Senosiain: la vuelta a lo humano: Creaciones con curva
Arquitectura

Senosiain: la vuelta a lo humano: Creaciones con curva

Su propuesta llama la atención sobre la urgencia de ver al hombre como un animal e ir al origen, a lo esencial del ser humano. Allí se descubre el papel primordial de los aspectos ambientales.

Nació en 1948, es egresado de la Facultad de Arquitectura por la Universidad Nacional Autónoma de México y se llama Javier Senosiain.

Su experiencia como proyectista no se reduce a las obras que ha firmado, ni a los conceptos que ha acuñado y que le distinguen, También ha abordado su profesión desde las trincheras de la investigación y la docencia.

En el plano editorial es autor de los libros Bioarquitectura (1998) y Arquitectura orgánica (2008).

Pero en el principio fue su labor como arquitecto, y en esa faceta se destacó por su búsqueda de la armonía, una que no principia ni acaba en el inmueble. Senosiain pugna por una unidad de paisaje. Las búsquedas que caracterizan al estilo desarrollado por este mexicano suelen requerir la opinión de un experto, no en ingeniería, sino en botánica, porque las plantas elegidas para el proyecto pueden afectar la construcción o ser incapaces de adaptarse al contexto y morir.

Al final, lo que cuenta es reunir las condiciones apropiadas para desarrollar un ejercicio libre y expresivo en el que las formas resultantes obedezcan a una lógica constructiva inmersa en la imaginación.

En esa lógica, el triunfo pasa por consolidar la comunión del ser humano con la naturaleza.

Influencias que ayudaron a este egresado de la UNAM a hilvanar un discurso propio fueron las del norteamericano Frank Lloyd Wright y el español Antonio Gaudí.

EXPOSICIÓN

En semanas pasadas viajó a Montreal, Canadá, a presentar una muestra de su trabajo, una manera de entender la edificación que “necesita promoverse a nivel comercial” para multiplicar el esfuerzo de que el ser humano sea armonioso con su hábitat.

La exposición Javier Senosiain Arquitectura Orgánica, instalada en el Instituto Cultural de México, la casa para manifestaciones artísticas del consulado mexicano en la ciudad canadiense, estará abierta al público hasta el próximo 28 de diciembre. Además de exhibir múltiples ejemplos de su labor, Senoisiain dictó una conferencia sobre su trabajo.

El consulado presentó a su invitado como uno de los precursores de la arquitectura orgánica, entendida como “un espacio adaptado al hombre de acuerdo con sus necesidades ambientales, físicas y psicológicas, partiendo de su origen en la naturaleza, así como de los antecedentes del espacio del hombre a través de la historia”.

Según Senosiain, es indispensable que los seres humanos entablen una relación armoniosa con su entorno. Para ello, en principio, hay que ver al hombre desde sus características elementales.

Hoy día, reconoció, hay un poco más de conciencia sobre la ecología, pero todavía es necesario promover la arquitectura orgánica sobre todo a nivel comercial: “Los animales hacen sus moradas de acuerdo a sus cuerpos: la hembra de un pájaro se echa donde será el nido y él lo construye a su alrededor, el molusco suelta su baba y con eso construye su concha el conejo hace su madriguera con su cuerpo. De igual forma el ser humano debe hacerlo”.

En sus coloridas casas, el proyectista utiliza materiales que mantienen una temperatura estable, curvaturas que dan resistencia y decoración de la plástica mexicana.

Desde hace diez años, Senosiain ha estado trabajando en el Parque Museo Ecológico, ubicado cerca de Ciudad Satélite. El complejo incluye una sección dedicada al reino animal, con tierra, aire y agua; otra para el reino mineral, con una cueva, y un tercer espacio consagrado al reino vegetal con un invernadero en espiral.

