Carnuntum: vivir como romano
Destino

Carnuntum: vivir como romano

La reencarnación de una época

Luchar como un legionario, asistir a una boda, hornear pan tal como se hacía en la antigüedad o presenciar un ataque de los bárbaros son algunas de las experiencias que se recrean en la antigua ciudad romana de Carnuntum, a 45 kilómetros al este de Viena.

Cientos de personas eligen a esta localidad austríaca para aventurarse en las condiciones de vida no de un sitio sino de una época. Ocurre a mediados de agosto. Llegan y allí se visten, comen y se comportan como ciudadanos romanos.

Carnuntum era capital de la región de Panonia y en ella llegaron a vivir hasta 50 mil personas antes de que fuera destruida en el siglo IV por un terremoto.

En este asentamiento crecido junto al Danubio vivió durante un tiempo el emperador de origen hispano Marco Aurelio (121-180) y allí escribió parte de sus conocidas Meditaciones.

Puerta monumental de la Colonia Carnuntum. Foto: Pudelek

"Es la pasión por la historia lo que nos mueve a pasar cinco días en esta migración temporal", aseguró un visitante de nombre Thomas. Él llegó junto a un grupo de 10 personas desde Alemania para vivir por tercer año consecutivo esta experiencia única.

ACONDICIONAR

Los participantes se encargan de traer todo el material para revivir el pasado en esta población que formó parte de una historia con el atractivo de los césares, las legiones, el senado, los gladiadores y las invasiones bárbaras. A cambio, el parque arqueológico les ofrece una ayuda económica para los gastos del viaje.

La vestimenta, las tiendas de campaña donde duermen y la elaboración de utensilios para cocinar son detalles que ayudan a cumplir con el objetivo de retroceder 1 mil 700 años en el tiempo.

El parque ofrece a los asistentes la posibilidad de usar todas las instalaciones edificadas para recrear con precisión la villa de Carnuntum.

Para todos aquellos que quieren contemplar esta representación, el museo arqueológico pone a la venta entradas al público por un precio de 11 euros.

Römerfestival en Carnuntum. Foto: Cortesía Römerstadt Carnuntum/Olschinsky

Damian, que vino de Polonia con un grupo de amigos, explicó que "aunque en Europa existen diferentes festivales donde se pueden vivir experiencias similares, Carnuntum es el mejor destino para recrear la vida de los últimos años del imperio".

"Es muy interesante poder ver como funcionaba todo en ese momento, es un sentimiento increíble", agregó.

RECIENTE

El parque arqueológico lleva tres años promoviendo este evento para los entusiastas de días imperiales. Su meta para el verano fue superar la cifra de 6 mil visitantes que se registró el año pasado.

Anna Maria Grohs, portavoz del museo arqueológico, comentó a Efe que "Carnuntum es el único lugar donde poder encontrar reconstrucciones reales del siglo IV".

En 1904, bajo el mandato del emperador austrohúngaro Francisco José I, esta ciudad se convirtió en espacio protegido. Sus orígenes se remontan al año 54 d.C, cuando se edificó un cuartel militar que albergaba a más de 6 mil soldados del ejército de la antigua Roma.

La metrópoli, situada en esos tiempos en el cruce de la ruta del ámbar y de la cal, se convirtió en un punto estratégico a nivel comercial y en un sitio de encuentro de diferentes culturas.

Anfiteatro militar. Foto: Cortesía Römerstadt Carnuntum/AKP/Olschinsky

VESTIGIOS

La última vez que el nombre de esta población apareció en el calendario romano fue en el año 430 d.C. La gente comenzó a abandonar la Panonia y Carnuntum cayó en el olvido, su debacle coincidió con el desarrollo de Vindobona, la actual Viena.

Tras más de 100 años de investigación en la zona, hasta el día de hoy sólo se ha podido excavar una mínima parte de lo que fueron el asentamiento urbano y los campamentos militares.

Theodor Mommsen, historiador alemán que falleció a principios del siglo XX, llegó a decir que los vieneses tenían su Pompeya particular a las afueras de la ciudad y no lo sabían.

La palabra “carnuntum” fue acuñada por los ilirios, un pueblo indoeuropeo procedente de los Balcanes, y significa piedra o acantilado.

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