Salud

Urgencia de volver al origen

Sabiduría de las parteras, el arte de dar a luz

Raíces culturales abrazan el oficio de las parteras en México, mujeres con poder reconocido por su comunidad debido a la labor de recibir nuevas vidas. En poblados pequeños es común que sea una práctica que se herede de generación en generación. Aunque es algo que tiene sus orígenes en la época prehispánica, todavía hay mujeres que se imponen a que este modo de parir quede en el olvido.

Se trata de una sabiduría que se comparte empíricamente y que no aplica conocimientos médicos profesionales, las parteras parecen conocer con precisión los tiempos del cuerpo de una mujer que está próxima a engendrar y van dejando que el alumbramiento suceda de manera natural.

En la partería se habla de que existe una conexión real entre la madre y la mujer que recibe al recién nacido. La labor comienza tiempo antes, con un acompañamiento puntual, donde se está al pendiente de los latidos del bebé y de sus movimientos, todo respetando los deseos de la parturienta.

En la conciencia colectiva prevalece la imagen de una mujer de cabello trenzado de innegables razgos que denotan experiencia, incada frente al triángulo abierto que se forma entre las piernas separadas de una mujer que se entrega a esta manera de alumbrar.

En comunidades y poblados, existen varias generaciones que vieron la luz acurrucados en las manos de estas 'matronas' que hicieron de la parteráa una filosofía de vida y que se entregaron de cuerpo y alma a este “oficio”, que actualmente parece ser retomado como una necesidad ante la violencia obstétrica que están sufriendo millones de mujeres en el mundo.

Cerca de la mitad de las mujeres en las comunidades indígenas confían en las parteras. Foto: Janet Jarman

El Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) define como violencia obstétrica a la forma específica de violación a los derechos humanos y reproductivos de las mujeres, incluyendo los derechos a la igualdad, a la no discriminación, a la información, a la integridad, a la salud y a la autonomía reproductiva. Se genera en el ámbito de la atención del embarazo, parto y puerperio en los servicios de salud, ya sean públicos o privados.

RETOMAR VIEJAS COSTUMBRES

Con la evolución de la medicina moderna, la etapa de la maternidad en las mujeres se ha visto relegada cada vez con más fuerza al criterio y rigor médico-científico, sin embargo y debido al desarrollo y tecnificación de la medicina, la experiencia individualizada del momento del parto es objeto de un giro radical desde mediados del siglo XIX, dado que sitúan a la parturienta en un lugar de subordinación en relación con los profesionales de la salud encargados, ahora, de dirigir este momento, se explica en el artículo La violencia obstétrica: un fenómeno vinculado a la violación de los derechos elementales de la mujer.

Así, el proceso de la maternidad sufre una transformación con el traspaso de la experiencia de las mujeres en un ámbito privado (el hogar) a los centros sanitarios, lugares en los muchas veces se les despoja de sus derechos, al grado de, por ejemplo, imponerles tener a su bebé por medio de una césarea cuando es completamente innecesaria.

Según una declaración emitida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1985, los profesionales de la salud de todo el mundo han considerado que la tasa ideal de cesárea debe oscilar entre el 10% y el 15%. También desde entonces, las cesáreas son cada vez más frecuentes tanto en países desarrollados como en países en desarrollo.

En un informe realizado por el GIRE se muestran los resultados arrojados por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, que reflejan que México es el cuarto país a nivel mundial que más lleva a la práctica cesáreas sin indicación médica, después de China, Brasil y Estados Unidos.

Foto: Helen Carmina

Cabe resaltar que la OMS estima que el riesgo de mortalidad materna es hasta seis veces superior en parto por cesárea que en parto vaginal.

Ante este escenario desventajoso, ha renacido la necesidad de retomar viejas costumbres, para que lo que debería ser un momento especial, como lo es alumbrar, no sea opacado por las malas prácticas que actualmente se han denunciado que llevan a cabo en infinidad de instituciones médicas, no solo en México si no alrededor del mundo.

Aunque no se debe generalizar, lo cierto es que las estadísticas no mienten, y cada vez más mujeres se pierden de la magia de parir al ritmo de sus tiempos, y son expuestas a vivir el momento de manera muy acelerada por la dinámica que se vive dentro de las clínicas, donde el el reloj es fundamental, debido a la cantidad de partos que se atienden por día. Así, la experiencia se vuelve impersonal y carente de detalles simbólicos.

INFORMACIÓN ES PODER

En los últimos años las mujeres han alzado la voz para denunciar a través de varias plataformas la violencia que han sufrido dentro de instituciones públicas y privadas al momento de dar a luz, y se han documentado para exigir sus derechos.

El 6 de enero de 2005 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la resolución por la que se modificó la Norma Oficial Mexicana NOM-007-SSA2-1993 (NOM 007) que busca disminuir los daños obstétricos y los riesgos para la salud de las mujeres y de sus hijos en el marco de la atención del embarazo, el parto y el puerperio.

Esta norma pone énfasis en la realización de actividades preventivas de riesgos durante el embarazo, así como la racionalización de ciertas prácticas que se llevan a cabo de forma rutinaria y que aumentan los riesgos o que son innecesarias.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

Con ello se pretende frenar la violencia obstétrica, la cual se genera con el maltrato que sufre la mujer embarazada al ser juzgada, atemorizada, humillada o lastimada física y psicológicamente, y se presenta en lugares que prestan servicios médicos.

