La Grecia moderna y su odisea: Celebraron el fin de los rescates
Finanzas

La Grecia moderna y su odisea: Celebraron el fin de los rescates

El del consumo es uno de los principales problemas en la tierra de los filósofos: sus habitantes gastan un 107 por ciento de sus ingresos, es decir, es el décimo tercer año consecutivo que viven por encima de su poder adquisitivo real.

Tras un periodo de ocho años, Grecia salió del programa de salvamento de la Unión Monetaria Europea, pero ni todo va viento en popa ni hay los serios motivos de alarma que metieron en ese plan de acción a la nación helénica.

Economistas e institutos de investigación alemanes realizaron evaluaciones sobre la situación actual de ese país, que van de lo positivo a lo negativo.

Para la Confederación de Industriales Alemanes (BDI), que se haya concluido la etapa de rescate supone que la cuna de la civilización occidental vuelve a ser interesante para invertir.

Es una señal positiva para Grecia y para el conjunto de la Unión Europea (UE)”, declaró el presidente del BDI, Joachim Lang, y comentó que el mercado griego ha recuperado atractivo para la iniciativa privada germana.

En los pasados ocho años, los griegos recibieron 289 mil millones de euros de sus aliados del Viejo Continente y ha cambio se comprometieron a adoptar varias reformas estructurales.

Ahora, sus finanzas domésticas ya no requieren con urgencia la ayuda. No obstante, en términos fácticos, aún no se considera que la crisis haya sido superada.

Según Joachim Lang, el gobierno griego “debe centrarse” en resolver los déficits de su país en ámbitos como “administración, justicia, trabajo y producción”.

INSOLVENTE

El instituto Centro Europeo de Estrategia Política (CEEP) es más duro con los rescatados, define a la nación de los herederos de Homero como “insolvente”. En una nota de prensa, puso en duda que pueda mantenerse a largo plazo en la zona euro.

La postura del CEEP se basa en los resultados de un estudio denominado cepDefault-Index. Sus autores, Lüder Gerken y Matthias Kullas, destacan el nivel de deuda griega, 180 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), y consideran que los helénicos siguen siendo poco competitivos.

El PIB de Grecia creció un 1.4 por ciento en 2017: aumentó el consumo, pero bajó el nivel de exportaciones.

El del consumo es uno de los principales problemas en la tierra de los filósofos: sus habitantes gastan un 107 por ciento de sus ingresos, es decir, es el décimo tercer año consecutivo que viven por encima de su poder adquisitivo real.

Por ello, no sorprenden las declaraciones de uno de los rostros más emblemáticos de la crisis del euro griega: el exministro de finanzas Yannis Varoufakis, quien renunció al cargo en 2015.

En una entrevista con el periódico alemán Bild dijo: “Grecia está en el mismo punto en el que estaba, en el mismo agujero negro en el que se hunde día tras día. También en parte porque las medidas de austeridad de los acreedores impiden inversiones y consumo”.

Varoufakis afirmó que ahora tienen “más tiempo para pagar más deudas”.

El ministro alemán de finanzas, Olaf Scholz (SPD), opina distinto. Ve en la salida del rescate un signo positivo, un éxito del programa europeo. En una comparecencia ante el medio Handelsblatt, especializado en economía, Scholz dijo: “Los peores augurios de los profetas del hundimiento no se han cumplido. Y esto es bueno”.

Si bien se desconoce en qué condiciones la nación gobernada por Prokopis Pavlópulos podrá obtener dinero en los mercados, las principales agencias de calificación han mejorado en los últimos meses sus valoraciones sobre la solvencia crediticia de Atenas.

ODISEA

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, celebró el fin del rescate en la mitológica isla de Ítaca, patria de Ulises. Definió el momento como el comienzo de un "nuevo día" tras vivir una variante moderna de la Odisea que ha durado ocho años, dos menos de lo que le tomó al fecundo en ardides iniciar la vuelta al hogar tras la destrucción de Troya.

"Hoy es un día histórico. Los programas de austeridad, recesión y desolación social finalmente han llegado a su fin. Nuestro país recupera su derecho a definir su destino y su futuro", dijo Tsipras.

El primer ministro hizo repetidas alusiones al tortuoso viaje de retorno del marido de Penélope y padre de Telémaco; también comparó los últimos años vividos en la república helénica con la travesía narrada por Homero.

