moderación. Un mal que aqueja y adormece el cerebro y remite sin ninguna consideración al apático camino de la somnolencia y pone al paciente ante las puertas del olvido.


Siempre se dice que dormir, además de una necesidad, es un placer, una función que sirve para recuperar energía, relajarse y pasar un rato en plena tranquilidad después de transitar durante horas por la pesada rutina de la vida diaria. Pero, ¿en qué punto el acto de dormir comienza a considerarse una enfermedad? ¿Cuáles son las causas por las que el 'síndrome de la bella durmiente' aparece? ¿Qué consecuencias tiene? ¿Existe algún tratamiento para evitarlo o remediarlo?


SÍNDROME KLEINE- LEVINE


Se define como una enfermedad rara de origen desconocido que altera el sistema neurológico. Este padecimiento que se presenta en esporádicas ocasiones, tiene síntomas muy peculiares que le han hecho ganarse el mote de 'síndrome de la bella durmiente'.


Esta alteración neurológica acarrea principalmente problemas como dormir más de 18 horas diarias, letargo, alteraciones en el estado de ánimo, lentitud, amnesia y, en algunos casos, desinhibición sexual y un aumento exagerado del apetito. Si se toman en cuenta estos síntomas, el síndrome de Kleine-Levine fácilmente podría ser confundido con un trastorno de depresión, dado que coinciden en varios factores.


Existen pocos casos conocidos, entre ellos los descritos por los propios Kleine y Levine, y los de los cirujanos ingleses MacDonald Critchley y H. Lovell Hoffman, quienes dieron a conocer otros dos casos similares en 1942 a través de la misma BMJ.


A pesar de la rareza del padecimiento, su presencia ha desatado la ejecución de varios estudios para establecer con claridad la frecuencia con la que aqueja a las personas. Según los análisis que se han realizado hasta el momento, este padecimiento afecta aproximadamente de uno a dos millones de personas en el mundo, un porcentaje ínfimo en comparación con otras enfermedades, pero elevado si se entiende que es un malestar que afecta la calidad de vida y que por ser tan poco conocido es difícil de identificar y de tratar.


El 'síndrome de la bella durmiente' aqueja principalmente a varones, segmento poblacional que acapara del 68 al 78 por ciento de los casos. De estas personas, el 81 por ciento son adolescentes, aunque se han reportado pacientes que van desde los cuatro hasta los 82 años de edad.


Esta enfermedad, a diferencia de otros padecimientos neurológicos, no es constante, afecta durante cierto período, luego desaparece y posteriormente regresa.


Recientemente se dio a conocer en Colombia un caso sospechoso de 'síndrome de la bella durmiente'. Según relató la madre de Gina Sharik Ávila, una niña de 13 años de edad, su hija no dormía, por lo que hubo que administrarle medicamentos a fin de inducir el descanso, y posteriormente duró 17 días durmiendo.


DIFÍCIL DIAGNÓSTICO


Debido a su complejidad, diagnosticar esta afección suele ser difícil; se tiene que abrir un caso clínico en el que colaboran varios especialistas (al menos psiquiatras y neurólogos) para afirmar o descartar el síndrome.


Primero se tiene que armar un expediente médico con toda la sintomatología mencionada para cerciorarse de la presencia de un trastorno. Luego hay que ejecutar una serie de pruebas cerebrales para analizar el funcionamiento de varias zonas, entre las que se utilizan regularmente están la tomografía cerebral (TC) y resonancia magnética (RM), test de latencias múltiples y la tomografía por emisión de positrones (PET).


Al realizar todas estar pruebas, después de varias sesiones psiquiátricas y compaginando todos los síntomas, se puede llegar finalmente al diagnóstico.


LA BÚSQUEDA DEL PRÍNCIPE


Las causas del 'síndrome de la bella durmiente' son muy ambiguas, los estudios aún no han arrojado pruebas contundentes sobre cómo se origina, pero hay ciertos indicios de que es un mal hereditario. Las investigaciones más recientes han logrado detectar algunas características de vulnerabilidad, como problemas de desarrollo o perinatales y factores genéticos, aunque es necesario aclarar que estos sólo se han presentado en el cinco por ciento de los casos.


Para hacer una analogía entre el singular mote que ha adquirido este síndrome, se podría decir que aún no ha llegado el 'príncipe' que despierte a los pacientes de su letargo; ningún científico ha descubierto la cura, sólo existen tratamientos para controlar las crisis que transcurren en un período de 10 a 15 días cada cinco o seis meses, y se trata de manejos educacionales o de soporte que consisten básicamente en informar detalladamente al paciente y sus allegados sobre cómo azota el síndrome para que se puedan tomar las medidas pertinentes de manera inmediata y acudir al especialista.


También se pueden emplear algunos medicamentos que controlen la emanación de sustancias en el cerebro, pero en realidad al tratarse de una enfermedad poco explorada, aún no se tiene una solución viable para dejar al paciente en perfecto estado de salud.


La recomendación para quienes tienen estos síntomas o conocen a alguien que los padezca, es acudir con un especialista.


Correo-e: jorgee_0106@hotmail.com

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