Algunos actos en los que se puede presentar son: practicar el parto por cesárea, existiendo las condiciones para realizar un parto natural, sin el consentimiento voluntario, expreso e informado de la mujer; obligar a parir acostada y/o inmovilizada; negar u obstaculizar la posibilidad de cargar y amamantar al bebé inmediatamente al nacer; no atender oportuna y eficazmente las emergencias obstétricas.

PARTO HUMANIZADO

A través de redes sociales, blogs o portales, las mujeres han hecho comunidad para hablar de las bondades que se desprenden de 'dar a luz' desde la dinámica de un parto humanizado; en esos espacios relatan experiencias y recomendaciones, hasta información jurídica para que en su debido caso, puedan denunciar la violencia que sufrieron durante el alumbramiento.

En el texto científico Humanización del parto en la medicina de excelencia se expone que el parto se debería desarrollar en las mejores condiciones de intimidad, de respeto, de delicadez y de calma. Para que eso suceda, se destejen algunas prácticas que podrían resultar útiles en el acto, entre las que se encuentran: respetar el derecho de las mujeres a la privacidad en el lugar del parto, el apoyo empático durante el trabajo de parto y por parte del personal de salud, entregar a las mujeres la información y explicaciones que ellas soliciten, evitar los esfuerzos de pujo dirigidos y prolongados durante el período expulsivo (maniobra de Valsalva), evitar la divulsión y estiramiento del periné durante el periodo expulsivo, entre otros.

En algunos países ya actúan para que las condiciones durante el parto mejoren, por ejemplo en el artículo De partos y derechos en el camino hacia la humanización, se describe que en septiembre de 2015, se reglamentó en Argentina la Ley 25929 de “Derechos de padres e hijos durante el proceso de nacimiento”, conocida como “ley de parto respetado/humanizado”.

Foto: Christian Lindmeier

Esta acción legislativa se suma a una serie de modos estatales de intervenir y regular la atención médica de partos de bajo riesgo en el marco de un enfoque de humanización, que vienen desarrollándose en la última década.

La idea es presentar la política de humanización de la atención médica de partos a partir e documentos ministeriales y legislativos que dan pie a su realización, esto acompañado de un estudio de aplicación de esta política en las maternidades públicas de la ciudad de La Plata, a través de entrevistas a jefas de servicios de tocoginecología.

Recientemente es común que infinidad de mujeres exijan sus derechos en ese proceso, y toman en cuenta otras alternativas para dar a luz. Incluso la práctica de la partería se está retomando y van naciendo centros donde se brinda esa atención, no solo durante el parto, sino en todo el proceso del embarazo.

Parece que la idea de volver al origen está latente. La necesidad de replantearse la manera de cómo las mujeres están viviendo la experiencia de traer al mundo a un nuevo ser humano, ha generado debates alrededor del globo terráqueo, donde se han cuestionado duramente los métodos y prácticas que se desarrollan dentro de instituciones públicas y privadas, lugares en los que las mujeres han perdido poco a poco derechos y en ocasiones sufrido por malas experiencias y agresiones.

DEFENSOR DEL PARTO NATURAL

Michel Odent, obstetra francés, es un uno de los profesionales más citados en el mundo cuando se pone sobre la mesa el tema expuesto, pues se ha caracterizado por ser uno de los defensores más notables del parto natural, es decir de aquel que conlleve a la menor cantidad de intervenciones externas posibles.

Foto: EFE

Después de pensar que las mujeres solían dar a luz en ambientes que no les permitían que su sistema natural de protección contra el dolor fuera eficaz, en los años 70´s compró una pequeña pileta de jardín y la colocó en la sala de partos, pues pensó que la inmersión del agua a la misma temperatura que el cuerpo, se traduciría en no usar drogas para paliar el dolor. Así se convirtió en el primer profesional en introducir una piscina de parto en una maternidad. Pensaba que “una mujer en trabajo de parto necesita sentirse segura, sin sentirse observada”.

Para él no se necesita un gran discurso para explicar que el nacimiento es sin duda la fase de la vida moderna que ha sido más profundamente perturbada en los últimos tiempos.

Tenemos que comprender que hasta una fecha reciente todos los bebés nacían por la vía vaginal perineal, era lo natural. No eran expuestos a los antibióticos, que no existían. Es decir que los bebés desde su nacimiento eran rápidamente colonizados por millones y millones de microbios buenos, microbios familiares, porque traían los mismos anticuerpos, y nos dimos cuenta que esto era algo muy importante porque hoy en día comprendemos que los millares de microbios que colonizan nuestro cuerpo, en particular la flora intestinal juegan un rol esencial en nuestra salud y nuestro comportamiento”, declaró en una de sis videoconferencias.

Analiza que todo ha cambiado, pues muchos bebés ya no nacen por la vía vaginal perineal y son expuestos a los antibióticos desde el nacimiento.

Esto nos permite entrever cambios en lo que respecta a la frecuencia de algunas enfermedades. Basta con darnos cuenta hasta qué punto hemos perturbado esta corta fase de la vida moderna. Este breve periodo del nacimiento es crítico en la formación del ser humano”.

El francés critica puntualmente el hecho de que alrededor del mundo se ha disparado considerablemente el número de cesáreas que se realizan, observándolo como un acto de violencia, al realizarse la mayoría de una manera innecesaria. Para él es clave que "cuando el proceso del nacimiento sea visto como un período de suma importancia en el desarrollo de la capacidad de amar, ocurrirá la revolución en nuestra visión de la violencia".

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