Impresión 3D
Ciencia

Impresión 3D

De lo virtual a lo tangible

Es innegable la participación de la ciencia ficción no solo en la cultura popular, sino también en el desarrollo de las nuevas tecnologías que han impactado de manera significativa el diario acontecer de una sociedad que cada día exige un mejor uso de los recursos de este planeta, ya sea como inspiración, como referencia o incluso como tributo.

Lo que antes eran consideradas tecnologías inverosímiles, hoy son una realidad tangible y necesaria para diferentes ramas como la medicina, la construcción, la industria automotriz, espacial y alimenticia. Tal es el caso de la impresión 3D, que no es mas que la fabricación de cuerpos físicos tridimensionales a través de la superposición de capas sucesivas de material, el cual utiliza como referencia un plano desarrollado en un ordenador y es creado mediante el uso de una máquina llamada impresora 3D.

La principal diferencia que podemos encontrar entre las formas tradicionales de construcción de objetos y la impresión 3D es que mientras en el primer método el objeto a modelar se obtiene quitando el material sobrante, en la impresión 3D sólo se utiliza estrictamente el material a utilizar, lo que produce importantes ahorros, además de menor contaminación.

La tecnología no es nueva y se viene gestando desde principios de los 80s. Fue en el 2003 que se democratizó su uso y que se empezó a utilizar en distintas ramas de la industria como calzado, joyería, arquitectura, diseño industrial, medicina, entre otras.



Impresión 3D en miniatura. Foto: Tecnovortex/Patricio Marins

La posibilidad de imprimir objetos sólidos tridimensionales es algo largamente esperado, no sólo por aquellos poco diestros para el uso de herramientas de construcción y modelado, sino que es una tecnología buscada durante años por diversos fabricantes e investigadores que intentaban implementar un método que permitiera la construcción de objetos como implantes médicos, piezas de arquitectura y demás elementos de forma sencilla y barata.


¿PARA QUÉ SIRVE?

Si tuviéramos que elegir una palabra que englobara el campo de utilidad en el que se puede emplear, habría que elegir: todo. No existe un sector en la sociedad moderna en la que no se le pueda dar uso. Desde la creación de piezas para la fabricación de juguetes, hasta la construcción de prótesis médicas hechas a medida para las necesidades de cada individuo, pasando por la gastronomía, arquitectura, tecnología aeroespacial, la industria del calzado y la textil.

Esta tecnología permite fabricar piezas de vehículos e incluso coches enteros (Strati). Empresas como Bentley ya han demostrado la viabilidad de utilizar la impresión 3D de piezas pequeñas y complejas.

Por otro lado, la compañía británica 3TRPD ha impreso una caja de cambios para coches de carreras con un interior muy perfeccionado, que permite cambios de marcha más rápidos y es un 30% más ligera que las convencionales.



Impresora de comida. Foto: con.tn.com/Fijngenoegen.be

Cualquier cosa que pueda existir en forma líquida o en polvo puede ser impresa en 3D. Esto incluye azúcar, queso, salsas, etc. Natural Machines, una start-up catalana, ha creado Foodini, la primera impresora 3D de alimentos preparada para imprimir todo tipo de ingredientes frescos y nutritivos reales, salados o dulces, pero no sólidos.

Así mismo, hay soluciones médicas personalizadas para cada paciente, puesto que cualquier órgano de tejido blando, como una oreja, dedo o riñón, puede ser producido en 3D. Además, ya se han fabricado implantes metálicos de cadera, de cráneo, plantillas ortopédicas, aparatos ortopédicos corporales y trasplantes de mandíbula. Por su parte Materialise, una empresa belga de aparatos médicos, hace implantes más ligeros que los mecanizados, sin pérdida de dureza y diseñados para adaptarse de forma precisa al paciente.

Del mismo modo, gran parte de la maquinaria militar se produce en volúmenes relativamente bajos. Muchas son piezas de encargo que necesitan reemplazos constantemente, por lo que podría darse una producción masiva de piezas de este tipo a través de esta impresión. Defense Distributed diseñó The Liberator, la primera arma de fuego lograda con este procedimiento.

La impresión 3D es empleada para producir componentes que forman parte de la fabricación de aeronaves. Esta tecnología también puede ayudar a acelerar la construcción de piezas para la Estación Espacial Internacional.

La asociación Made In Space, una empresa formada por un grupo de veteranos del espacio y entusiastas de la impresión 3D, con el Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA, permitió lanzar la primera impresora 3D en el espacio. Fabrica piezas en gravedad cero, y la esperanza es hacer misiones espaciales más autosuficientes.


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Casa en Valencia, España, impresión 3D a gran escala. Foto: Be More 3D 

También para los arquitectos ha facilitado y acelerado el desarrollo de las maquetas de sus diseños, pero esta tecnología pretende ir más allá. Con esa idea, la empresa holandesa DUS Architects comenzó a fabricar en 2014 la primera casa en 3D en un canal de Ámsterdam. Para ello utilizó una versión gigante de ese tipo de impresora (KamerMaker) que puede producir un material 10 veces más grueso de lo habitual.


PREOCUPACIÓN POR SU USO

La impresión 3D llegó para quedarse, para facilitar y modificar la forma en la que se ve y se construye el mundo, así mismo para tener un mejor control de los recursos que se emplean para realizar cualquier obra 'engrendrada' en infinidad de mentes.

Cabe destacar que esta tecnología también acarrea grandes problemas para el futuro de la industria y de contenido intelectual, pues ahora cualquier persona con acceso a una impresora 3D puede recrear productos sin tener que pagar por los derechos de la pieza que reproduce.

Por ejemplo, las autoridades de muchas partes del mundo están preocupadas por el uso que se les da para imprimir armas de fuego. Como ya se ha indicado, el primer caso registrado fue el del arma The Liberator, se trata de una pistola de mano de un solo tiro, cuyo primer diseño podía ser obtenido online.



Modelo de arma de plástico impreso en 3D. Foto: AFP

La empresa Defense Distributed diseñó el arma y lanzó los planos a Internet el 6 de mayo de 2013, mismos que fueron descargados más de 100 mil veces en dos días, hasta que el Departamento de Estado de los Estados Unidos exigió retirarlos.

La policía de Yokohama informó de la detención de un hombre por posesión de armas creadas con impresoras 3D. El hombre fue arrestado y después de haber sido probadas, se determinó que eran letales. La policía comenzó a investigar al sospechoso tras hallar un video suyo en Internet en el que muestra las pistolas y afirma haberlas creado con tecnología 3D.

Es indudable que esta impresión llegó para modificar nuestro diario acontecer, pero es necesario que la tecnología venga acompañada de una reforma ética y legislativa acorde a los tiempos en que se vive.

Julio Verne decía que si un hombre se imagina una cosa, otro la tornará en realidad, el futuro que se avizora es inminente, y con él, cambiaremos la forma en que creamos y consumimos, y si no lo tomamos con responsabilidad puede traer más repercusiones que ventajas.

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