El actor de acción como género: Death wish y la venganza anónima
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El actor de acción como género: Death wish y la venganza anónima

En 2018, la policía es retratada como el guardián que algunas veces atrapa al zorro cuando éste va saliendo del gallinero; en 1974, era obvio que se necesitaban más policías para detener a los criminales pero, nadie quería pagar los impuestos.

La delincuencia en la ciudad está fuera de control. El pronóstico del clima criminal indica que habrá decenas de muertos el fin de semana, tantos o incluso más grados de matanza que el fin de semana anterior. Pero, la ciudad nunca interrumpe su flujo por esas cosas. La gente sale a trabajar, va de compras, una hija pasa tiempo con su madre y, producto de un desafortunado cruce de caminos, abre la puerta del feliz hogar a un desconocido que se hace pasar por el joven de las entregas a domicilio del supermercado.


Tres facinerosos, uno de ellos va armado con una lata de aerosol y no duda en usarla, se abren paso. Madre e hija son víctimas de la nula educación de los invasores que, una vez culminada su acción muy mala y censurable, con agresión sexual incluida, huyen satisfechos con su botín. La hija queda traumatizada, prácticamente en estado vegetativo. La madre fallece en el hospital.


El esposo y padre de aquella familia típicamente feliz queda destrozado. Ante la nula efectividad de los esfuerzos policíacos. Se decide a reunir los pedazos de su agraviado corazón con el pegamento de la venganza.


Eso es, palabras más palabras menos, lo que acontece al principio de Death wish, filme de 1974 estelarizado por el pétreo Charles Bronson en el papel de Paul Kersey. De este lado del río Bravo, la película fue conocida como El vengador anónimo. La historia se desarrolla en Nueva York y tuvo cuatro secuelas, hay consenso acerca de que cada una de ellas fue peor que su antecesora.


REFRITO


La revisión de la cinta de los setenta tiene que ver con el estreno reciente de su refrito, una actualización con Bruce Willis a la cabeza del reparto y con Eli Roth en la dirección.


Con los antecedentes de Roth (Hostal, The green inferno, Cabin fever) era fácil asumir que a este remake le iban a sobrar un par de toneladas de sangre y mucha violencia gratuita.


El también actor y productor decidió alejarse de esos caminos y presentar un ejercicio sobrio, moderado y políticamente correcto. Los detalles de esa corrección abundan.


Roth nos presenta a un actualizado Paul Kersey, un cirujano muy humanitario (el de Bronson era un arquitecto exitoso) que hace lo posible por salvar a un policía herido en el cumplimiento del deber una noche cualquiera en la ciudad de Chicago. El agente fallece sobre la camilla. De ahí, Kersey se dirige a atender al bad hombre que mató al oficial. Cuando el compañero del caído le pregunta si en serio proporcionará los auxilios médicos a la escoria que ultimó a un servidor de la ley, el especialista se limita a responder que hará lo posible por salvarlo.


Luego, vemos a Kersey rodeado de la felicidad de ser un padre de familia instalado entre las bondades de la burguesía. Luego de un intercambio de cariños, recibe un lujoso regalo de Lucy, su mujer, interpretada por Elisabeth Shue. El mayor problema del feliz consorte consiste en aceptar que Jordan (Camila Morrone), su atractiva hija, está lista para dejar el nido y poner rumbo hacia la universidad.


Todo cambia una noche en que debían estar cenando fuera, en compañía del tío Frank (Vincent D´Onofrio). Paul recibe una llamada del hospital, cancelan la salida. Las mujeres salen a comprar ingredientes para hacerle un pastel al hombre trabajador. Regresan a casa y Lucy se da cuenta, gracias al barro de pisadas en la sala, de que tienen visitantes. Demasiado tarde.


Lo que iba a ser un robo promedio, acaba mal. Sendos actos de valentía de las mujeres son castigados con la madre recibiendo un disparo mortal; a la hija le atinan lo suficiente para mandarla al estado de coma.


