Ansiedad, cuando el futuro te persigue: Un mal que crece
Salud

Ansiedad, cuando el futuro te persigue: Un mal que crece

Las presiones y metas que la vida moderna impone a los individuos provoca en ellos una sensación de ansiedad que si se deja crecer puede coartar la posibilidad de desarrollar las tareas cotidianas. Mucha gente termina asimilando esa sensación, sin saber que en realidad se trata de un trastorno que requiere tratamiento.

Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.


Eduardo Galeano


De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) los trastornos mentales de ansiedad no sólo son los más comunes, también son los que empiezan a más temprana edad, a los 15 años, en promedio, y prevalecen en un rango que va de los 25 a los 45, siendo más afectadas las mujeres que los hombres.


La ansiedad es un sentimiento de tensión o aprehensión, “una respuesta natural del organismo ante una situación de peligro real o imaginaria”, explica el psicólogo Manuel Cervantes. Todos, en algún momento de la vida, han tenido que pasar por ese sentimiento, ya sea en el trabajo, en la escuela, ante la presentación de un proyecto, un examen, o en la visita a un doctor. Es una reacción que ayuda ante el estrés porque sin ella no tendríamos la motivación para hacer las cosas que necesitamos, desde estudiar, entrenar o trabajar, poniendo atención a lo que se hace en cada ámbito de la vida, las tareas cotidianas mas sencillas.


Pero existen casos en los que la ansiedad se vuelve constante y se extiende a un largo plazo sin que quien la padece puede identificar la causa. Las personas tienen miedo de 'algo', pero son incapaces de explicar qué es exactamente. Es ahí cuando se identifica el trastorno de ansiedad generalizada, cuando la reacción se vuelve crónica, porque es la única respuesta frente a las situaciones diarias.


CAUSAS


Existe evidencia de ciertos factores o causas que favorecen la presentación del trastorno de ansiedad, entre ellos se pueden citar los siguientes:


Ambientales: cuando el ambiente en el que se vive es estresante. Existe una hipersensibilidad, es fácil ponerse ansioso y también se considera la respuesta aprendida, que se refiere a que la persona creció en un lugar donde el reflejo a los problemas era ponerse ansioso.


Biológicas: que van desde alteraciones en sistemas neurobiológicos (gabaérgicos y serotoninérgicos), hasta anomalías estructurales en el sistema límbico.


Psicosociales: situaciones de estrés, ambiente social, experiencias amenazadoras de vida y la preocupación excesiva por elementos cotidianos.


Los factores más importantes para la presencia de ansiedad en una persona, de acuerdo con la guía de práctica clínica del Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud (CENETEC) publicada en 2010, son: historia familiar de ansiedad u otros trastornos mentales, es decir, si algún familiar ha padecido o padece un trastorno; que exista un antecedente personal de ansiedad que se remonte a la niñez o la adolescencia; eventos traumáticos; el padecimiento es acompañado por otro trastorno psiquiátrico, principalmente depresión y finalmente, la existencia de una enfermedad médica o el consumo de sustancias, su adicción y su abstinencia.


En general, la ya mencionada predisposición genética, problemas para establecer interacción con los demás, problemas en el trabajo, una enfermedad suelen acarrear un trastorno de este tipo. La forma de pensar también puede ser una causa, además de que si una persona pasa por una crisis de ansiedad aislada, puede crear un miedo a que vuelva a ocurrir, generando un círculo vicioso, con el miedo alimentando la ansiedad.


SÍNTOMAS


Los síntomas pueden manifestarse en tres planos: emocional, físico y social. Entre los emocionales se puede mencionar la incapacidad de concentración; la persona no puede concentrarse en lo que hace o incluso puede quedarse en blanco completamente. También se anticipa muy a menudo a las cosas, creyendo que van a salir mal y convenciéndose de que no sirve para nada. Un ansioso siempre está preocupado o tiene miedo, no tiene confianza en sí mismo; puede padecer insomnio o si duerme no es lo suficiente, siempre está cansado.


Entre los síntomas físicos el ansioso puede experimentar hormigueo en todo el cuerpo, necesidad constante de orinar, tensión muscular, ritmo cardíaco acelerado, zigzagueo, bloque del habla, continua sudoración, mareos o taquicardias. En los casos más graves puede sufrir un desmayo real, sensación de asfixia, tartamudez, náuseas, vómito y diarrea.


