Cristina Rivera Garza
Entrevista

Cristina Rivera Garza

“A mí no me molesta que uno de mis autores favoritos haya mostrado en su vida acciones que pueden ser contradictorias. No estamos frente a ángeles, no estamos frente a extraterrestres, no estamos frente a seres divinos; estamos con gente de carne y hueso (“y un pedazo de pescuezo” complementa y ríe) que tiene angustias, que debe tomar decisiones difíciles, que entra en dilemas éticos nomas por vivir en el mundo en el que vivimos. ”

Cristina Rivera Garza nació en Matamoros, Tamaulipas. Se graduó de la UNAM en Sociología y se doctoró en Historia Latinoamericana en la Universidad de Houston. Fue profesora asociada de Historia Mexicana en la Universidad Estatal de San Diego, docente del Departamento de Comunicación y Humanidades y co-directora de la Cátedra de Humanidades del ITESM campus Toluca. Hoy día es profesora de Escritura Creativa en el Departamento de Literatura de Universidad de California en San Diego.


Le otorgaron las becas Salvador Novo y del FONCA Jóvenes Creadores, en las categorías de novela y poesía. Pertenece al Sistema Nacional de Creadores Artísticos. Sus investigaciones sobre las definiciones populares de la locura y la historia de la psiquiatría en México a inicios del siglo XX han aparecido en las revistas Hispanic American Historical Review, Journal of the History of Medicine and Allied Sciences. Su obra literaria ha merecido los seis premios más importantes que se convocan en México.


Es divertida, amena, un tanto formal, pero sencilla. Carece de poses, disfruta conversar y debatir; estuvo en el ojo de ese huracán bautizado como Fundación Rulfo por haber publicado Había mucha neblina o humo o no sé qué, su diálogo personal con el autor de Pedro Páramo, sin la bendición de los miembros de la fundación. Rivera Garza nunca dejó de atender a los medios, participar en mesas de diálogos y defender su derecho como lectora. A dos años de la polémica, conversó con Siglo Nuevo, para compartir su mirada.


Más allá de descubrir al mítico personaje que es Juan Rulfo, ¿estabas buscando a Cristina Rivera Garza como escritora en este experimento?


El libro salió en el 2016 y desde entonces ha ocasionado bastante polémica como bien sabes. De hecho me resulta del todo agradable venir aquí a Coahuila, dos años después de que inició la polémica, y realmente aquilatar el alcance del libro y todo esto.


El libro es, en efecto, el trabajo de una lectora, de una lectora curiosa. Me di a la tarea de buscar ciertos sitios descentrados, no los sitios que usualmente asociamos a la obra y a la vida de Rulfo, que son Jalisco y la Ciudad de México. Me di a la tarea de seguir sus pasos cuando estuvo en Oaxaca (uno de mis estados favoritos del mundo entero) y una de las cosas que me resultó cada vez más clara conforme seguía estos recorridos, porque había que ir a la sierra, había que ir a archivos escondidos, había que hablar con gente, etcétera, fue que ciertamente tenía una gran curiosidad por la vida de Juan Rulfo, sobre todo la laboral, pocas veces hablamos de como se ganan la vida los escritores.


Es una de las preguntas que planteas, ¿cómo es la vida de un profesionista que ademas escribía?


Así es. Hay que hacernos una pregunta sobre las cuestiones materiales de la existencia y de como limitan o permiten que alguien le dedique tiempo, energía, talento, a una obra literaria. Esa pregunta es material, a diferencia de la pregunta sobre el genio. Esta última no se puede responder, es parte del mito, de esos mitos románticos de la estructura y del genio.


Siguiendo todos estos caminos, eventualmente tuve que darme cuenta de que mi curiosidad era sobre la vida y el trabajo de Rulfo, pero también sobre lo que había pasado en México, sobre el tiempo en que Rulfo recorrió con una mirada muy cautelosa, muy observadora, ciertas áreas del país, áreas con una gran diversidad étnica, lingüística. Quería saber qué había pasado en todos estos años, es decir, también había una pregunta acerca del tiempo.


Y como yo andaba ahí, con amigos, con familia, pues uno no se puede sustraer de la pregunta ¿soy parte de este país? Vivo fuera, vivo en los Estados Unidos, pero mi relación con México es entrañable, es orgánica. Entonces terminas haciéndote preguntas no sólo sobre tu sujeto de estudio, sino también sobre tu país, sobre tu lugar en él, sobre las condiciones materiales que permiten o no este trabajo literario.


¿Benefició al libro la critica y el oscurantismo de la Fundación Rulfo?, ¿eso despertó más lectores?


Es muy interesante porque recuerdo que hace dos años había un pequeño grupo que defendía a la fundación y conforme la fundación ha ido tomando otro tipo de posiciones más radicales, esos mismos férreos, acérrimos defensores de la fundación, ahora también la están cuestionando. Hay que dejar que el tiempo pase y ver cómo se van asentando las cosas. En general, creo que la conversación que se desató alrededor del libro despertó curiosidad, atrajo lectores, tuve la oportunidad de hablar mucho sobre el libro, y hablar sobre aspectos que yo pensé que iban a ser y que han sido delicados, he podido tener discusiones muy amplias sobre esos aspectos.


Una de las cosas que no permite una discusión realmente crítica sobre la tarea de escribir, sobre el oficio de escribir, es que tenemos muchos estereotipos sociales al respecto. Se supone que es algo para lo que naces con talento, un don inexplicable, este tipo de estereotipos son medio auto-glorificantes y a los escritores nos gusta mucho repetirlos porque nos dejan muy bien parados.


