Innovación con legos industriales: Proyectistas en busca del potencial dormido
Arquitectura

Innovación con legos industriales: Proyectistas en busca del potencial dormido

Los integrantes de Lot-Ek no prometen dar con una tecnología que hará todo más sencillo o menos contaminante. Al mismo tiempo, se comprometen a concretar alternativas que se correspondan con una idea de limpieza genuinamente amable con el entorno.

Los contenedores para el transporte marítimo de mercancías se han convertido en la seña de identidad de un estudio fundado por dos italianos que establecieron bases tanto en su natal Nápoles como en Nueva York.

Lot-Ek nació en 1993, sus padres son Ada Tolla y Guiseppe Lignano y en poco menos de dos décadas y media de existencia ha trazado y ejecutado proyectos comerciales, institucionales y residenciales en varios puntos del mapa mundial.

Sus ideas y creaciones les han abierto puertas tanto de clientes como de reconocidos centros culturales y museos. Han montado exposiciones e instalaciones en el MoMA, el Whitney Museum, el Walker Art Centery y el Guggenheim.

La búsqueda constante de la innovación y una línea de acción irrenunciable (responsabilidad ambiental a la hora de construir, seleccionar los materiales y aprovechar el espacio disponible) le han valido un reconocimiento internacional.

Consiguen ambas cosas mediante el reciclaje de estructuras de uso industrial y sistemas que no fueron concebidos con fines arquitectónicos.

Tal es la base de sus propuestas, en todas las escalas, compromiso con el medio ambiente y edificar conforme a métodos inteligentes.

En el despacho indican que el plan de acción no es reutilizar y ya. Su labor incluye investigar e implementar estrategias dirigidas a conservar materiales y ahorrar energía.

Su ideario está contenido en publicaciones como Urbanscan, monografía publicada por la Princeton Architectural Press, o Lot-Ek Mixer, que salió con el sello de Edizioni Press.

PROTAGONISTAS

Tolla y Lignano recibieron la instrucción superior en Architectura y Diseño Urbano en la Universidad de Nápoles. El posgrado les fue otorgado por la Universidad de Columbia, en Nueva York. Comparten su ejercicio profesional con la docencia, dan clases en el escuela para graduados de esa institución norteamericana.

La experiencia acumulada en la firma les ha proporcionado la pericia para adaptar contenedores y elaborar con ellos edificios. Hacen de los recipientes de carga una fuente tanto de inspiración como de materiales. En palabras de los proyectistas, descubren “el potencial dormido de estos objetos para darles alguna aplicación arquitectónica”.

En Lot-Ek tienen a las unidades de transporte marítimo por artefactos con una 'perfección anónima' y dotadas de características idóneas, es decir, opuestas a la base constructiva tradicional.

En el estudio binacional promocionan a los contenedores afirmando que son atractivos para los clientes gracias a sus beneficios financieros y ecológicos.

Subrayan la posibilidad de crear configuraciones eficientes y rápidas para alzar edificios o para emprender renovaciones de inmuebles.

Al estar hechos de acero corten la corrosión no les afecta; el ensamblaje crea una estructura más fuerte y duradera en comparación con métodos de construcción tradicionales.

Como la fabricación de los módulos puede desarrollarse en un sitio distinto al del emplazamiento final, es posible realizarla de forma simultánea a la preparación del terreno, lo que representa ahorros sustanciales.

Los recipientes de carga se adaptan a las necesidades y presupuestos de los clientes, siempre con un diseño conceptual atractivo, inteligente y funcional. Para Lot-Ek una prioridad es crear arquitectura distinta a lo ya visto.

PALMARÉS

La firma ha ganado dos reconocimientos del Premio Internacional de Arquitectura por los proyectos Sanlitun South y PUMA City.

En 2011 le fue concedido el Premio de Arquitectura Americana, por la Escuela APAP.

En 2012, obtuvo el Premio a la Excelencia en Ingeniería Estructural (en la categoría de proyecto sobresaliente) por la tienda Van Allen Books.

Además han montado exposiciones en la Universidad de Syracuse, en la escuela de arquitectura Parsons y en la Universidad de California en Santa Bárbara.

