Excesos policiacos con agenda de género: Tres casos al sur del continente
Sexualidad

Excesos policiacos con agenda de género: Tres casos al sur del continente

La diversidad en materia de orientaciones sexuales suele sufrir roces, incluso violaciones o descargas eléctricas, cuando se topa con las fuerzas del orden.

"No demostrar interés en historias románticas y de amor" o "no emocionarse fácilmente" son dos de los requisitos que incluyó la Policía brasileña en el pliego de condiciones para un polémico concurso en el estado de Paraná.

Las autoridades determinaron poner a prueba la "masculinidad" y contemplaron esas conductas deseables dentro de una relación de 67 criterios a considerar en el examen psicológico para las plazas de cadete ofertadas por la Policía Militarizada de Paraná, en el sur del país.

Su decisión causó revuelo.

A las pruebas de acceso para los puestos ofrecidos por la institución pueden inscribirse hombres y mujeres de hasta un máximo 30 años de edad. Entre los requisitos a cubrir para el cargo se encuentra el de aprobar un examen de "adecuación psicológica".

NO IMPRESIONARSE

En la correspondiente aclaración que acompañó a la publicación se definía a la “masculinidad” como "la capacidad del individuo para no impresionarse con escenas violentas, soportar vulgaridades, no emocionarse fácilmente, ni tampoco demostrar interés en historias románticas y de amor".

"No es normal, el estado de Paraná es el quinto con mayor número de feminicidios. Es un estado conservador y no podemos admitir este tipo de conducta porque va en contra de la Constitución", señaló Toni Reis, director de Grupo Dignidad, una organización brasileña que lucha por los derechos LGBTI.

En su opinión, ese planteamiento de los reclutadores estatales es un reflejo del "machismo institucionalizado en Brasil".

"Lo que queremos es que sea un policía firme y puede ser firme, pero puede tener sentimientos, no podemos tener un policía psicópata o un robot", señaló y añadió que acudieron a la Fiscalía para que se posicionara públicamente sobre el asunto.

RESPUESTA

La Policía Militarizada de Paraná (PMP) respondió a las críticas a través de un comunicado en el que se dice que la institución "no tolera comportamientos y posiciones discriminatorias de ninguna naturaleza".

También explicó que todos los test "son instrumentos aprobados por el Consejo Federal de Psicología (CFP)".

En los días en que la polémica cobró fuerza el CFP firmó la Declaración de la Red de Psicología Internacional de Asuntos Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero e Intersex (IPsyNet).

El documento contiene principios generales de actuación que deben seguir los psicólogos al tratar a personas de la comunidad LGBTI para no perpetuar actos de discriminación, ni reafirmar estereotipos ni potenciar abusos.

La expresión "masculinidad", según la PMP, generó una "interpretación equivocada” por parte de algunos sectores de la sociedad.

En la dependencia aseveraron que el objetivo del test psicológico es "evaluar la estabilidad emocional y la capacidad de enfrentamiento", "aspectos" que, a su juicio, son "extremadamente necesarios para el día a día de la actividad".

ANTECEDENTES

Las autoridades emplean el mismo examen desde 2013. Defendieron que "es común en otras instituciones de seguridad pública, e incluso en empresas privadas", que desean evaluar la capacidad del candidato para no "impresionarse con escenas violentas, vulgares y hostiles".

En una segunda nota, la Policía informó que entró en contacto con el coautor del test, el doctor Flávio Rodrigues Costa, quien apuntó que el instrumento es válido y que no "tiene connotación de diferenciación de género, sexo o cualquier forma de discriminación".

Sin embargo, para el presidente en Paraná de la influyente Orden (colegio) de los Abogados de Brasil (OAB), José Augusto Araújo, el concurso prevé "situaciones inusuales" desde el momento en el que se premian aspectos "subjetivos", lo que podría ser "ilegal" e inconstitucional".

"Es un absurdo, es una situación inimaginable en un ambiente que se desea que sea absolutamente democrático", apostilló en declaraciones a Efe. "Uno no puede exigir a las mujeres ser masculinas o exigir a los hombres que no sean femeninos", sentenció Reis.

La Policía apuntó en el segundo comunicado que "está promoviendo el ajuste del término" masculinidad para que sea substituido por el de "enfrentamiento". Además, eliminó la parte relacionada con las historias románticas.

Esta polémica se une a otra de semanas atrás en la que un policía militarizado de Sao Paulo fue amenazado de muerte por sus propios colegas y pidió una baja temporal después de que se filtrara un vídeo en el que aparecía con el uniforme besando en la boca a otro hombre.

EN LA MIRA

La diversidad en materia de orientaciones sexuales suele sufrir roces, incluso violaciones o descargas eléctricas, cuando se topa con las fuerzas del orden.

A finales de agosto fue trasladado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos el expediente de la detención ilegal y tortura sexual contra Azul Rojas Marín, mujer trans, ocurrido en Perú. Es considerado un caso de violencia hacia las personas LGBTI.

El 25 de febrero de 2008, mientras caminaba hacia su casa, Azul Rojas fue detenida por miembros de la Policía Nacional peruana. Los agentes del orden la agredieron primero verbalmente y luego físicamente por su orientación sexual.

A los responsables no se les sancionó en modo alguno. El testimonio de la víctima fue puesto en duda y la denuncia por el delito de tortura se suspendió por supuesta falta de elementos.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos consideró que lo sucedido con Azul Rojas debe ser entendido como violencia por prejuicio, además de que había pruebas del daño que recibió.

El caso se trasladó a la Corte Interamericana porque el Estado peruano no elaboró ninguna propuesta de reparación a favor de la víctima.

También en agosto, pero en Colombia, la Defensoría del Pueblo, órgano estatal autónomo que tiene por objeto garantizar los derechos de la población frente a posibles abusos de las autoridades, dio a conocer un informe sobre el uso de violencia por parte de la Policía Nacional contra lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales.

En el documento se establece que mujeres transgénero y varones homosexuales en escenarios como el trabajo sexual son los perfiles más vulnerables y expuestos a los excesos policiacos.

La Defensoría encontró que representantes de esas minorías son sometidos a golpizas sistemáticas, retención prolongada e injustificada de documentos y detenciones arbitrarias por parte de autoridades que, en algunos casos, han llegado a administrar choques eléctricos a sus presas.

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