Vivir a través de los hijos
Familia

Vivir a través de los hijos

¿Qué lleva a los padres a interferir en los planes y metas personales de su descendencia, en un intento por encontrar su propia realización? Cuando esto ocurre, es importante rescatar el respeto y la empatía dentro de la relación padre e hijo.

Los hijos son prestados”, dice la frase, sin embargo, más que un préstamo, se trata de responsabilidad, acompañamiento y, sobre todo, trascendencia. La vida, Dios o el universo, según la perspectiva de cada persona, ofrece la oportunidad de ser padres. Algunos la desean y se les concede; otros no la buscan, pero la reciben de buena gana, y otros más ni la desean, ni la reciben de buena gana, pero la tienen.

Ser padres y compartir la vida con la descendencia, requiere de trabajo, energía y preparación, aunque esto último no quiere decir necesariamente una preparación académica, sino una que parte desde el interior, desde la reflexión constante de vivir como padres en cada momento de la vida, guiando a los hijos, acompañándolos, sirviendo de modelo con las propias actitudes y comportamientos ante la vida, reprendiéndolos cuando sea necesario, según los valores, reglas y límites que se prediquen en la familia, permitiendo que vivan las consecuencia de sus actos, y fomentando su independencia a la par de su desarrollo cognitivo, físico y emocional.

Todo esto es difícil, mas no imposible. Nadie nace sabiendo cómo hacerlo, sin embargo, en esta hermosa aventura es bueno dejar que los instintos sabios actúen, siempre y cuando se tenga claro qué es lo que se desea para los hijos y para sí mismo como padre. En la búsqueda, es recomendable buscar apoyo profesional en la medida de las posibilidades, que ayude a despejar dudas y a aclarar en la consciencia qué aspectos de la propia vida pueden estar impidiendo la realización del anhelado trabajo de ser papá o mamá.

A las personas las configura su historia, en algunos casos sin desearlo, ya que forma parte de la propia estructura inconsciente. El rol de padres se realiza desde los aprendizajes y experiencias de la niñez, adolescencia, juventud, e inclusive, de la edad adulta. Precisamente, es en esos momentos cuando pueden manifestarse actitudes por parte de los padres, las cuales apuntan a que los hijos realicen metas que ellos no realizaron. “Que sea y haga lo que yo no hice”, “porque como yo no pude...”, suelen ser frases comunes. Esto no es exclusivo de alguna etapa de la vida.

YO SÉ QUÉ ES LO MEJOR PARA ELLOS’

Vivir a través de los hijos se puede interpretar de dos formas, las cuales vale la pena reflexionar para darse cuenta cuál es la posibilidad que se está ejerciendo. Por un lado, se podrían estar adoptando actitudes de sobreprotección hacia ellos, coartando sus planes o deseos, desvalorizando su desarrollo y personalidad, desconfiando de sus habilidades y potencialidades, y dejándolos sin oportunidad para que pongan a prueba sus propias herramientas.

Detrás de esta actitud, puede haber deseos de que el hijo o hija desempeñe actividades con las cuales el padre o la madre pueden sentirse realizados. Ellos creen que su descendencia va por el camino adecuado, pues “yo se lo voy indicando”, “yo sé qué es lo mejor para él o ella”. Algunos padres suelen tener este tipo de actitudes, debido a las carencias durante la niñez o adolescencia, o bien, por seguir las tradiciones familiares.

Por otro lado, este fenómeno puede verse como trascendencia, es decir, que los padres permanezcan conscientes de sí mismos y de sus propias capacidades, valorizando el propio ser para dejar lo mejor de sí a través de los hijos. En esta perspectiva, papá y mamá entienden que puede ser mediante su descendencia, que se garantice la supervivencia de los modelos de actitudes y acciones con las que se ha vivido.

Además, estos padres comprenden la importancia de que los hijos cuenten con una plataforma que los sostenga, y que los apoye para definir su identidad y tomar sus propias decisiones, a fin de cumplir sus sueños particulares.

Definitivamente, esta propuesta no omite una serie de cuidados, ni la necesidad de permanecer constantemente alerta al rol de padres. En cualquier etapa de la vida de los hijos, se contempla una vigilancia, acompañamiento, guía, reprimenda con amor, siempre respetando los deseos, capacidades y habilidades de los mismos. Después de todo, la relación de padres e hijos es de ser humano a ser humano. Ir dejando un legado también es vivir a través de los hijos.

Esta reflexión, puede servir en la actualidad para revisar si los hijos se sienten o no realizados y felices con lo que están haciendo en su vida, pues una parte de la misma lleva implícita la vida y realización de los padres.

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