DEBATE


Las consecuencias comienzan a gestarse, alentadas por la escasa eficiencia de la policía. Paul llama y llama en busca de novedades. Una entrevista con el detective a cargo del caso y la contemplación de una pared abrumadoramente llena de tarjetas de crímenes sin resolver. Una visita al padre de Lucy, un suegro texano devoto de la segunda enmienda, la imposibilidad de mejora mediante métodos pacíficos de resiliencia terminan por apuntalar la sed de venganza del protagonista.


Las acciones de Kersey no pasan desapercibidas para la sociedad, cosas de salir a cazar criminales en los tiempos de los celulares inteligentes que permiten subir un video a Internet con suma facilidad. A diferencia del original, el vengador anónimo de Willis viste sudadera con capucha, lo que hace su rostro irreconocible tanto durante el día como durante la noche. Ningún testigo, por ejemplo, repara en que el justiciero no tiene cejas, por alguna razón, Bruce Willis aparece con la ceja rasurada durante todo el largometraje.


La prensa identifica al nuevo personaje de la fauna urbana como el Grim Reapper, un ángel de la muerte que genera las irrenunciables preguntas en los programas de debate en radio y televisión: ¿Es un héroe o un villano? y ¿Debemos o no hacer justicia por propia mano? Otro tema que se aborda es el del control de armas. Luego de visitar al suegro texano, Paul se mete a una tienda y pregunta sobre los requisitos para armarse. La explicación de la vendedora es muy sencilla, una solicitud fácil de llenar, una revisión del departamento de policía que tarda unos días, un examen que nadie reprueba.


La primera pistola que toma en sus manos, sin embargo, proviene de un criminal que, al recibir una descarga resucitadora, deja caer una glock. El médico piensa rápido y lo demás es practicar el tiro al blanco.


DIFERENCIAS


Las diferencias entre el original y su refrito abundan. La transformación del Kersey de 2018 de salvador de vidas en parca de los delincuentes no toma más de unas sesiones de vaciar el cargador en un lugar alejado de curiosos. Luego de enfrentar a un par de criminales armados y en movimiento, el Kersey de Willis ya está listo para disparar a quemarropa sobre su siguiente objetivo. El Paul de Bronson, en cambio, había sido objetor de conciencia durante la Guerra de Corea y había servido como enfermero de combate, lo que técnicamente lo convertía en veterano de guerra.


En la cinta de 1974, Kersey salía a vengarse con escasas probabilidades de dar con los responsables de la muerte de su esposa y el trauma de su hija. En el remake, un golpe de suerte pone al médico en la ruta para localizar a los asaltantes.


En la original, la venganza de Kersey se desarrollaba fuera de casa. En sitios públicos aunque con nula vigilancia, parques, calles oscuras, infraestructuras con poco tráfico o bien abandonadas, con facinerosos que acechaban a los desprevenidos incautos. En la actualización, los eventos más importantes transcurren entre los muros del cómodo hogar de los Kersey.


En 2018, la policía es retratada como el guardián que algunas veces atrapa al zorro cuando éste va saliendo del gallinero; en 1974, era obvio que se necesitaban más policías para detener a los criminales pero, nadie quería pagar los impuestos.


La música de ambas cintas nos ofrece otra diferencia sustancial. En la original las notas de Herbie Hancock, lo transportan a uno a otros filmes, bastante mejores, más sofisticados o más siniestros, que Death wish. En el refrito uno se contagia con la energía de Back in black y poco más.


El Deseo mortal de Eli Roth es menos crudo que la versión original, pero eso no lo salvo de recibir múltiples críticas antes de su estreno. Un comentarista llegó a decir que era tan evidentemente fascista que los seguidores de la derecha alternativa tendrían una erección nada más acabar de ver el trailer.


Una cosa es clara: si Bruce Willis repite en el papel de Paul Kersey en una, dos, tres secuelas más, cada una peor que la anterior, el resultado no será tan malo. El actor de la saga Duro de matar, observan en una página de emisión en continuo, es un género cinematográfico por sí mismo, como en su momento lo fue el pétreo Charles Bronson.


CONTACTO: @ivanhazbiz

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