Sonorizar la red
Reportaje

Sonorizar la red

El ejercicio de la radio en el ciberespacio.

La comunicación a larga distancia, explica el sonidista mexicano Samuel Larson Guerra, ha sido una preocupación para la humanidad desde épocas antiguas. Las señales de humo de los pueblos originarios de Norteamérica, los tambores de las tribus africanas, los cuernos tibetanos, los mensajes transmitidos por heraldos que recorrían los caminos, el empleo de palomas mensajeras y la invención del correo postal dan cuenta de ello.

A partir de la Revolución Industrial, los avances tecnológicos dieron pauta a inventos que transportaron las palabras entre puntos lejanos con suma rapidez. Se destacaron el telégrafo, el fonógrafo y la radio.

Ésta última, desde principios del siglo XX, ha desempeñado el papel de compañera del ser humano en su día a día. En su morral sonoro hay noticias, avisos, representaciones, música, propaganda, sucesos deportivos y demás. Todavía es posible escuchar la remembranza de la familia reunida alrededor del aparato receptor para atender la emisión de su programa radiofónico preferido.

Fue en diciembre de 1906 que el profesor Reginald Fessenden inauguró la radiodifusión, pero transcurrieron cerca de dos décadas hasta que el medio comenzó a crecer y a expandirse. Durante la Primera Guerra Mundial la radio tuvo un papel destacado en la persecución de objetivos bélicos y el conflicto le obsequió mejoras que ayudaron a alcanzar un funcionamiento modélico.

Una característica que favoreció la preferencia por este aparato es que al utilizar un solo sentido (el oído) permite al usuario realizar otras actividades (cocinar, limpiar, trabajar) mientras consume los contenidos. La radio no sólo no interfería en la productividad laboral sino que inspiraba la imaginación y creatividad de un oyente que no tenía que descuidar sus funciones prioritarias.

La radio fue la única fuente de noticias durante la Segunda Guerra Mundial. Foto: John Collier Jr.

Años después apareció la televisión y la popularidad de las emisoras radiales disminuyó. Hubo quienes afirmaron que el nuevo medio sepultaría por completo a su competencia radiofónica. Hoy día, la radio permanece como un componente del día a día, ya afincada en ese ámbito llamado posmodernidad, y con evoluciones que le han permitido conservarse.

En ésta historia el oyente tuvo, por muchos años, un papel pasivo: absorbía los mensajes radiales pero no era capaz de ir más allá y modificar su contenido, aceptaba sin debatir la información recibida. El medio poseía total credibilidad. El teórico Marshall McLuhan consideraba a la radio un “mass media caliente”, es decir, un medio de comunicación que no abogaba por la inclusión de su auditorio.

El radioescucha ganó relevancia poco a poco. Comenzó a participar llamando a las cabinas para opinar sobre un tema o pedir su canción favorita. Su relación con la radio podía ser llevada a otras alturas, con una participación más directa.

El Internet tuvo un desarrollo similar, pero su consolidación se dio en un lapso de tiempo más corto. En sus inicios, durante los ochenta, se hablaba de una red llamada Web 1.0; en ella sólo se mostraba contenido y éste no podía ser modificado por los usuarios. El material se exhibía para meras consultas.

Cuando a mediados de los noventa aterrizó la renovación de la red, ésta respondió a las necesidades de los usuarios que deseaban interaccionar en el ciberespacio. El resultado fue la Web 2.0, con productos que hoy son favoritos del público: las redes sociales.

La Web 2.0 facilitó que el usuario se adentrara en el mundo virtual y generara contenidos a su antojo a través de canales como blogs, videopodcast y podcast.

RADIO DIGITAL

Al tiempo que aparecieron los diarios en línea (donde el usuario relataba su vida personal), la radio vio una oportunidad de vigencia. Por medio de sencillas interfaces, se alojó en el ciberespacio, en ese lugar virtual al que el filósofo Franco Berardi describe como “la esfera de interacción de innumerables fuentes humanas y mecánicas” que al experimentar una expansión ilimitada crece infinitamente. En otras palabras, el ciberespacio es la intersección del cuerpo orgánico (ser humano) con el cuerpo inorgánico de una máquina electrónica (computadora).

En un principio, la radio digital tuvo como objetivo brindar una gran cantidad de servicios utilizando menos el espectro físico.