También han llamado la atención por uno de los conceptos que han acuñado, el 'escaneo urbano' o Urbanscan. Se trata, explican los proyectistas, de su fuente de datos sin procesar y del fundamento de su metodología de diseño: la continúa observación y documentación de la realidad contemporánea tanto urbana como suburbana.

Su investigación está enfocada en objetos y sistemas hechos por el hombre y en dar seguimiento al modo en que proliferan, se acumulan, se superponen y/o interfieren con el entorno.

Los integrantes de Lot-Ek no prometen dar con una tecnología que hará todo más sencillo o menos contaminante. Al mismo tiempo, se comprometen a concretar alternativas que se correspondan con una idea de limpieza genuinamente amable con el entorno. No pretenden ocultar el esfuerzo que hace posible el reciclaje de materiales industriales con fines habitacionales.

Hacer su trabajo del modo correcto implica comenzar buscando en la basura, en el ruido, en la estructura derruida, en los objetos dormidos en algún depósito, así hasta dar con productos y artefactos que permitan a la arquitectura existir.

En el despacho binancional definen a parte de su trabajo teórico como la búsqueda del lado equivocado de las cosas: los problemas ocultos, los sistemas informales. Les interesan productos como aires acondicionados, aviones, antenas, túneles, botes, cajas, ductos, tanques y demás.

Observar ese tipo de objetos ordinarios los ha llevado a moldear una arquitectura reconocible a primera vista. A los creativos del estudio binacional les fascinan esos elementos cotidianos porque después de pensar la cuestión es posible hallarles propiedades distintas a las asignadas por la cultura material que los fabricó.

PROYECTOS

Lot-Ek participó en la XX Bienal de Arquitectura y Urbanismo en Valparaíso, Chile, con un proyecto elevado. Se trata de un diseño fechado en 2010 que propone un nuevo uso para un sistema funicular existente en la ciudad chilena de Valparaíso. La idea de los proyectistas es utilizar teleféricos para reconectar la vida informal de los cerros con la urbanización formal situada en los valles de la población. El proyecto operaría en diversos niveles, desde arquitectura y planeación urbana hasta diseño industrial. La convergencia de las distintas vertientes daría como resultado una pluralidad de aspectos.

Una obra llamativa y de tipo residencial fue la Casa Rodante Irving Place, trazada para una familia integrada por una pareja vinculada con el mundo del arte y su hija. El proyecto involucró la remodelación de un hogar móvil de dos niveles hecho en la década de los treinta del siglo pasado y adicionar un penthouse en su parte más alta. El espacio es organizado a partir de la inserción de un volumen vertical, de color naranja como los contenedores, que divide el inmueble y organiza la cocina, los sanitarios, las escaleras, la sala, el comedor, las recamaras...

En cuanto a sus proyectos comerciales, una muestra emblemática es el Almacén 415 Centro Minorista. En 2013 los contrataron para hacer una propuesta de espacio vibrante y contemporáneo a partir de una estructura ya existente. El concepto de centro comercial del cliente era todavía más opuesto al típico ya que se pretendía atraer a consumidores que aprecien y deseen una experiencia de compara más dinámica. El diseño de Lot-Ek incluye áreas exclusivas de comida y para la venta de productos locales. Además, tiene un anfiteatro al aire libre para la comunidad. En el almacén de Tolla y Lignano convergen comercio y entretenimiento, gracias a un volumen versátil dotado con voladizos que crean marquesinas elegantes y dan sombra a las tiendas.

En 2005, los especialistas de las unidades de transporte marítimo dejaron por un momento ese material. Diseñaron la Biblioteca Nuevo Jalisco combinando dos centenas de fuselajes de aviones Boeing 727 y 737. Estos objetos, en masa, producen un efecto estético.

El despacho propuso utilizar las partes de aeronave para formar un inmueble en cuyo interior convivan espacios, tanto cerrados como abiertos, delimitados por los residuos aeronáuticos.

El fuselaje, explican en Lot-Ek, es la única parte de los aviones fuera de servicio que no puede ser reciclada con eficiencia. El coste de destruirlo excede al beneficio por la venta de aluminio que de él se obtiene. En desiertos de estados del Occidente, señalan, hay un número indeterminado de aeronaves tiradas.

Los Boeing 727 y 737, comentan en la firma, son los elementos más comunes en esos panteones de la aviación. Sus restos se venden a precios bajos y en excelentes condiciones estructurales.

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