Historias de la vía corrupta
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Historias de la vía corrupta

Viajar de escándalo en escándalo

Una organización ciudadana llamada Ruta Cívica está detrás de Corruptour, un servicio turístico que se dio a conocer en Monterrey, Nuevo León, en 2016 y que en colaboración con la organización no gubernamental Cencos (Centro Nacional de Comunicación Social) se trasladó a la capital del país a principios del año pasado.

La razón de ser de este autobús es muy simple. En el Índice de Percepción de la Corrupción 2017, elaborado por Transparencia Internacional, México obtuvo una calificación de 29 de 100 puntos posibles y ocupó el lugar 135 entre 180 países evaluados. Se situó en el mismo grupo que República Dominicana, Honduras, Kirguistán, Laos, Papúa Nueva Guinea, Paraguay y Rusia. Entre la nación mexicana y el primer lugar del listado, Nueva Zelanda, hay 50 puntos de diferencia.

Inspirados en escándalos de desvío de recursos y graves muestras de la inseguridad reinante en territorio nacional, en Ruta Cívica decidieron ofrecer a los turistas recorridos en los que, en vez de visitar monumentos históricos o casas de famosos, acuden a sitios que se distinguen por el tufo a corruptela. Participan de este esfuerzo ciudadanos y organizaciones no lucrativas como Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, México Unido y Concreta.

En el itinerario de operaciones irregulares tienen cabida lugares como la Casa Blanca, Sierra Gorda número 150, con sus múltiples habitaciones, el estacionamiento subterráneo, un elevador, una gran piscina, su piso de mármol, área de spa. El inmueble fue diseñado por el arquitecto Miguel Ángel Aragonés y está valuado en 7 millones de dólares.

La Casa Blanca, explican en el portal del Corruptour, se construyó al gusto del presidente Enrique Peña Nieto, pero no estaba a nombre de nadie de la familia sino de Ingeniería Inmobiliaria del Centro, empresa del Grupo Higa.

Higa es propiedad de Juan Armando Hinojosa Cantú, amigo de Peña Nieto y uno de los contratistas más beneficiados con obra pública en el Estado de México durante el paso del priista por la gubernatura.



Casa Blanca. Foto: El Univesal/Iván Stephens

A sitios así nos conduce Ruta Cívica, organización de ciudadanos involucrados en asuntos públicos cuyos intereses van desde lanzar iniciativas ciudadanas hasta promover la instalación de un gobierno abierto.

Además de operar el autobús que conduce a diversos referentes de malos manejos del erario, ha emprendido campañas como Ciudadanía 19s, orientada a documentar, sistematizar y analizar información oficial y vecinal sobre los sismos de septiembre de 2017 y que hace el respectivo contraste con la realidad vivida por las personas afectadas. El objetivo primordial es hacer de la Ciudad de México un sitio más seguro en caso de seísmo.


MÁS PARADAS

La Estela de Luz, obra impulsada por el gobierno de Felipe Calderón con motivo del bicentenario de la Independencia, aseguró su lugar gracias a que “realmente sirve de poco” y a que en su ejecución se detectó un sobreprecio de casi 400 millones de pesos.

De autor anónimo, el Antimonumento Ayotzinapa es otra de las paradas establecidas. Fue incluido por las irregularidades cometidas por las autoridades durante la investigación de la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa y porque el caso dejó en evidencia que al menos a nivel municipal y estatal hubo contubernio entre el Estado y los criminales.

Los prestadores del servicio también ofrecen mostrar al visitante el edificio identificado como Reforma 222, las oficinas corporativas de la empresa española OHL, una de las contratistas favoritas del gobierno del Estado de México y de la administración federal de Peña Nieto.



Estela de Luz. Foto: editart.club

En 2013, el 75 por ciento de los ingresos de la empresa salieron del erario mexiquense. En el primer año y medio del sexenio peñista, OHL obtuvo contratos por 41 mil 549 millones de pesos. Ya en tiempos más recientes, pasó malos ratos por denuncias de corrupción que dan cuenta de la asociación entre actores públicos y privados para sacar provecho a obras de infraestructura vial, así tengan que alterar cálculos de aforo vehicular en las autopistas en las que cobran cuota.