En septiembre de 1994, en un artículo de The New York Times, el periodista Peter H. Lewis comentó que la mudanza radial a la esfera virtual iba a permitir llevar transmisiones sonoras a todo el mundo y almacenarlas en la red. Además, el oyente iba a tener oportunidad de conocer datos sobre los locutores o ponentes, o bien de interaccionar enviando comentarios o por correo electrónico.

En 1998, la BBC realizó las primeras pruebas de radio digital en el Reino Unido. Al término de 2003, se estimaba que en territorio británico existían 500 mil emisoras virtuales autónomas.

Unidad Central de Telecomunicaciones (ITU), Suiza. Foto: ITU/I.Wood

Hace unos años, el comunicador colombiano Carlos Eduardo Cortés destacaba que los escuchas tenían la oportunidad de almacenar programas radiofónicos en el disco duro de su computadora o en su reproductor de música preferido.

En 2004, los marcos jurídicos internacionales que permiten la radiodifusión digital (establecidos desde mediados de 1990) fueron incluidos como tema central por las reguladoras europeas en la Conferencia Regional de Radiocomunicaciones (RRC-04), organizada por la Unidad Central de Telecomunicaciones (ITU). En esa reunión, Valery Timofeev, cabeza de la oficina de radiocomunicaciones de la ITU, hizo énfasis en la opción de liberar partes del espectro de frecuencias de la radio analógica y emplearlas en otras aplicaciones que no estuvieran dentro del servicio de la radiodifusión.

En la conferencia también se acordaron dos caminos para la radio digital; uno en el que las reguladoras definieran el cronograma para la transición digital siempre que las normas de una nación no interfieran con las de otra y otro donde la transición se completa entre 2028 y 2038, sin que esto signifique interrumpir la radiodifusión analógica.

La ITU es una institución con más de siglo y medio de antigüedad. Su origen se remonta al Convenio Telegráfico Internacional firmado en 1865 por 20 gobiernos europeos. Al hacer de la radiodifusión digital uno de sus asuntos centrales llamaron la atención sobre el potencial de este servicio.

EL FENÓMENO PODCAST

Para María Julia González y Carmen Salgado, catedráticas de la Universidad Complutense de Madrid, los blogs y la radio en línea son los antepasados del podcast. Dichos formatos fueron pioneros de la creación de contenidos actualizados en el ciberespacio y de brindar facilidades para la participación e interacción de los usuarios en la red. El podcast llegó a remarcar la línea trazada por sus antecesores.

El término “podcast” apareció en un artículo de Ben Hammersley publicado en febrero de 2004 en el periódico británico The Guardian. En el texto se indagaba el porqué del éxito de la radio en línea y qué nombre debía recibir. El periodista se aventuró a unir dos vocablos: pod (portable device o dispositivo portátil) y cast, proveniente de broadcast (emisión de un programa por medios como la radio o televisión). La primera parte de la nueva palabra se le ocurrió porque poseía un reproductor iPod.

Ben Hammersley. Foto: Memim

El investigador Iván Tenorio Santos considera que los verdaderos orígenes del podcast son un poco más remotos y que su gestación tardó 24 meses. Todo sucedió a partir de que en el 2000 Dave Winer, miembro de Yahoo!, liberó la versión 0.92 de RSS bajo la etiqueta enclosure, que permite trasladar las virtudes de la sindicación RSS (una herramienta para distribuir contenido en la red) a los archivos de audio.

En 2002 apareció otro personaje clave de la historia: Adam Curry, disyóquey de la cadena MTV que tuvo el mérito de poner en práctica la idea de Winer.

En aquellos días, Curry y Winer unieron el estándar RSS con el formato Mp3. Dicho proceso abrió la puerta a una nueva etapa: el entendimiento entre los audios en Internet y la automatización de sus actualizaciones periódicas, así como su distribución mediante dispositivos móviles y computadoras.

Lo anterior se considera el nacimiento del podcast tal y como lo conocemos en la actualidad: un archivo de audio acompañado por un código RSS que permite la suscripción a determinados contenidos. El podcast incluye información recopilada y subida al ciberespacio por una persona que dispone, cuando menos, de una computadora, un micrófono y una conexión a Internet.

El término se popularizó de inmediato. Apareció en la edición 2005 del New Oxford American Dictionary ya definido como una grabación, de una emisión de radio o de cualquier formato de audio, de libre acceso en Internet que podía ser objeto de descarga.

