Piratería médica en boga
Salud

Piratería médica en boga

Medicinas que no curan, pero sí agravan

En un mundo de procesos industriales con infinidad de manufacturas disponibles y clientes para cada cosa, no es raro que productos exitosos o indispensables generen un ánimo de lucro que se traduzca en operaciones para sacar provecho sin preocuparse por las consecuencias.

El terreno de la salud, aún cuando es el bienestar de la persona y su calidad de vida lo que se pone en juego, no está exento de opciones a la venta que llaman la atención por su bajo precio pero, pueden cobrarse un costo tan alto como la vida.

Hablamos de productos médicos de calidad subestándar y falsificados. Sus características esenciales son que pueden causar daños a los pacientes y no ser eficaces en el tratamiento de las enfermedades. Existen en todas las categorías terapéuticas principales. No se circunscriben al ámbito de los medicamentos, también se mueven entre las vacunas y los productos para el diagnóstico in vitro.


DEFINICIONES

Los “subestándar”, también conocidos como preparados “fuera de especificación”, son productos médicos autorizados, pero no cumplen las normas de calidad o los requisitos técnicos o ambas.

Los falsificados son aquellos que tergiversan deliberada o fraudulentamente la identidad, composición u origen de las medicinas.

Antipalúdicos y antibióticos se encuentran entre los más notificados por casos relacionados con alguna de las dos categorías.

La versatilidad de quienes realizan trabajos al margen de la reglamentación se comprueba en que pueden falsificar medicamentos tanto genéricos como de vanguardia, desde antineoplásicos (sustancias contra las células tumorales malignas) muy caros hasta analgésicos muy baratos.



Existen mercados callejeros que ponen en riesgo la salud por sus productos de dudosa procedencia. Foto: Reuters

¿Dónde se les encuentra? En mercados callejeros ilegales, en sitios web no regulados, incluso en farmacias, dispensarios y hospitales. Afectan a todas las regiones del mundo. Aparecen lo mismo en América que en Europa, lo mismo en naciones asiáticas que africanas. Se estima que uno de cada diez productos médicos en los países de ingresos bajos y medianos es o falsificado o de calidad subestándar.


DESVENTAJAS

Un rasgo destacado, por su potencial dañino, de estos preparados es que contribuyen a la resistencia a los antimicrobianos y a las infecciones farmacorresistentes.

¿Qué hace a los medicamentos falsificados peligrosos? En primer lugar, pueden no contener principios activos; otra posibilidad es que sus principios activos sean incorrectos; en un tercer escenario, tienen cantidades incorrectas de principios activos correctos. En las pruebas que se realizan de preparados piratas se ha detectado que con frecuencia les agregan caliza o almidón de maíz o patata.

Otro hecho a considerar es que hay productos médicos de calidad subestándar y falsificados de naturaleza tóxica por sus concentraciones letales de principios activos incorrectos u otros químicos tóxicos.

Suelen producirse en malas condiciones, sin cuidar la higiene y con intervención de personal no cualificado; por vías como esas llegan a contener impurezas desconocidas o incluso acaban contaminados por bacterias.

También causan problemas de mala percepción, ya que generan desconfianza hacia los medicamentos, los profesionales sanitarios y los sistemas de salud.



Foto: EFE/NOVARTIS

Debe reconocerse que la presentación en la que vienen suele ser muy correcta, lo que los vuelve muy difíciles de detectar. A menudo están diseñados para que luzcan idénticos a los productos genuinos. Puede ser que no causen reacciones adversas obvias, mas a menudo resultan inútiles como tratamiento de los males que dicen combatir, obviamente una de las consecuencias de esa inutilidad puede ser la muerte.

Las recomendaciones para detectar medicamentos falsificados inician con examinar el estado del envase y ver si tiene errores gramaticales o de ortografía; comprobar las fechas de fabricación y caducidad y verificar que los datos del envase exterior se corresponden con los del envase interior; asegurarse de que el aspecto del medicamento es el esperado y no muestra signos de degradación, olores extraños, cambios de color.

Es indispensable consultar al profesional sanitario de su confianza en caso de sospechar que el producto no está actuando como debiera o de haber sufrido una reacción adversa.

Una vez identificada la sustancia incompetente, procede notificar a las autoridades de la jurisdicción sanitaria correspondiente.


CIBERESPACIO

La venta de productos apócrifos o fuera de especificación halla terreno fértil en los sitios web no regulados, las redes sociales y las aplicaciones de los teléfonos inteligentes. Los riesgos aumentan cuando se recurre a productos de fuentes no reguladas y sin licencia.



Con la automedicación el antibiótico pierde eficacia. Foto: Lalaguna/Sergio Reyes

A la hora de comprar fármacos en línea se recomienda prestar atención a la presencia, o ausencia, de elementos de autenticidad, como logotipos o certificados de verificación; que se ofrezcan medicamentos que requieren receta sin solicitarla; que los productos estén a precios sospechosamente bajos.

Fijarse en que el medicamento y la dosis son los correctos es de cajón; uno anda más tranquilo si el envase está en buenas condiciones, limpio y conserva los sellos de seguridad intactos, sin signo alguno de manipulación.


GLOBAL

La producción de sustancias falsificadas se da en muchos países. Si bien en un tiempo se le consideró un problema particular de naciones en desarrollo y de bajos ingresos, se ha convertido en un problema generalizado. En estos tiempos, la disponibilidad de hornos, equipos especializados, ingredientes y materiales de envasado facilita montar instalaciones de fabricación clandestinas.

Con la conectividad, los implicados en estas operaciones han logrado acceder a un mercado mundial. Los consumidores también ponen de su parte. La cultura del autodiagnóstico y la autoprescripción ha llevado a la aparición de miles de sitios web no regulados que dan acceso a preparados de dudosa calidad.

Que una décima parte de los productos médicos de los países de ingresos bajos y medianos sea de calidad subestándar o falsificación habla de un gran problema. La Organización Mundial de la Salud ha publicado una veintena de alertas mundiales sobre estos materiales que ponen en riesgo el bienestar de las personas.


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