Muros con viscosidad: El proceso ecológico del material
Arquitectura

Muros con viscosidad: El proceso ecológico del material

Guillén decidió diseñar un ladrillo que no necesitara la cocción y, para ello, debía encontrar un material natural capaz de aglomerar las sustancias que conforman el tabique.

En el municipio de Tzintzuntzan, en Michoacán, antigua capital del imperio purépecha, Javier construyó su hogar con ladrillos que incorporan a su mezcla baba de nopal. Como hicieran sus antepasados, comprobó que esta cactácea tiene cualidades para la construcción, desde evitar la humedad y la concentración de microorganismos hasta ser aislante al ruido y poseer cualidades térmicas.

La idea ejecutada por Javier tiene un fin social: brindar a los ladrilleros una alternativa ecológica. Los hornos usados en la producción de tabiques emiten alrededor de 7 millones de toneladas de dióxido de carbono. México es el segundo lugar en América Latina con más generación de gases de efecto invernadero, según la Comisión Europea.

LADRILLERAS

Cuando Javier Guillén realizaba su doctorado en Metalurgia y Ciencia de los Materiales en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en Morelia, un grupo de ladrilleros acudió a la institución en busca de ayuda.

"Tenían problemas con sus productos, se les quebraban mucho. Me pidieron realizar un estudio de sus materias primas y encontrar una solución", cuenta.

Mientras realizaba la investigación para ayudar a los productores se percató de que su actividad genera altos niveles de contaminación, los materiales usados como combustibles ocasionan daños a la atmósfera y graves afectaciones a la salud de los trabajadores y de las personas que habitan en las cercanías de estos negocios.

Rocío García, investigadora del Centro de las Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, explica que, como los hornos no tienen un control de temperatura, los objetos que alimentan el fuego no se consumen completamente y se emiten gases nocivos. "Ellos, por experiencia o por el color del ladrillo, dicen que está a su temperatura óptima de cocción, pero no hay un control del proceso", señala.

De acuerdo con el último Inventario Nacional de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero del Instituto Nacional de Ecología, en 2015 nuestro país generó alrededor de 112 mil toneladas de carbono negro, contaminante que se produce por procesos de quemado parciales y tiene efectos negativos para la salud pública.

ENERGÉTICOS

"En las ladrilleras es común que se utilicen aceite quemado de carros, madera, llantas, ropa o cualquier otro objeto para encenderlos. Las personas que están en contacto con estas partículas presentan grandes problemas respiratorios, como constantes ataques de tos, sinusitis, rinitis y asma, incluso problemas cardiovasculares. También hemos descubierto que hay materiales con elementos cancerígenos que el cuerpo expulsa con dificultad", detalla García.

En la Organización Mundial de la Salud (OMS) estiman que la contaminación del aire, tanto en ciudades como en zonas rurales, provoca alrededor de 4 millones de muertes por año en todo el mundo. El Instituto Nacional de Salud Pública de México reporta al menos 20 mil defunciones anuales por dicha causa.

Según Rocío García, el humo expulsado por las ladrilleras no se queda estático en las zonas donde se localizan estos centros de producción, el viento lo transporta a otros sitios causando daños. "Se tienen consecuencias negativas en la calidad del aire y se incrementa el efecto invernadero, además, hay probabilidades de generación de lluvia ácida".

Advertido de estas consecuencias, Guillén decidió diseñar un ladrillo que no necesitara la cocción y, para ello, debía encontrar un material natural capaz de aglomerar las sustancias que conforman el tabique.

NOPAL

El papá de Javier trabajó como albañil, se dedicaba a la restauración y conservación del patrimonio histórico de Michoacán. Gracias a eso, en su infancia, el especialista en Metalurgia conoció museos, casas viejas e iglesias de antaño y se familiarizó con el uso de la piedra, la cal, el adobe y el barro en la construcción.

"Recuerdo que visitábamos la casa de un alemán que utilizó el adobe para edificar su hogar, desde entonces surgió mi pasión por los materiales tradicionales", comparte.

Este interés dio lugar a una cuestión que aún influye en su profesión: "Desde pequeño me preguntaba por qué la gente sigue construyendo con elementos tradicionales cuando están surgiendo nuevos". En vez de convencer a las personas de abandonar los materiales habituales, buscó mejorarlos.

El adobe fue el material que más llamó su atención: "Mi papá trabajaba mucho con él, entonces yo veía que era muy frágil, promovía la generación de microorganismos y absorbía mucho la humedad. Entonces quise perfeccionarlo". La curiosidad se combinó con la preocupación por el flujo contaminante del que surgen los bloques. Así comenzó a forjar su ladrillo.

Los indígenas antiguos ocupaban la baba de la cactácea para fijar las paredes de sus construcciones, tradición que en algunas poblaciones aún se mantiene para pintar casas. Con base en esa técnica tradicional, Guillén utilizó el mucílago de nopal para crear piezas que no necesitan pasar por el fuego.

La secreción viscosa es extraída de las pencas de nopal, se calienta y se revuelve con una cantidad mínima de cal; de esa combinación resulta la sustancia clave. Luego, se introducen residuos sólidos urbanos, como plásticos o papeles, y tierra de suelos erosionados, "pues al ser infértiles no tienen uso alguno y con este invento pueden aprovecharse para la construcción".

La mezcla se coloca en moldes que le darán la forma rectangular y se exponen al aire libre, para su secado, durante un periodo de siete a 12 días.

ANTIGUO

Llamó a su ladrillo Bloque Echerhirhu, que en purépecha significa bloque de barro. Javier destaca que, al no necesitar de combustibles, su tabique genera un ahorro energético. Además, sólo se requieren dos personas para elaborar 15 ladrillos en una hora, contando las actividades previas de triturar el material y la preparación del mucílago de nopal.

La baba de la cactácea brinda a la pieza una barrera contra la humedad y la concentración de microorganismos y de plagas, problema frecuente con el adobe y el ladrillo común.

El modelo echerhirhu tiene mayor resistencia que el convencional, soporta 12 toneladas de compresión y, a pesar de su dureza, es más ligero. Posee propiedades térmicas apropiadas.

Guillén compartió que su casa fue la primera prueba. "Mi hogar es una mezcla de este material y de los tradicionales. Al principio, mi familia se oponía a que lo construyera, pero yo creí en mi proyecto. Hoy, después de cinco años, la construcción sigue en pie y nos la pasamos a gusto porque es fresca y por todas sus bondades. Mis parientes ya no quieren salir", comentó.

ECOLOGÍA

El ingeniero Guillén explicó que la patente de su técnica está en proceso, y él trabaja en mejorar el producto. Indicó que no ha recibido apoyo alguno para su investigación, ha obtenido progresos y éxitos con base en sus propios. El Instituto Tecnológico Superior de Tacámbaro, en el que labora como profesor, le prestó sus instalaciones para desarrollar su solución ecológica al problema de la contaminación por ladrillera.

El tabique con nopal de Guillén fue reconocido por el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático como una iniciativa para reducir el efecto invernadero y una opción para las familias dedicadas a la producción de estas piezas, un método alternativo de desarrollo y de generación de empleos. No obstante, su inventor no recibió ningún tipo de estímulo.

"A los gobiernos les interesan aquellos proyectos que dan imagen y votos. Trabajos que aportan a combatir el cambio climático no son de interés", expuso.

En la organización Red de Ladrilleras exponen que el sector artesanal de este material genera alrededor de 35 mil empleos. Los estados con mayor número de municipios dedicados a esta actividad son Jalisco, Michoacán, Estado de México, Oaxaca y Guanajuato.

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