En 2009, la compañía norteamericana Volomedia se atribuyó la patente del podcast y surgió el conflicto correspondiente. Winer declaró al respecto que, aunque desconocía de leyes y de patentes, era obvio que su idea había inspirado al invento de Volomedia.

Para crear un podcast basta con tener la creatividad para desarrollar un contenido y verterlo en un software DAW (Digital Audio Workstation), básicamente cualquier programa que permita grabar audio. Luego, se exporta el archivo al formato preferido (lo recomendable es exportarlo a Mp3) y se procede a subirlo a una subred de distribuidores web como iVoox, Spreaker, Soundcloud, iTunes, etcétera. En estos canales, el usuario cuenta con la opción de agregar tags o etiquetas para destacar la presencia del archivo en la red y llamar la atención de buscadores como Google o Yahoo!, herramientas utilizadas por muchos de quienes se internan en el ciberespacio.

En España fue la Cadena Ser la que en 2005 comenzó a ofrecer servicios de podcasting a través de su página web con programas como El Larguero, SER Digital, La crítica de Teófilo el necrófilo, entre otras populares emisiones en la península ibérica.

SoundCloud

Para 2006, la BBC de Londres ya distribuía 2.6 millones de podcasts a través de sus servicios de contenido y algunos de sus audios se acercaban al medio millón de descargas. Para 2009, únicamente sus podcats de las secciones de noticias se acercaban a los dos millones de descargas.

En el desarrollo de este formato, iTunes de Apple jugó un papel importante al conformar un catálogo con millares de contenidos gratuitos. Su carácter portable lo popularizó entre millones de jóvenes de todo el mundo que empezaron a descargar archivos en sus iPods o reproductores Mp3.

La evolución de este fenómeno comunicativo es impresionante. En septiembre de 2004, introducir el término podcast en el buscador de Google arrojaba 24 resultados, hoy día el número asciende a 263 millones de enlaces.

Una encuesta realizada por The Economist arrojó que tan sólo el año pasado 42 millones de estadounidenses mayores de 12 años escucharon algún tipo de podcast por lo menos una vez por semana.

Poco a poco, este hijo pródigo de la radiodifusión comenzó a independizarse, salió de casa, caminó su propio sendero, se instaló en otro piso y pagó su alquiler. Se valió de los conocimientos heredados de sus progenitores y aprehendió los estándares marcados por los nuevos tiempos. Fue capaz de construir una masa de contenidos, concebidos sin interés comercial, que se alojan en Internet y pueden ser consultados y almacenados de forma gratuita.

En el libro Podcast: Manual del podcaster, Iván Tenorio Santos, expone que este fenómeno es el resultado de una metamorfosis del lenguaje radiofónico en el que se conserva todo su potencial creativo y comunicativo. A diferencia del modelo tradicional de hacer radio, el podcast no encuentra limitantes significativas de acceso, horarios, tiempo, políticas de empresas, índices de audiencia, y demás, se mueve en un entorno virtual de mayor libertad.

El podcast no destruye otros formatos, aseguró el periodista español Pablo Romero en una entrevista con el diario El País, y además es una alternativa para creativos que no se sienten cómodos en la escritura y buscan otras maneras de contar una historia. El podcast no es sólo distribuir información, también se posicionó como una forma de expresarse, interaccionar y construir comunidad.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

DISPOSITIVO EDUCATIVO

En el éxito de esta forma de comunicarse destaca la vertiente pedagógica. En la red son incontables los trabajos académicos y científicos originados en América Latina, Estados Unidos o Europa.

Isabel María Solano y María Mar Sánchez, profesoras de la Universidad de Murcia, celebran la existencia de archivos sonoros con contenidos educativos elaborados por docentes, alumnos, empresas o instituciones. La condición para que un podcast sea educativo, advierten, descansa en su vinculación a una planificación que contenga objetivos pedagógicos concretos.

La inclusión de este formato en el ámbito educacional se debe en gran medida a la búsqueda por sacar provecho a las nuevas tecnologías de información y comunicación (TICS) en aulas de todos los niveles. En los últimos años, instituciones académicas han comenzado a mudar sus infotecas de los soportes físicos como libros, cintas, discos compactos, disquetes, videocasetes, etcétera, a nubes virtuales en las que los contenidos están disponibles a cualquier hora y desde cualquier sitio, esto proporciona a los estudiantes un mayor control sobre su propio aprendizaje.

