Ángeles Magdaleno
Entrevista

Ángeles Magdaleno

A cinco décadas de distancia llega 1968. El año que transformó al mundo, título publicado por el sello editorial de Planeta y fruto de una investigación realizada por Ángeles Magdaleno, especialista en archivos sobre seguridad nacional, que ha dedicado gran parte de su carrera a investigar el Movimiento del 68. Ángeles colabora con Proceso y es coautora, junto con Julio Scherer, de El indio que mató al padre Pro. También participó en el libro País de muertos, con Alejandro Almazán y otros periodistas.

Algunos de los temas que aborda en este volumen son El auge de la poesía; Teoría de la evolución; Elena Garro; Los Juegos Olímpicos y La protesta del Black Power; La élite de las artes y su legado; Surge la Teología de la Liberación; Nuevos espacios para la educación; Premiaciones y su importancia social; ETA cobra primera víctima; Valerie Solana y su obra cumbre, el manifiesto feminista.

En 1968 el mundo experimentó una convulsión de tal intensidad que moldeó la realidad que hoy vivimos. Medio siglo después de la metamorfosis global, este impactante libro presenta sus hitos.

A partir de tres vertientes (vida política, vida social y vida cultural) se enumeran aquí 68 eventos relevantes y de aliento positivo que sucedieron durante ese año en todo el mundo. Una época extraordinaria, caracterizada entre otras cosas por una mayor apertura sexual y descubrimientos científicos, que trazó rumbos.

Acompañando a esos 68 temas centrales, a modo de notas breves y para recrear un escenario completo, se suman datos musicales, de cine y fotografías de la época para retratar la vida diaria.

Entre los diversos especialistas que colaboraron con este volumen se encuentran: Eduardo Limón, Alonso Ruvalcaba, Arturo Salmerón, Romina Pons y Arturo Aguilar. Hablan de cine, literatura, fotografía, y demás.


¿La conmemoración del 2 de octubre es suficiente así como es?

Yo tengo una interpretación distinta. No es un solo evento, en una sola ciudad, en un solo grupo, lo que determina lo que sucede. Años antes, en 1966, hubo un movimiento importante en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Lo mismo sucedió en Durango, en la Universidad Juárez. Es decir, es la suma de esos acontecimientos y no uno en particular.

Estoy en contra de limitar el 68 al 2 de octubre. Creo que tenemos que construir una mirada mucho más amplia sobre estos eventos. El movimiento estudiantil es sólo una parte de la profunda transformación que se llevó a cabo en 1968; aquellos reclamos son solamente una parte de lo que hoy disfrutamos. En realidad, la interpretación que hago de los hechos empieza con el rompimiento de los acuerdos de la postguerra en Estados Unidos, en Europa y, sobre todo, en el caso de América Latina. A pesar del crecimiento económico y de la estabilidad política hay muchísimas protestas, hay golpes de estado a lo largo y ancho del mundo.

No lo podemos explicar a partir de un pequeño grupo. El sujeto de la historia siempre es colectivo. Entonces hay que ver, me parece, hacia adelante y hacia atrás. Y el 2 de octubre es sólo una fecha de muchas batallas que se dieron.


¿Cómo enmarcar los reclamos de estabilidad, crecimiento económico y desarrollo?

Lo que está peleando la gente es poner fin al control absoluto del Estado, poner límites a la maquinaria estatal. Lo que reclama es participación, participación política, cultural, social para el nuevo tiempo, el nuevo tiempo del 68. Entonces ésta es un poco la idea del libro, una mirada más amplia sobre diversos hechos que tuvieron lugar ese año, por ejemplo, la segunda oleada feminista. El movimiento del 68 fue un movimiento profundamente machista, sin embargo, en términos del feminismo, se estaban planteando ya otras cosas.



Foto: José Méndez

Esa es una de las razones por las que yo me niego a hablar del 2 de octubre como el hecho capital que define toda una década. Esa es la visión que ha impuesto un grupo con una mentalidad análoga. El Consejo Nacional de Huelga estuvo integrado por dos representantes de escuelas y facultades, estamos hablando de 200 personas. Sin embargo a lo largo de los años, hemos oído no más de diez voces. Entonces, los demás no tienen nada que decir sobre su participación, etcétera. Hay incluso quien dice que el 2 de octubre es la Universidad. ¿Y el Politécnico? Me parece que tenemos que ampliar esa mirada. En América Latina hasta la cultura es un territorio político. Entonces, hay que traducir los hechos en historia, no en política.


