Kobra en el museo del mundo: Mensaje social con envoltura colorida
Arte

Kobra en el museo del mundo: Mensaje social con envoltura colorida

Surgido de las periferias de Sao Paulo, recuerda que el niño que creció en el barrio de Campo Limpo "jamás imaginó salir de donde nació" o que iría a "trabajar en más de 40 países".

El brasileño Eduardo Kobra es uno de los creadores de más peso en el escenario del arte callejero y su agenda es buen reflejo de ello. Antes de partir rumbo a Nueva York, inaugura en Sao Paulo un nuevo mural de la serie Etnias, unión de los pueblos y paz, un homenaje a las "personas comunes" y anónimas de Brasil.


El panel, de 7.22 metros de altura y 27 de largo, medidas consideradas modestas para el artista, retrata a los "trabajadores" que tienen una "gran importancia y relevancia" para la "construcción del país", explica el autor.


"Hemos buscado un poco de todas estas personas que representan a la clase obrera de Brasil" para que cada una de ellas "pudiera sentirse representada y valorada en el mural", asegura.


Con más de 30 años de trabajo, Kobra ha conquistado un lugar en el escenario global y ya dejó su marca en los cinco continentes.


Su firma a menudo levanta banderas los movimientos sociales, gusta de abordar temáticas "incómodas" para mucha gente, como el racismo, el prejuicio, la paz, la inmigración, los refugiados, memoria e historia.


"Transito en ese universo de temas que en el fondo me molestan y utilizo los muros para expresarme y, de alguna manera, hacer con que el público pueda reflexionar sobre ellos", expresa el grafitero.


EN LA GRAN MANZANA


En medio de la tensión provocada por la política de tolerancia cero impuesta por el presidente estadounidense Donald Trump respecto a la inmigración, Kobra tiene programado en muros neoyorquinos un nuevo proyecto: un "museo al aire libre".


Este "complejo proyecto", que da para tres años de labor, estará conformado por 28 murales repartidos entre muros y rascacielos de diversos puntos de la ciudad. El objetivo, acorde a la esencia del dosier de Kobra, será materializar la visión del brasileño sobre los inmigrantes, refugiados y la historia de una ciudad a la que considera "la capital del mundo".


La representatividad de la Gran Manzana no fue la única razón por la que el artista la eligió para arrancar su nuevo trabajo: "Fue por causa de los grafiteros de Nueva York que yo empecé a pintar, sobre todo por la influencia de Jean Michel Basquiat, Keith Haring". En su repertorio de influencias más marcadas también está presente un mexicano: Diego Rivera.


A pesar del fuerte sentido social en sus trazos, Kobra asegura que su perspectiva es "apartidaria" y que seguirá "luchando" por las causas que considera "realmente verdaderas".


"Solo espero que los gobernantes por fin se solidaricen y entiendan que estas causas son importantes para el desarrollo de Brasil", confiesa.


ORIGEN


Surgido de las periferias de Sao Paulo, recuerda que el niño que creció en el barrio de Campo Limpo "jamás imaginó salir de donde nació" o que iría a "trabajar en más de 40 países".


La complicada relación de amor y odio con la capital paulista aún produce una mezcla de sentimientos en este artista de 42 años.


"Yo viví todo tipo de discriminación aquí. Fui detenido tres veces aquí y hoy poder ocupar las grandes avenidas, los grandes espacios de la ciudad, es una menuda transformación", recalca.


Para asegurarse de que no cometerá en sus pinturas las mismas injusticias que sufrió, Kobra dedica buena parte de su tiempo a "librerías, bibliotecas, galerías y museos"; investiga, estudia, intenta "evolucionar" en su trabajo.


Al "circular por todos los lados", cree que "entender y respetar la cultura y las costumbres locales" es "fundamental" a la hora de planear sus creaciones, ya que hay una "inmensa responsabilidad" al exhibir su trabajo en las calles.


"Todo lo que no pude aprender en la escuela, porque vine de la periferia, lo estoy aprendiendo realmente en la práctica", dice Kobra.