La Secretaría de Gobernación es otro punto del trayecto. Esta ahí por los funcionarios que presumiblemente facilitaron la fuga de Joaquín “el Chapo” Guzmán (por estos días en juicio en Estados Unidos) del penal del Altiplano en la entidad mexiquense.

Un ejemplo más: la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México. Su construcción costó 24 mil 500 millones de pesos y fue inaugurada el 30 de octubre de 2012. Año y medio después las autoridades tuvieron que cerrar 12 de sus 20 estaciones porque los trenes presentaban deterioro en sus ruedas y había desgaste prematuro en rieles y durmientes. En la investigación que siguió se encontró que hubo fallos en el diseño, en la compatibilidad de los trenes con las vías y en las tareas de mantenimiento.


INTERACCIONAR

Cada parada del tour se transforma en un ejercicio de información. Mientras los turistas permanecen sentados, dos voces comienzan a hablar. Una se encarga de describir la razón de ser de cada sitio y el por qué de su presencia en la lista negra de la corrupción. La otra cuestiona y dice, como abandonada al primer impulso, lo que piensa de la situación. Concluida la intervención de estos personajes, los guías complementan la historia con otro tipo de detalles. El público tiene micrófono abierto para preguntar o hacer algún comentario. No es infrecuente que el personal que brinda las explicaciones y los turistas inviten a los automovilistas en su entorno inmediato a que se sumen a la proclama de “No más corrupción”.



Foto: EFE/Alex Cruz

El recorrido se realiza a bordo de un viejo camión escolar pintado para dejar en claro la vía por la que se moverá. Pueden reservarse asientos a través del portal corruptour.mx. Para ponerse en contacto con los organizadores este servicio tiene cuentas en redes sociales como Twitter y Facebook.

En Oaxaca, Veracruz y Guadalajara han surgido propuestas similares. El acento está puesto en evidenciar la corrupción existente en esas urbes y las entidades a las que pertenecen. Beneficios de este proyecto son la apertura de un diálogo ciudadano y crear conciencia sobre la importancia de tomar acciones para prevenir y censurar los manejos turbios del dinero público.

En otros países también se han instalado recorridos por la corrupción. En Colombia, por ejemplo, la esencia del servicio es la misma, pero se agregaron opciones como la de subir al portal denuncias anónimas. Lo organizan el portal de periodismo de datos Datasketch y Transparencia por Colombia, una organización sin fines de lucro.

Se encuentra disponible en las ciudades de Bogotá, Pereira, Armenia y Cartagena de Indias. En la página se puede votar para que el turista seleccione al perfil más corrupto, su CorrupStar favorito entre candidatos como Samuel Moreno, exalcalde de Bogotá destituido por su presunta participación en el Carrusel de la Contratación, un caso en el que adjudicaron contratos a cambio de millonarias comisiones; Jorge Ignacio Pretelt, primer magistrado de la Corte Constitucional del país sudamericano en perder el fuero e ir a juicio acusado de pedir sobornos para incidir en un fallo que perjudicaba a una empresa; o Camilo Bula, exfiscal antinarcóticos condenado a 18 años de cárcel por manejo irregular de bienes en la Dirección Nacional de Estupefacientes.

Otros casos dignos del itinerario de actos ilegales son los de SaludCoop, empresa que se dedicaba a la prestación de servicios de salud, y Fiduciaria Petrolera (Fidupetrol), compañía que buscó comprar el favor de magistrados para evadir una indemnización millonaria.

En Guatemala, la iniciativa lleva un nombre más alargado: El Tour de la Corrupción. También se recorren espacios en la capital de ese país donde la deshonestidad ha dejado mancha. A diferencia de las propuestas mexicana y colombiana, la guatemalteca es una actividad especial, no un servicio turístico, que se enfoca en públicos jóvenes.