Los profesores pueden grabar sus clases en archivos de audio y subirlos a la red de modo que el alumno tenga libre acceso a las lecciones. Que un docente produzca estos mensajes es conocido como profcasting; la grabación de clases es definida como learncasting, y la forma de pedagogía relacionada con esta herramientas es podagogy.

Federico Borges, en su libro Profcast: Aprender y enseñar con podcast, expone varias ventajas de utilizar esta herramienta. Su incorporación a las técnicas de estudio favorece el aprovechamiento cognitivo, la implicación del estudiante en clase, la accesibilidad a los apuntes del maestro, la continuidad en la preparación del educando, la comprensión de temas, incluso la reducción de la ansiedad de los alumnos que suele presentarse antes de una evaluación.

Otro beneficio consiste en que aquellos educandos que por alguna razón no han asistido a una clase, pueden rescatar la información tratada y así evitar lagunas en el curso. Es, con sus condiciones propias, una clase virtual donde el usuario, a través del cibertiempo (según Franco Berardi el “tiempo necesario para que el cerebro humano pueda elaborar la masa de datos informativos y de estímulos emocionales procedentes del ciberespacio”) logra asimilar e interpretar los apuntes de la sesión a modo de retroalimentación.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

En 2004, el College Jogakuin de Osaka empleó el podcast para la enseñanza del inglés como lengua extranjera; seis meses más tarde, la Universidad Duke de Estados Unidos lo integró a sus titulaciones; ese mismo año, la escuela escocesa Musselburgh Grammar School desarrolló sus primeros contenidos de audio digital. Para 2005, hicieron lo propio instituciones como la Universidad Western Australia o la Universidad de Cambridge.

En la actualidad hay disponibles cursos en podcast para aprender idiomas diseñados pensando en que desempeñan las tarea de un mentor auxiliar. Las opciones van desde aprendizajes de nivel básico hasta avanzado. En lengua inglesa existen, por ejemplo, opciones como Learn english del British Council, Voice of America, Podcast in english, así como 6 minute english o The english we speak de la BBC.

En México, en los cursos en línea del Centro Nacional de las Artes (Cenart), generalmente se encarga a los alumnos hacer tareas en las que empleen alguna herramienta digital. En su curso Hablemos de educación artística, los alumnos recurren con frecuencia a la plataforma Spreaker para grabar, diseñar, enviar y comentar sus trabajos en formato podcast.

MOVILIDAD

La radio digital tiene en los teléfonos móviles un inmenso y fértil terreno. En 2017, los usuarios de smartphone sumaron, el dato es de la Asociación GSM (GSMA), 5 mil millones. Esto quiere decir que el 68.5 por ciento de la población mundial tiene acceso a un dispositivo de este tipo.

Esos miles de millones de individuos pueden acceder, mediante su celular inteligente, a infinidad de datos y contenidos plantados en el ciberespacio. A la hora de elegir el formato más conveniente, el podcast lleva una clara ventaja. Como sucedió hace 15 años con el iPod y los reproductores Mp3, un usuario consulta un podcast descargado en su aparato inalámbrico o bien lo escucha vía streaming mientras realiza otras actividades. La portabilidad es en extremo ventajosa, el usuario reproduce su contenido mientras viaja en el transporte público sin perder la parada, en las salas de espera sin desatender a la pantalla en la que se marca su turno.

Jornadas de Podcasting en Málaga (2016). Foto: Woman Tech

En una ponencia para las XI Jornadas de Podcasting (JPOD) celebradas en Málaga en octubre de 2016, María Jesús Espinosa, coordinadora del blog sobre podcast de El País, sentenció que esta herramienta “aúna todo un universo de contenidos en un teléfono móvil”.

Desde un enfoque educacional, los smartphones contienen el potencial para ser una suerte de profesores virtuales. En el ámbito de los audios pedagógicos existe una metodología conocida como mobile learning o m-learning, cuya estructura facilita compartir contenidos a través de dispositivos móviles comúnmente destinados al ocio.

En la arena del entretenimiento, aplicaciones como Spotify rezuman éxito, han conseguido el favor de los usuarios de celulares inteligentes. En 2015, esta aplicación anunció la inclusión de videos y podcasts en su interfaz.

Además, las listas ya han comenzado a proliferar.

En diciembre pasado el portal thehappening.com publicó una relación con los mejores espacios de audio digital disponibles en Spotify.