En cada uno de sus murales, el artista deja una banderilla brasileña al lado de su firma. Una muestra del "orgullo de ser brasileño" que adorna tanto espacios de capitales globales, como París, Londres y Tokio, como sitios no tan conocidos.


"Tuve la oportunidad de pintar en lugares nobles, pero tengo la misma satisfacción al llevar mi trabajo a lugares más humildes, en los que ya entregué varias obras, especialmente aquí en la ciudad de Sao Paulo", dijo en declaraciones para Efe.


CARACTERÍSTICAS


Los murales de Eduardo Kobra tienen un común denominador: su interés en incitar la reflexión a propósito de la realidad social. Su propia historia, iniciada en una favela, estimuló a una mirada que aprehendió las escenas cotidianas en las aceras brasileñas, protagonizadas por los olvidados de la urbe, en situaciones a las que no se da publicidad.


Kobra encontró terreno fértil en la crítica política y social de las cuestiones que aquejan un día sí y otro también a las clases bajas, en esos lugares donde el desamparo y el analfabetismo son residentes permanentes, donde el hambre y la corrupción azotan a la mayor parte de la población.


Para visibilizar estas dificultades, el artista urbano ha hecho su galería personal en las calles de las principales ciudades brasileñas y en espacios concurridos en destinos como Nueva York y Miami, en Estados Unidos.


Si bien este nacido en 1975 comenzó a pintar muros callejeros en su adolescencia, del lado de la clandestinidad, su arte comenzó a ganar visibilidad hasta la primera década del nuevo siglo. En 2007 se destacó por su participación en el proyecto Muro de las memorias; para esta cita se sumergió en la nostalgia de fotografías antiguas de Sao Paulo. Luego, procedió a reproducirlas en las calles de la ciudad, lo hizo presentando un estilo de grafiti en tonos de sepia o en blanco y negro, es decir, algo muy alejado de lo que suele hacerse en la ciudad.


Consciente de la importancia del contexto para sus obras, se convirtió en un obstinado investigador de imágenes históricas. No han sido pocas las veces en que esta preferencia ha quedado estampada en muros gigantescos. De ese modo, asegura, se rescata la importancia de los lugares embellecidos y se fortalece la sensación de pertenencia de sus habitantes.


En 2009 se decidió a elaborar arte callejero tridimensional. Ejemplos de estas piezas se encuentran en la avenida Paulista corazón a nivel simbólico y en materia financiera de su ciudad natal, también en exposiciones en varios puntos del globo, en festivales en Dubái y en los Emiratos Árabes Unidos, en actividades en Estados Unidos.


En una revisita reciente a las imágenes antiguas, Kobra creó la serie Recortes de la historia. En esta ocasión no partió de fotografías que retraten la memoria de un lugar, Fernando se decantó por momentos decisivos en la historia de la humanidad. Así han surgido escenas en las que aparecen personajes como Gandhi o Ana Frank.


LLAMADOS


Hizo su primer mural fuera de la patria en Lyon, Francia, en 2011. Desde entonces su itinerario lo ha llevado a naciones como España, Italia, Noriega, Inglaterra, India y Japón.


Los murales seducen con un profundo mensaje recubierto por una colorida superficie a las comunidades que el artista brasileño escoge. Su intención es depositar en tal muro, en tal calle, en tal ciudad, un elemento de identidad, un incentivo para la cohesión social, así como hilar un lazo con el espacio.


La obra de Kobra también busca generar un comentario político, uno en el que late el desacuerdo con el manejo que se hace de los problemas sociales.


En 2016, en días de los Juegos Olímpicos de Río, obtuvo la marca del mural más grande del mundo con Etnias y sus 2 mil 500 metros cuadrados. En 2017, el brasileño superó ampliamente esa extensión gracias a un encargo para una fábrica de chocolate a un costado de una autopista de Sao Paulo, la obra abarcó una superficie de 5 mil 742 metros cuadrados.

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