Corruptour en Colombia. Foto: Luisa Lema

Su trayecto, pues, es un intento por promover la cultura de la legalidad en los estudiantes. Para agregarle otra dimensión, los organizadores invitaron a artistas callejeros a que formen parte del programa. La asociación civil Acción Ciudadana y el Instituto de Relaciones Internacionales para la Paz, con el apoyo de la Misión Técnica Alemana, armaron un espectáculo en el que, por ejemplo, aparecen personas ocultas detrás de telas blancas, de esa forma se representan las plazas fantasma que asignaron congresistas guatemaltecos. Otro sitio en el que para el camión es el hospital San Juan de Dios, cuyo exdirector, Jairo López Marín, fue detenido por acciones como sustraer medicinas para apoyar campañas políticas. En esa clínica, además, se falsificaban historias médicas y se inventaban pacientes con enfermedades que requieren tratamientos costosos para extraer fármacos de alto valor.


EN LA MADRE PATRIA

En Valencia, España, lleva por nombre Ruta del Despilfarro. Forma parte de las tareas de divulgación del colectivo periodístico Xarxa Urbana, que a finales de la década pasada inició un trabajo para establecer “rutas ciudadanas”.

Con eso en mente han ideado recorridos como la Ruta de los recortes y del desmantelamiento de la enseñanza pública o la Ruta del abandono cultural y patrimonial.

Hace un par de años efectuaron un viaje bautizado como Tras las huellas de Rita: Del caloret corrupto al peso de la justicia, que ofreció un repaso por 24 años de gobierno del Partido Popular en la ciudad y de ejecución de obras con escaso beneficio social. La Rita a la que se hace referencia es Rita Barberá, política española fallecida en 2016, que estuvo al frente de la administración valenciana en los años en cuestión.

Uno de los puntos del trayecto sirve para explicar el trato privilegiado que se le dio al arquitecto Santiago Calatrava, ganador del Premio Europeo de Arquitectura 2015.



Ruta del poder eclesiástico. Foto: Mercedes Graus

Se explica que a Calatrava le adjudicaron contratos sin la debida transparencia y le pagaron honorarios cuantiosos que “salían del coste final de cada proyecto inflado por los sobrecostes del complejo cultural de la Ciudad de las Artes y las Ciencias”, obra que costó cerca de 1 mil 300 millones de euros, tres veces más que su presupuesto inicial.

Calatrava ganó con sus diseños 100 millones de euros y, denunciaron en el colectivo, no pagó impuestos en España porque su domicilio fiscal está en Suiza.

En la Ruta del abandono cultural y patrimonial el objetivo es recorrer edificios antiguos que fueron objeto de trabajos y pueden agruparse en dos categorías: aquellos cuyas labores no se concluyeron y aquellos en los que la remodelación tuvo un costo excesivo. El programa diseñado contempla que los guías soliciten a los turistas colocarse una burka como forma de protestar porque no hay un plazo definido para la culminación de las tareas de rehabilitación de los espacios. La prenda es para que los turistas vistan de un modo similar al empleado por las autoridades para ocultar los presupuestos que se asignan a las obras.

Las rutas ciudadanas de Valencia también abarcan programas dirigidos a conservar la memoria colectiva de los habitantes de la urbe. Entre este tipo de senderos se destaca la Ruta de los herejes perseguidos, en la parte antigua de la ciudad. El hilo central es conocer puntos clave de la Inquisición al igual que zonas donde las personas objeto de juicio recibían su castigo.

Otro trayecto histórico es el de la Ruta del poder eclesiástico, donde se visitan lugares representativos de la preeminencia de la religión durante la Edad Media y el Renacimiento. Más rutas nos ofrecen la oportunidad de observar progresos científicos, como ir del atril al ordenador; conocer oficios y gremios medievales, o enterarse de las cuitas de individuos objeto de persecuciones en la Valencia moderna. Ésta última, habla sobre la masonería dentro del país, se recorren zonas donde se reunían integrantes de esa sociedad secreta para hablar de diversos temas.

En esa ciudad española se han adoptado recorridos con fines como la protección del medio ambiente o bien para mostrar la cara oculta del centro histórico. Todas las rutas, sin embargo, comparten una misma postura: “Ni silencio, ni complicidad”.

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