"Desde 2010 Grecia ha vivido una Odisea moderna. En cinco años (antes de su triunfo electoral en 2015) pasaron cosas impensables para un país en tiempos de paz: perdió el 25 por ciento de su PIB; una de cada tres personas perdió su trabajo; la democracia fue restringida; banqueros se convirtieron en primeros ministros y ministros en banqueros, y las bandas fascistas reaparecieron en la calle tras 60 años", señaló.

Destacó que Atenas recuperó el derecho a decidir su futuro, sin más obligaciones impuestas desde afuera y sin más sacrificios para el pueblo.

Durante los primeros dos programas de rescate, bajo los Gobiernos de Yorgos Papandreu (Pasok) y Andonis Samarás (Nueva Democracia), recordó el líder de Syriza (una coalición de izquierda), se aplicaron medidas de austeridad por un total de 65 mil millones de euros.

No mencionó, en cambio, la cuantía de los sacrificios que trajo el tercer programa, firmado por él a los pocos meses de asumir el cargo que ostenta desde diciembre de 2015.

Tsipras no dio pistas sobre sus próximos planes políticos, aunque adelantó que en la nueva planificación del país habrá que actuar con "prudencia" para evitar los males del pasado y no caer nuevamente en déficits excesivos y en el riesgo de ir a la quiebra.

A NIVEL LOCAL

Dentro del lugar de nacimiento de la democracia no todo es optimismo. La Confederación Europea de Sindicatos (CES) alertó que Grecia está "lejos de haber superado sus problemas" y que necesita, tras el fin de los años de rescate por su grave crisis económica, "un plan de recuperación" para superar el desempleo y la pobreza.

La CES se pronunció en las horas posteriores a que la Comisión Europea anunciara la conclusión del último programa de asistencia financiera que ha permitido un flujo de 61 mil 900 millones de euros a Atenas en tres años.

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, adjudicó el calificativo de "histórico" al punto y final oficial de los días “dolorosos” de tres programas consecutivos de asistencia, y consideró que esto prueba "los esfuerzos del pueblo griego, el compromiso del país con las reformas y la solidaridad de sus socios europeos".

Para el secretario general de la CES, Luca Visentini, "puede que el programa (de rescate) de la Unión Europea haya finalizado, pero persisten la alta deuda, el lento crecimiento y las altas tasas de desempleo.

"No es Grecia la que se ha salvado, sino los bancos de los países de la moneda única. Grecia ha quedado peor que antes por una dieta que pasa por menos servicios públicos, salarios más bajos y menos derechos para los trabajadores", añadió.

El plan de recuperación que necesitaría la república helénica para salir adelante, señalan en la CES, pasaría por mejorar el sistema de pensiones, restaurar los convenios colectivos, elevar los salarios, restaurar los derechos de los trabajadores y combatir la pobreza.

"La CE debería asegurar el diálogo entre el Gobierno griego, los trabajadores y los sindicatos. Y la UE debería acordar e implementar un plan de recuperación", añadió Visentini.

RUTA

La Comisión Europea ha advertido a Atenas de que deberá seguir centrándose en abordar las "consecuencias sociales y económicas que son legado de los años de crisis".

Mantener las reformas, señalaron en el organismo, es crucial para mejorar la confianza en el mercado y reforzar la recuperación.

Pese a que Grecia ha vuelto a asumir las riendas de su gestión económica, está previsto que hasta 2022 siga sujeta a una estrecha vigilancia.

Ahora, la república helénica deberá financiarse por sí misma, definir su política económica y, al mismo tiempo, mantenerse en la senda de la austeridad presupuestaria durante más de cuatro años.

Según Moscovici, Grecia "es un país normal ahora", pero el fin del rescate "no es el fin del camino", "serán necesarios más esfuerzos para consolidar".

El fin del rescate griego representa para la Unión Europea pasar página a una difícil situación que le obligó a prestar asistencia financiera también a Irlanda, Portugal, Chipre y al sector bancario español, que ya han dejado atrás sus dificultades.

Todos los países que han pasado por un rescate están sujetos a un programa de vigilancia hasta que devuelven un 75 por ciento del monto liberado.

Con información de Olga Borobio y Agencias.

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