Creo que los lectores han estado dispuestos a tener la otra conversación, es decir ¿cómo le hace alguien que tiene que pagar la luz, que tiene que pagar los útiles escolares, que tiene hijos, que desea tomar vacaciones?, ¿cómo vive alguien que no tiene herencias, que no viene de las clases pudientes del país, que no tiene la vida económica resuelta, que tiene que trabajar? Creo que es la circunstancia de muchos de nosotros, de la gran mayoría de los que vivimos aquí, entonces ¿cómo le han hecho otros a quienes les ha salido bien combinar, negociar, subvertir esas mismas condiciones que muchas veces pueden resultar limitantes en otros casos? Por eso digo que siendo una investigación como la que era, es decir, una investigación sobre Rulfo, al mismo tiempo era una investigación sobre ¿cómo le hago yo? para seguir viviendo en este mundo.


Siempre defines bien el género de tus obras, pero aquí hay un trabajo muy experimental, ¿eso fue intencional?


Creo en la experimentación. Creo que todos nuestros grandes clásicos, al momento de generar su obras, escribieron trabajos experimentales. Llamo experimental al trabajo que se pregunta abiertamente sobre sus propias reglas, que no las toma como dadas y como inmodificables. Creo menos en la experimentación cuando es una propuesta o trabajo que sólo se da a nivel de la forma, donde muchas veces entran estas cuestiones como de moda, de hacer ciertas cositas, ciertos automatismos. Creo en la experimentación cuando es el resultado de tocar muy de cerca los materiales con los que estas trabajando.


En este caso, persiguiendo las huellas de Rulfo, tuve que hacer cosas que no necesariamente había hecho para otros libros y combine varias de ellas. Hice todo lo que sé hacer y tuve que aprender cosas en el camino. Pienso que el libro es la manera en que está planteado, el modo en que se extiende sobre las páginas, las yuxtaposiciones de las que se compone, los distintos guiños a distintos géneros literarios, a distintos tiempos narrativos. Todo eso tiene que ver precisamente con la complejidad de los materiales que estaba tocando y con la manera de aproximarme, esto de dejar el estudio, dejar el escritorio, ir a todos estos lugares, utilizar en muchos sentidos las herramientas de los periodistas, de los reporteros. Considero que si yo hubiera tratado de domar todo este material y ponerlo en un formato estrictamente de la ficción o estrictamente de la no ficción, habría sido un poco como traicionar todo el proceso de escritura y la curiosidad misma que desató el proceso en sí.


Te alejaste de la intención biográfica a toda costa.


Nunca ha sido mi intención, ni lo fue, escribir una biografía sobre Rulfo. Ya hay muchas cosas escritas, y muy buenas, sobre él. Era más bien hacerme una pregunta especifica sobre la manera en la que vivió, por ejemplo, qué tanta influencia hay entre todos los múltiples trabajos que tenemos y la vida de nuestros textos, una pregunta cotidiana para un autor cuyas letras me gustan tanto. Cuando uno investiga a un autor existe la necesidad de articular todos los recursos posibles.


Además, pienso en algo curioso: las preguntas que se hacía Rulfo nos ayudan a entender que está pasando en este momento, son tan vigentes como interesantes y es muy importante plantearse estas cuestiones que a veces casi no se exploran al momento de retratar a alguien través de una biografía.


Lectores extranjeros recomiendan tu visión de Rulfo ¿por qué crees ganaste tal reconocimiento, siendo Rulfo un autor del que tantos han escrito?


Visite varios lugares de Sudamérica hablando sobre el libro y la recepción ha sido, en general, muy generosa y muy abierta. Considero que es porque plantea, con el cariño y el respeto que se le deben a un autor que a mí me sigue gustando mucho, dejar de verlo en un altar inalcanzable. Trata, más bien, de hacerle preguntas a esa obra o a esa vida, con documentos y con entrevistas especificas, con crónicas de lugares específicos; intenta traerlo a nuestro circulo, ponerlo a comer en nuestra mesa, plantear las preguntas que a veces nos resultan agobiantes a nosotros como habitantes del siglo XXI.


Creo que todo eso contribuyó, desdibujar al mito, humanizarlo, dibujar sus complejidades y contradicciones. A mí no me molesta que uno de mis autores favoritos haya mostrado en su vida acciones que pueden ser contradictorias. No estamos frente a ángeles, no estamos frente a extraterrestres, no estamos frente a seres divinos; estamos con gente de carne y hueso (“y un pedazo de pescuezo” complementa y ríe) que tiene angustias, que debe tomar decisiones difíciles, que entra en dilemas éticos nomas por vivir en el mundo en el que vivimos. Por haber planteado esas preguntas el libro le ha resultado atractivo a quienes ven al autor con una mirada fresca, no adoctrinada. Es otra manera de acercarse a Rulfo.


Uns manera humana de acercarse a Rulfo, sin pretensiones intelectuales.


Hay preguntas sin pretensiones literarias. No habría podido hacer muchas de estas preguntas sino hubiera un bagaje, un entramado digamos, desde el giro material, desde los nuevos materialismos, desde mucha teoría feminista, hay todo eso. Esas son las cosas que yo tenía que saber como autora, pero me interesaba seguir a la historia como tal. Perseguir la historia y las formas que tomara esa historia. Pienso que por eso estoy aquí dos años después todavía hablando del libro.


CONTACTO: @uyohan

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