El listado se nutre con programas como Punto de quiebre, que contiene entrevistas, playlist, conciertos y recomendaciones musicales; Stuff you should know comparte datos y curiosidades sobre cómo funciona el mundo; Sincerely tiene un formato similar al de las charlas TED y de él participan ponentes especializados en diversos temas; en Beautiful anonymous el comediante Chris Gethard recibe cada semana una llamada anónima que le comparte confesiones; en Larry Willmore: Black on the air el anfitrión, actor y comediante, entrevista a figuras de diversos ámbitos, desde el entretenimiento hasta la política; Demasiado cine es una opción para cinéfilos; una opción más es Rookie, a cargo de la bloguera Tavi Gevinson.

Chris Gethard. Foto: Earwolf

De acuerdo con Octavio Islas, investigador de la Universidad de los Hemisferios de Ecuador, Spotify tiene todo para desbancar al iPod y al iTunes como el principal distribuidor de información sonora.

Spotify lleva mano ya que al emplear el streaming no se requiere descargar archivos en el smartphone y así la memoria interna o externa del teléfono puede emplearse en otro tipo de datos. La desventaja es que si no hay disponible una conexión a Internet no se puede acceder a sus contenidos.

Una aplicación en desarrollo que pone al podcast al centro es PodPie. Se pretende que esta herramienta guarde sólo las secciones de una emisión que sean del interés del usuario evitando que se descargue el material completo. Aún no hay fecha de lanzamiento ni se sabe cuánto costará ni si saldrá tanto para el sistema Android como para iOS.

En junio pasado fue dada a conocer la aplicación Google Podcasts para Android. Un aspecto llamativo es que su inteligencia artificial se sincroniza con Google Home. Si bien la compañía estadounidense ya había integrado una opción de podcasting en el programa del navegador para dispositivos móviles, es la primera vez que presenta una plataforma independiente dedicada a la veta sonora. Su interfaz es similar a la de servicios como Netflix o YouTube, cuenta con un buscador y no sólo extrae resultados sobre el tema solicitado, también presenta contenidos relacionados. Según Google Play Store, la aplicación posee una calificación de 3.4 y ya acumula más de un millón de descargas.

Steve Bowbrick, especialista en cibercultura, considera que las empresas de podcasting empezarán a trabajar como plataformas de la talla de Amazon o Netflix y esto generará una lucha por adjudicarse las grandes marcas de este formato. También predice que será inevitable que el negocio de audio se vea como video.

Un estudio de la Edison Research y la Tritón Media concluyó que en 2017 se dio un aumento del 5 por ciento en el número de personas mayores de 12 años que accedieron a algún tipo de podcast en Estados Unidos: 60 por ciento contra 55 por ciento del 2016. Además, la investigación reveló un crecimiento del 4 por ciento en los usuarios de este medio: 40 por ciento contra 36 por ciento del ejercicio inmediato anterior. 36 de cada 100 escuchas recurren al podcast entre una y tres horas a la semana, con un promedio de cinco materiales consumidos.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

En España, datos del Estudio General de Medios (EGM) revelaron que en 2017, 350 mil usuarios, un 1.6 por ciento de los oyentes de radio, eran fieles escuchas de audios digitales.

En el caso de México, la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales de 2017 consigna que el 6 por ciento de las personas que escuchan radio se sincronizan con su estación favorita a través de Internet. Entre esa minoría de escuchas, el 36 por ciento prefiere la versión informática porque puede disfrutar de la repetición de sus programas favoritos. En cuanto al total de radioescuchas, 21 de cada 100 consumen el medio sonoro a través de un teléfono móvil.

Datos del Estudio de hábitos de consumo de la radio 2017 muestran que en México, seis de cada 10 personas no escuchan podcast. De las 473 personas encuestadas, el 52 por ciento consideró que la mayor debilidad de este recurso es que no tiene la capacidad para dar noticias de última hora.

No obstante, los audios en línea podrían constituirse en una alternativa rentable para el marketing. Una investigación de IAB y Edison Research refleja que un 58 por ciento de los oyentes de este formato estaría dispuesto a probar productos y servicios luego de conocerlos por este medio.

La evolución de la información vertida en podcast apenas está iniciando. No obstante, con apenas poco más de quince años transcurridos desde su nacimiento, ha mostrado potencial en varios campos y ha abierto de par en par las puertas a la creatividad de millones de usuarios.

Twitter: @BeatsoulRdz

Comentarios