¿Se ha tratado de secuestrar al 68 y contenerlo en un solo día?

Podríamos tomar eventos del 67 o del 69 y el resultado sería similar. Es un momento en que el mundo está cambiando. Los sistemas económicos y políticos propuestos por la postguerra empiezan a caerse. Empiezan a caerse desde enero tras la Cortina de Hierro con las reivindicaciones de escritores e intelectuales, a los que se suman los estudiantes y más tarde la población en la antigua Checoslovaquia. El espíritu de Praga campea a lo largo del libro porque campea a lo largo de 1968, me parece. Eso por el lado de nuestro país. En Estados Unidos, la guerra de Vietnam los metió en un retrete horrible, no sólo político, sino económico.

En ese contexto surge el 68. Algo que quiero destacar es un texto que está ahí: Drogas, sexo y rock and roll. Los movimientos de la contracultura me parece que han sido lo suficientemente estudiados, o valorados al menos, y se legitima el uso de las drogas como sinónimo de rebeldía, socialmente se valida, y ese problema que empieza en esa época, hoy tiene al país atravesado.

Es importante tener otras lecturas para el nuevo tiempo, y no solamente una lectura política. ¿Qué pasaba en el mundo de la ciencia? El uso de los anticonceptivos se generaliza, por ejemplo. Hoy, hasta un niño sabe más que yo. Pero en 1968 no era así. Entonces es un año de profundas transformaciones no sólo políticas.


¿El socialismo con rostro humano de Alexander Dubček es el suceso más romántico del año?

Más que romántico era una propuesta de inicio inviable bajo el socialismo. Una de las cosas que estaban pidiendo, de las que molestaban más a la Unión Soviética, era la libertad de prensa. Cuando tú tienes una economía centralizada y un partido único, no puedes andar con libertad de prensa, eso era imposible en esos términos. Entonces no es romántico, lo que querían era una apertura, que se les permitiera una participación en la economía de mercado. Se negaron a hacerlo.



Occidente mostró mayor flexibilidad. Creció muchísimo la matrícula universitaria en todas partes del mundo y aparecieron los nuevos estudios para dar respuesta a las inquietudes de las clases medias ilustradas, se empezó a estudiar la sociología como un campo aparte, se le fortaleció, abundan los estudios en ese período. El periodismo, la propia historia con carácter científico, en fin. Tras la transformación educativa, esos sectores van a darse cuenta de que lo que necesitan no solamente es seguridad y estabilidad, requieren de participación en la toma de decisiones.

Más que un movimiento romántico, es un movimiento que plantea la posibilidad de una mínima apertura. Lo de socialismo con rostro humano, bueno eso era por llamarlo de alguna manera. En realidad lo que reclamaban era una economía de mercado, que finalmente fue la que triunfó, y no se trata de que sea o no la vía regia de una posición ideológica sino de hechos históricos.

Por otro lado, el Mayo francés, que termina en una revuelta social monumental, lo inician los estudiantes reclamando el derecho a los dormitorios mixtos.

Que los dormitorios de las chicas fueran visitados por los novios tiene que ver también con cuestiones muy opresivas en términos de sexualidad y en términos de la libertad individual de cada persona, ahí empieza. Si tú me dices que no se puede concebir al 68 sin los movimientos estudiantiles es porque nos han impuesto esa visión. Tú puedes explicar el 68 a partir de otros movimientos. Lo que pasa es que, ahí sí, partiendo de la teoría de la agenda setting, nos han fijado que el 68 es el movimiento estudiantil, pero no, el 68 es un año de muchísimos cambios. Menciono uno, se hace el primer trasplante de corazón. Otros temas han ido cobrando vigencia en las siguientes décadas, por ejemplo, el racismo tan arraigado en Estados Unidos tiene diferentes manifestaciones que no están relacionadas con los estudiantes sino con la raza.

Intervienen, nuevamente, los cambios económicos. ¿Cómo explicar el 68? Muere el dictador Salazar (1889-1970) en Portugal. Muchos años después hacen unas entrevistas y cuando preguntan cuál es el portugués más popular, yo esperaba que la gente dijera al menos (Cristiano) Ronaldo, ¿no? Resulta que no, el más popular es el dictador. Tendríamos que hacer algo similar y específico de nuestro país, pero el afán del libro era mostrar una cuestión global, incluido el movimiento estudiantil, no sólo el movimiento estudiantil sino la sociedad completa.


