Lactar sobre la hora: Una intervención que salva vidas
Salud

Lactar sobre la hora: Una intervención que salva vidas

Una mejora en los indicadores de amamantados cuando recién llegan al mundo podría salvar cada año a más de 800 mil menores de cinco años, la mayoría de los beneficiados se encontraría entre quienes no han cumplido ni seis meses.

Se estima que 79 millones de bebés a nivel mundial, tres de cada cinco, no toman leche materna en sus primeros instantes de vida.


Aunque tenga el aspecto de algo inocuo no es un asunto menor porque aumenta el peligro de que los recién nacidos mueran o contraigan una enfermedad. También disminuye las posibilidades de que después sigan tomando leche materna.


Según el estudio Capturar el momento de la Unicef y de la Organización Mundial de la Salud la mayoría de los pequeños que no reciben el alimento del pecho de su madre en esos insustituibles minutos nace en países de bajos y medianos ingresos.


¿Por qué es indispensable cambiar esta realidad? Porque lactar mejora las posibilidades de que el niño sobreviva, representa darle una nutrición adecuada para que desarrolle todo su potencial y es una intervención sencilla con beneficios probados.


Un retraso de tan sólo unas horas en el contacto inicial con el pezón de la progenitora puede poner en riesgo al nuevo ser. No verlo de ese modo es un error, representa, en potencia, un tema de vida o muerte.


AYUDA


El recién nacido al que se pone piel a piel con su madre parece interaccionar más con ella y llorar menos. El contacto inmediato luego del parto, durante al menos una hora, debe alentarse, además, la succión de la mama favorece la producción de leche materna y de calostro, la primera vacuna del crío por su alto contenido de nutrientes y anticuerpos.


Millones de recién nacidos se pierden la recompensa de la lactancia materna temprana, un buen número por razones que son fáciles de modificar. Hablamos de cuestiones como que la madre reciba ayuda suficiente en esos 60 minutos cruciales. En este caso es determinante el papel del personal médico de la institución de salud que la atendió a la hora de alumbrar.


Las tasas más altas de la nutrición mamaria en la hora posterior al nacimiento se registran en África Oriental y Meridional (65 por ciento), las más bajas están en Asia Oriental y el Pacífico, con 32 por ciento. La tasa para América Latina y el Caribe se ubicó en el 52 por ciento.


Existe consenso en la comunicad médica a la hora de definir a la leche del seno como el mejor alimento para iniciar el camino por el mundo. Por ello, los médicos recomiendan sí o sí promover y estimular esta acción, e invitan a familiares y trabajadores de salud a hacer lo propio.


El calostro, la primera leche, es una maravilla. Rico en factores de protección, tiene más de 30 componentes, 13 de ellos se pueden encontrar únicamente en ese líquido viscoso y de color amarillento.


La lactancia, en general, protege contra padecimientos comunes de la infancia, como la neumonía. A su alto nivel nutritivo debemos agregar que favorece el desarrollo del sistema digestivo y cuida de infecciones gastrointestinales, infecciones urinarias, colitis y caries temprana. Para el bienestar de la madre sus dones a largo plazo son inestimables y en el niño pueden prolongarse hasta la adolescencia.


CAUSAS


Según el informe de la Unicef, elaborado a partir de datos de 76 países, pese a la demostrada importancia de suministrarles el lácteo de la progenitora, muchos recién nacidos esperan demasiado.


Una razón es que se prefiere darles de comer leche de fórmula o con miel, o agua azucarada. Sin embargo, al descartar el calostro se impide que se establezca de inmediato el primer contacto entre madre e hijo.


Otra causa es el aumento de cesáreas por elección. El análisis de datos registrados en 51 países arrojó que las tasas de inicio temprano de la succión de la mama son más bajas entre los bebés nacidos por extracción quirúrgica.


Un factor más que incide es el de las brechas en la calidad de la atención proporcionada a madres e hijos. Información de 58 países recabada entre 2005 y 2017 muestra que los partos en centros de salud aumentaron en un 18 por ciento, mientras que las tasas de inicio temprano lo hicieron en un 6 por ciento. Los investigadores detectaron que, en muchos casos, los críos son separados de sus madres tras el nacimiento. En un hecho relacionado, se observó que en el tema de la primera alimentación del niño la orientación ofrecida a los padres por los trabajadores de salud fue limitada. También se determinó que la presencia de una matrona capacitada no parece influir en las tasas de la lactancia materna temprana.


Diversos estudios han demostrado que cuando la alimentación arranca entre dos y 23 horas después del nacimiento se tiene un 33 por ciento más de posibilidades de morir que si se recibe la nutrición mamaria en los minutos iniciales. En los pequeños que son amamantados un día o más después del nacimiento, el riesgo aumenta más del doble.


A FAVOR


La leche de fórmula y otros sucedáneos de la leche materna no son, ni de lejos, las opciones más recomendables.


En la comunidad médica se estima que una mejora en los indicadores de amamantados cuando recién llegan al mundo podría salvar cada año a más de 800 mil menores de cinco años, la mayoría de los beneficiados se encontraría entre quienes no han cumplido ni seis meses.


La succión mamaria estimula el desarrollo cerebral del hijo y le protege contra el sobrepeso y la obesidad. La lista de ventajas contiene, además, obsequios para las mamás, les ayuda a reducir el riesgo de sufrir diabetes tipo II o los cánceres de seno y ovario.


La capacidad de la lactancia para salvar vidas adquiere una particular importancia en contextos donde el acceso a servicios básicos (agua salubre, saneamiento adecuado y demás) suele ser limitado.


Dejar que se vaya una hora sin que el bebé se adhiera al pecho de su progenitora es como darle aliento al riesgo de tener que atender a la criatura por infecciones comunes. También es aumentar sin necesidad el riesgo de que presente tos y equivale a incrementar en un 50 por ciento el riesgo de sufrir dificultades respiratorias en su primer semestre de vida.


Los bebes nacen listos para lactar, vienen a este mundo con un reflejo de succión que les permite alimentarse de la madre inmediatamente después del parto.


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