Hogares modulares para los sintecho: Experiencias en Bélgica y Estados Unidos
Arquitectura

Hogares modulares para los sintecho: Experiencias en Bélgica y Estados Unidos

En Estados Unidos, un país que a decir del cineasta Sean Baker festeja la riqueza y esconde a las personas sin vivienda y sin medios de vida, han surgido iniciativas como el Homeless Homes Project.

Un grupo de oenegés belgas ha puesto en marcha un proyecto piloto que une diseño, ecología y arquitectura para acoger a personas sintecho en estudios desmontables ubicados en terrenos abandonados en la región de Bruselas.


Estas acciones son el eje central de la campaña 400 Toits (400 Techos), una iniciativa lanzada por diez asociaciones que luchan por el acceso de gente sin hogar a viviendas dignas. Se unieron toda vez que “el deseo de moverse más rápido, de encontrar soluciones más globales y permanentes ha dado paso a la obligación de actuar”, afirman en 400toits-daken.com, su portal de Internet.


Se trata de instalar viviendas "modulares" prefabricadas de cerca de 26 metros cuadrados, son de madera y tienen estructura de acero. La facilidad de transporte y de montaje, así como su bajo costo, ayudará a atajar el creciente número de individuos que habitan las calles de la región belga, la cual consta de 19 distritos comunales.


Flanqueadas por un gran mural de un cuervo y tupidos cipreses, estas casas inaugurales, ubicadas en el multicultural barrio bruselense de Schaerbeek, son un primer paso. El objetivo es proveer alojamiento a las cerca de 400 personas que, según el observatorio bruselense especializado en sinhogares Strada, habitaban las calles de la región de Bruselas en 2014. La meta es concluir las cuatro centenas de espacios de aquí al 2020.


Pero "no se trata solo de poner un techo sobre sus cabezas”; trabajadores sociales y psicólogos trabajarán en coordinación con este esfuerzo, pues la integración es una parte esencial del proyecto, según Julie Rondier, una de las gestoras de la campaña y coordinadora de la oenegé colaboradora Hábitat y Humanismo.


CRECIMIENTO


Las estadísticas más recientes dan cuenta de un crecimiento exponencial en el número de sintecho en los últimos años. La subida fue del 72 por ciento en el periodo 2014-2016, pasaron de 412 a 707. El año pasado se produjo un retroceso, con 511 casos de gente que dormía en el espacio público.


Por otra parte, el número de quienes no tienen vivienda fija pasó de 3 mil 386 en 2016 a 4 mil 094 en 2017, 708 personas más, lo cual ha provocado una fuerte saturación de los centros donde se alojan.


La campaña 400 Toits pretende instalar las viviendas en terrenos que vayan a estar en desuso durante un mínimo de dos años, con dos tipos de diseños para que pueda haber alternativas a los tradicionales.


El módulo llamado Moving Nest, que corre a cargo de la oenegé Habitat y Urbanismo, tiene un precio de 18 mil 700 euros (alrededor de 415 mil pesos) y tarda un mes en fabricarse; el segundo, conocido como Wald-Cube y que tiene base de madera, se adquiere a cambio de 42 mil euros (más de 900 mil pesos) lo encargó la asociación Enfermeros de Calle a la cooperativa belga EcoLodge, que lo fabrica en un periodo de tres meses.


Mientras para Hábitat y Humanismo el énfasis se puso en "el precio y tiempo de construcción de la vivienda", el módulo a cargo de Enfermeros de Calle hizo hincapié "en lo ecológico".


Esta última organización también trabaja en un diseño llamado At Home, que pretende adaptar antiguos contenedores industriales para reconvertirlos en unidades de cuatro viviendas, también de 26 metros cuadrados cada una, con un coste de 204 mil euros, 51 mil por vivienda (más de 1.1 millones de pesos por hogar).


COLABORAR


El proyecto piloto instaló una unidad de cada tipo no muy lejos del centro de la ciudad con el fin de suscitar el interés de potenciales inversores e instituciones.