En cuanto a lo social, la persona no tiene capacidad para controlar sus pensamientos, se confunde, le tiene miedo al rechazo de los que lo rodean, sufre nerviosismo, se siente intranquilo, le teme a 'perder el control'. En los casos más graves surge el temor a la muerte, a ser atacado, no puede hablar bien, se traba o tartamudea.


En el caso de los adolescentes que padecen este desorden los síntomas son los mismos, no piensan racionalmente, por lo que no es posible calmar su sentimiento con explicaciones o razones de que no tienen de qué preocuparse. Para ellos el peligro está presente.


Si el sujeto no recibe tratamiento, el trastorno puede forzar a la persona a caer en adicciones, desde el cigarro, las bebidas alcohólicas, los estimulantes o los tranquilizantes legales o ilegales, todo con la intención de quitarse la ansiedad, pero todo esto sólo causa que el problema siga haciéndose más grave, según detalla el especialista Manuel Cervantes.


DEPRESIÓN Y ANSIEDAD


La relación entre la depresión y la ansiedad es que ambos son estados cognitivos, pero mientras uno se ve afectado al aferrarse al pasado, a 'lo que pudo ser', el segundo opta por llenar la mente de ideas sobre 'lo que podría ser', las cuales tienden a ser negativas y provocan que las personas caigan en un estado depresivo o viceversa. Una persona ansiosa puede volverse depresiva si no soluciona su trastorno o no le da escape a todo el estrés que va acumulando.


Para determinar si existe depresión, el sitio laansiedad.org indica que han de presentarse cinco o más de los siguientes síntomas por al menos dos semanas: estado emocional deprimido casi todo o gran parte del día; disminución del placer o el interés por las actividades; pérdida o aumento importante de peso; insomnio o períodos de sueño prolongados; agitación psicomotora; fatiga; falta de concentración e indecisión; pensamientos suicidas.


Como puede verse, al menos cuatro de los síntomas de la depresión son compartidos por la ansiedad.


TRATAMIENTO


Por suerte, gracias a los avances, tanto en el campo de la psicología como en el de la farmacología, existen tratamientos que pueden curar el trastorno, aunque esto depende de cada paciente, ya que algunos pueden perder el trastorno en meses, mientras que hay otros que tardan años; sin olvidar que unos necesitarán combinar los medicamentos con terapia psicológica, para poder retomar su vida diaria.


La psicoterapia cognitiva-conductual es un proceso en el que el paciente trata de remediar los problemas psicológicos con la ayuda del especialista; en él, las personas modifican las cogniciones equívocas acerca de sí mismas y el mundo por cogniciones más acertadas.


La hipnosis clínica es un tratamiento en el que el paciente entra en un estado de mayor susceptibilidad a las sugestiones de los otros, contra todo prejuicio, las personas no pierden del todo su voluntad, ni realizarán actos antisociales o autodestructivos.


Los medicamentos que ayudan a combatir la ansiedad son conocidos como ansiolíticos y están catalogados como fármacos controlados, de modo que sólo pueden ser prescritos por un psiquiatra o un médico especializado. Tal como su nombre lo indica, su función es la de disminuir el grado de ansiedad que se experimenta, mediante la reducción de la excitabilidad y aumentando la somnolencia. Pero existen efectos secundarios, como que pueden producir fatiga y si se usan por mucho tiempo pueden generar adicción, algunos de ellos son fatales si llegan a ser consumidos con alcohol, sin olvidar que persiste la creencia de que los medicamentos sólo enmascaran el problema sin dar una solución real.


Aparte de los tratamientos para los trastornos, es recomendable seguir una buena alimentación, hacer ejercicio diario o regularmente, dormir bien e intentar crear un entorno estable, de tal forma que libere estrés al hacer ejercicio, comer y descansar adecuadamente, condiciones con las que el cuerpo se mantiene sano y, de esa forma, el ambiente que juega un papel tan importante a la hora de generar ansiedad se ve reducido.


El trastorno de ansiedad generalizada es grave, pero como la mayoría de las cosas en el mundo tiene solución, de forma que no es necesario preocuparse, ni dejarse vencer, la ansiedad es un sentimiento, algo natural en la vida humana, de tal forma que es imposible erradicarla del todo. Es necesario, entonces, aprender a vivir con esta reacción, que es la que nos motiva y protege. En conclusión: no hay que preocuparse por el futuro, hace daño, además de que no existe, lo único que tenemos es el presente.

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