La exposición integra fotos, planos, maquetas y dibujos de los diversos modelos de sus casas y planos que resumen cuatro décadas de vida profesional. Es una adaptación de una muestra previa organizada para el Museo de Arquitectura de Bellas Artes de la Ciudad de México-

A la entrada del instituto consular se colocó una serpiente emplumada (Quetzalcóatl) decorada con azulejo de talavera que está enrollada en los pilares, a manera de “invitación al público”.

En la arquitectura, explicó Senosiain, siguen predominando los elementos verticales y horizontales, falta promover una alternativa.

Un niño se la pasa de caja en caja toda su vida, desde la cuna hasta los departamentos y oficinas cuadradas y al final un féretro. No hay espacios que inviten a la libertad, espontaneidad y creatividad”, criticó.

El consulado definió a la muestra como una oportunidad para promover la riqueza y el creciente interés que existe en Canadá por la arquitectura mexicana, en particular por esta vena que pugna por la armonía entre obra, hombre y naturaleza.

OBJETIVOS

El desafío arquitectónico de estos tiempos, ha reflexionado Javier Senosiain, es forjar espacios agradables y capaces de trasmitir emociones.

Desde su concepción, es imperativo integrar al concepto de urbanismo la convivencia sin aristas con el medio ambiente y apuntar la mira a generar inmuebles donde los individuos encuentren bienestar.

La naturaleza, las estructuras curvas, son características irrenunciables en sus piezas. Son formas de concebir el ejercicio profesional que le convencieron luego de concluir sus estudios universitarios. La curva es más humana que la recta. Ésta última no existe en la naturaleza, ni en el horizonte ni en los animales ni en los fenómenos físicos relacionados con el movimiento.

Su propuesta llama la atención sobre la urgencia de ver al hombre como un animal e ir al origen, a lo esencial del ser humano. Allí se descubre el papel primordial de los aspectos ambientales.

Entre sus referentes se encuentran el arquitecto Carlos Lazo, nombre detrás de unas casas semienterradas en los años cincuenta del siglo pasado, y Juan O´Gorman, con la casa orgánica en la avenida San Jerónimo de la Ciudad de México de la que sólo queda el recuerdo.

MUESTRAS

Un error común, señala Senosiain, es pensar que la arquitectura amigable con el medio ambiente es muy costosa. Eso no es verdad, advierte, porque en la concreción de un concepto orgánico se pueden utilizar materiales como barro, madera y piedra.

<em>El nido de Quetzalcóatl</em>, una construcción que se ubica en Naucalpan, Estado de México, es quizá la obra de referencia del mexicano. En este emplazamiento se propuso construir departamentos sobre un terreno de 5 mil metros cuadrados. El reto era hacer frente a una topografía muy accidentada.

Otra pieza emblemática de su dosier es la Casa Orgánica. También se ubica en Naucalpan y posee espacios dotados de continuidad y amplitud, así como de formas cambiantes. Un objetivo de Senosiain era lograr un ritmo natural. A esto contribuyó la introducción de un mobiliario apropiado para las curvas. La casa es un ejemplo de la integración a la naturaleza planteada por el proyectista, la estructura semienterreada puede ser vista como un sitio escondido entre la vegetación o bien como un montículo natural.

Más obras destacadas de Senosiain son El cacahuate, El tiburón, Ballena mexicana, Casa del árbol y Casa amiba.

En una entrevista para un portal capitalino, HelloDF, el arquitecto orgánico destacó la importancia de atender a los impulsos primigenios, de no olvidar los principios naturales. La búsqueda de una morada no está desligada de las raíces, el hombre debe evitar que su hábitat sea antinatural. En síntesis, no estaría mal concebir algo que resulte semejante al seno materno.

El arte de los materiales respetuoso del entorno, señaló, proporciona una armonía entre hombre y naturaleza, además, cumple necesidades físicas y psicológicas.

Senosiain, autor de una arquitectura reconocible por sus formas atrevidas, extraídas en muchos casos de la flora y la fauna, tiene muestras de su trabajo en destinos como Jordania y Australia.

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