San Miguel Arcángel
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San Miguel Arcángel

De la imagen a la identidad

San Miguel de Allende, San Miguel del Milagro, San Miguel Totolapan, San Miguel el Alto, San Miguel Tocuila, San Miguel Aloápam, San Miguel Chapultepec. La lista es infinita. Los nombres de los lugares son fiel reflejo de su historia, muchos son los pueblos, cientos de ellos en toda América, que conservan orgullosos el nombre de San Miguel Arcángel. Desde los primeros años de evangelización, el Arcángel San Miguel fue 'estampando' su presencia a lo largo de nuestras tierras novohispanas y de toda América. Lo encontramos en retablos, canciones populares, esculturas, lienzos, altares y en el nombre de tantos hermanos y amigos.

Fue precisamente él, como “capitán general de las huestes celestiales” y ataviado siempre con su armadura de guerrero (a veces como centurión romano), quien se convirtió en el principal defensor de los hombres de fe. Y es que no sólo ha venido disputando, desde el principio de los tiempos, una lucha infinita entre el bien y el mal, enfrentando y venciendo a Lucifer en varios momentos, sino que además es el encargado de encaminar con bien las almas de los fieles difuntos al paraíso celestial. Es quien peleará y matará ferozmente al Anticristo y dará voz para que los muertos resuciten.

Este arcángel combatió, desde el momento en que pisó tierras americanas, a las fuerzas demoníacas encarnadas en las deidades prehispánicas y adquirió rápidamente un lugar privilegiado en el proceso evangelizador de la Nueva España, especialmente en el quehacer de las órdenes mendicantes (que viven de la limosna), con un lugar destacado en el culto franciscano debido a la especial devoción que San Francisco le profesaba.

Foto: Il Quotidiano Italiano

La devoción que aún hoy en día despierta en todos los rincones de nuestro país, es prueba fiel del proceso de sincretismo religioso que tuvo su inicio desde los primeros años de la conquista con los pobladores prehispánicos y que impregnó, posteriormente, la religiosidad del naciente pueblo mestizo.

San Miguel Arcángel se reconoce particularmente en la cosmovisión mexicana como una figura relacionada al clima y a la actividad agrícola, es popularmente conocido como el Santo protector de las cosechas. Para los Tepehuas, por ejemplo, es el Santo patrono de los elotes, mientras que en Chicontepec se cree que los muertos, en tanto ayudantes de San Miguel, son los encargados de proteger de las plagas a cosechas y plantas, así como de mantener los sembradíos húmedos.

APARICIONES

Esta asimilación de San Miguel Arcángel con los elementos climáticos (especialmente el agua) y la agricultura, no es gratuita, por el contrario, deriva de los milagros realizados, así como los sitios donde tuvieron lugar sus apariciones y donde posteriormente, al ser considerados lugares sagrados, se desarrolló el carácter del culto en tierras europeas.

El mejor de los ejemplos lo encontramos en su segunda aparición, que se efectuó en un lugar llamado Tumba, situado a la vera del mar. San Miguel le ordenó al obispo de la zona que construyera un templo en su nombre, poco después de la edificación advirtieron que no había agua potable en los alrededores, siguiendo las órdenes de San Miguel, se hizo un agujero en una roca, de la cual inmediatamente comenzó a correr copiosa cantidad de agua, líquido del que aún se sirven hoy en día los lugareños. El templo fue establecido en un terreno que emerge en medio del mar, y se dice que cada año en el día de San Miguel, las aguas se retiran, por la mañana y por la noche, dejando un camino abierto a los fieles para poder caminar desde tierra firme hasta las puertas del templo.

San Miguel Arcángel por Maestro de Zafra. Foto: Alamy/Museo del Prado

En México, la figura prehispánica de Tláloc, dios de la lluvia, fue asimilada por la de San Miguel Arcángel, rindiéndole devoción en los antiguos lugares, ya sagrados para los habitantes prehispánicos como cerros, cuevas, ríos, etc.

En el año de 1631, en San Bernabé, Tlaxcala, San Miguel Arcángel hizo su primera aparición en tierras mexicanas, en la que se cuenta, ordenó que se le construyera un templo debajo de un peñasco en donde encontrarían una fuente de aguas milagrosas.

Cada 29 de septiembre en este santuario, como en muchos más a lo largo del país, el cielo se inunda con su airada presencia en el repicar de las campanas en honor a San Miguel.

EL PODER DEL REZO

Se ha oído hablar de que San Miguel se le apareció a la sierva de Dios, Antonia de Astonoac, a quien le declaró que deseaba que se realizara un culto en el que se involucraban nueve coros de ángeles y rezos. Cumplir tal petición le aseguraba a la persona y a sus familiares el acompañamiento fiel de los nueve ángeles en vida y después de la muerte. Esta devoción fue aprobada por obispos, y el Santo Papa Pío la enriqueció de indulgencias el 8 de agosto de 1851. Se dice que dedicar este rosario a San Miguel es un arma poderosa, pues garantiza la presencia celestial para la persona quien lo reza y para quien es dedicado.

Papa León XIII. Foto: NNDB

Por otro lado, en 1886, el Papa León XIII experimentó un momento de premonición, en donde afirmó haber visto imágenes terribles. Observó que Satanás desafiaba a Dios, diciendo que él podía destruir a la Iglesia y llevar a todo el mundo al infierno si se le daba suficiente tiempo y poder. Ahí entró a la escena San Miguel que llegó para lanzar al Demonio a los abismos del infierno.

Luego de ese momento, su santidad escribió una oración que pidió se enviara a todos los obispos del mundo, con la indicación que tenía que ser leída después de cada misa.

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén”, oración escrita por el Papa León.

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