Estas minúsculas viviendas se han levantado en un pequeño terreno cedido por la Sociedad de Desarrollo para la Región de Bruselas (SDRB) o Citydev.brussels, un organismo público dedicado al desarrollo inmobiliario.


"Nuestros proyectos de desarrollo urbano tardan entre cinco y diez años, y estos largos períodos en que las parcelas están en desuso chocan con ciertas necesidades sociales que requieren de medidas a corto plazo y que una institución pública debe abordar", declaró Benjamin Cadranel, administrador general de la SDBR.


En Citydev resolvieron idear nuevos usos para "que los terrenos vacíos sean productivos durante el tiempo de espera, tanto económica como social y culturalmente", mediante su cesión temporal a precios reducidos.


"Estamos abiertos a colaboraciones con proyectos de relevancia social y que contribuyan a sufragar los costes de mantenimiento de la propiedad, como hicimos con la Puerta de Ulises", un centro de acogida de migrantes y personas sin hogar en Bruselas, gestionado por la Plataforma Ciudadana de Apoyo a los Refugiados en colaboración con otras oenegés.


Por el momento, ya están negociando con 400 Toits para poder extender sus conceptos habitables a otros terrenos, con el fin de erradicar un fenómeno que "no cabe en una Bruselas del siglo XXI".


HHP


Los sintecho son una realidad en todas partes del globo. En Estados Unidos, un país que a decir del cineasta Sean Baker festeja la riqueza y esconde a las personas sin vivienda y sin medios de vida, han surgido iniciativas como el Homeless Homes Project (Proyecto de Hogares para Sintecho).


El creador de esta propuesta es Gregory Kloehn, quien utiliza su creatividad para mejorar la situación de individuos que viven en la calle. Este artista de Oakland, California, concibió una solución de bajo costo, práctica e ingeniosa para un problema que gana enteros en el país al norte del río Bravo.


Se estima que tan sólo en territorio californiano hay cerca de 58 mil personas sin un lugar donde vivir, lo que ubica a ese Estado en el segundo lugar de ese indicador en la Unión Americana, sólo por debajo de Nueva York.


En primer lugar, Kloehn construye refugios sencillos y cómodos, espacios originales y con intención estética.


El segundo término, da nueva vida a objetos convertidos en basura amontonada de forma ilegal en las calles, cosas que la gente ha descartado, techos, puertas, ventanas, cerraduras, algo frecuente en la Unión Americana.


Reciclar materiales y ejecutar una obra habitable con ellos rompe con la idea de que el dinero es un factor determinante de todo proceso constructivo. La intención de Kloehn es que la creatividad de los que se involucran en el HHP conduzca los trabajos que acaban por dar forma a cada minúsculo pero resistente hogar.


Los residuos son transformados en nichos de esperanza y bienestar. Su utilidad elemental radica en que sirven para calentarse y mantenerse seco en las noches frías o lluviosas y para refugiarse en los días en que el clima dificulta en alto grado andar a la intemperie. Casi todas las estructuras son de madera de tarimas recuperadas. Los techos no tienen goteras.


Los productos del proyecto poseen pequeñas dimensiones y las pinturas que recubren sus paredes son, en general, festivas. Estos techos minúsculos, destaca su promotor, llamaron rápidamente la atención de diferentes grupos que buscan apoyar con un lugar para guarecerse a personas que viven en las calles y que echaron a andar obras colaborativas. Las piezas a las que dan forma tienen nombres como R2D2, Casa de campo romana, Choza uni-bomber y El vagón Chuck.


Se cuida que tengan una correcta ventilación. En el apartado de las aperturas queda clara la inventiva: una puerta de lavadora es recuperada para transformarse en una ventana.


Otro distintivo de los módulos de Kloehn es que les agregan ruedas para que sus ocupantes puedan desplazarse con todo y sus refugios. De ese modo, explica, los sintecho pueden evitar las complejidades de las estructuras permanentes.


Cómo bien señalan en el portal hooplaha.com, la idea para ayudar a los sintecho del artista californiano puede resumirse en que “la basura de uno es el hogar dulce hogar de otro”.

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