Seguimos entendiendo mal el movimiento estudiantil, ¿lejos de los postulados de Daniel Cohn-Bendit?

Desde luego, mira, la Primavera de Praga demostró que era inviable lo que estaban viviendo y acabó ahogada por las tropas de la Unión Soviética y las tropas del pacto de Varsovia. Mientras tanto, ¿qué es lo que se pretende aquí? Muchas de las reivindicaciones están organizadas por los comunistas y ellos están pidiendo, no en el pliego petitorio, pero sí en la orientación ideológica, derivada también de la Revolución cubana en América Latina -que por lo visto continúa-, ese modelo que ya se resquebrajó y que acabará por caer veinte años después.



Foto: José Méndez

En la época actual, donde hay muchísima más información y donde los intereses de la gente no necesariamente están centrados en el terreno político, abrir esto a nuevas interpretaciones ayuda mucho. Ahora, el viejo aforismo aquel de que la historia la escribe el que gana, es más que cierto porque ¿cuál es el criterio para establecer cuáles son los hechos importantes? Es un criterio del poder, de las ideologías análogas, de discursos informales y consensuados. Entonces, se deja de lado todo lo demás.

En México ni siquiera se toca el Politécnico cuando esa institución dio una batalla ejemplar en esa época. Así de cerrada ha llegado a ser esta visión del 68. Cuatro o cinco personas que nos dicen que pasó aunque ni siquiera hayan estado presentes esa trágica tarde. Entonces, ¿por qué el sí al movimiento estudiantil? Porque las universidades de México, de toda América Latina y de Europa han sido por excelencia el espacio de las fichas políticas, ¿no?


La imaginación al poder, pidamos lo imposible”, ¿si fue el lema que definió el 68?

Mira, cuando la pronuncias, a mí la consigna que más me gusta es “pidamos lo imposible”. Para alguien muy conservador ese momento es definitivo. Pero la imaginación al poder, hagamos el amor no la guerra, etcétera, son propias sólo del Mayo francés, eso hay que dejarlo claro. ¿Quiénes estaban detrás de ese movimiento? Los grandes pensadores franceses de la época: Sartre, Althusser, Lefebvre, muchos. En América Látina, ¿quiénes están? El único pensador de altos vuelos es (José) Revueltas y lo echan del movimiento. No podemos generalizar. Tendríamos que ver las particularidades de cada movimiento y simplemente recuperar el espíritu de la época a partir de lo sucedido en varios ámbitos de la vida.


¿Cómo fue coordinar una obra para definir el año, quizás socialmente hablando, más colectivo del siglo XX?

Mira, la coordinación corrió a cargo de la editorial. Yo me encargué de la investigación, de la curaduría de los temas, hice una propuesta de 130 temas. Habrá quién piense que hay cosas que están de más y habrá quién piense que faltaron otras, la intención fue dar una visión global desde diferentes áreas del conocimiento en diferentes momentos, habrá personas para las que un tema sea más importante que otro.

El interés está en abrirse a nuevos temas y a nuevas interpretaciones. Insisto: la historia no está dada de una vez y para siempre. Los protagonistas de los hechos difícilmente son de una sinceridad total; hay muchas deformaciones en la parte testimonial. Cuando se abren los archivos muchas de estas redes se vienen abajo porque obedecen a diferentes factores, desde el olvido, la vanidad, el miedo, qué sé yo.

Los protagonistas tienen ahorita 65, 80 años de edad, entonces, pienso que hay que darnos la oportunidad de ver el mundo con el formato actual, donde hay poco interés en leer textos muy largos o en hacer mucho análisis. La propuesta, aun con su brevedad, no carece de fuentes y posee un aparato crítico de infografía y hemerografía para ampliar la mirada. Insisto, el sujeto de la historia es colectivo; no es un grupo, no es una ciudad, no es un país. Eso explica cómo se hizo la coordinación que corrió a cargo de una joven y talentosa editora que se llama Silvia Chávez.


Una edición además, muy de la contracultura, más allá de la historiografía.

Seamos sinceros, ¿quién lee libros de historia? Sólo los historiadores y eso del período que estudian. Hoy día, cada vez sabemos más de temas más reducidos; la intención era ir en contra de la tendencia, y recalcar que el discurso histórico no es propiedad ni patrimonio de un grupo, ni de una profesión, es patrimonio de todos, cada quien tiene algo que decir.

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