La poesía dinámica de Rocío Cerón
Literatura

La poesía dinámica de Rocío Cerón

Los libros no están hechos sólo para leerse

Piensen en ese momento en el que frente a la playa, el paisaje, la noche, o simplemente de cara a la lluvia, cerraron los ojos, los abrieron y poco a poco sus sentidos percibieron cada elemento del escenario; el mínimo estertor, el mínimo murmullo. Alguien quitó la venda de los ojos y abrió los oídos, también retiró el caparazón con el que se protege el cuerpo evitando así los filos, las púas de este tiempo. Ocurre lo mismo con la poesía de Rocío Cerón.

Encasillarla en un estilo, en un mismo proceso de creación, o visión para interpretar el mundo, es imposible. Rocío Cerón es una escritora que aprovecha todos los soportes para ampliar el horizonte poético. La palabra escrita, la tecnología, la actuación, el video, la música y la fotografía, dan como resultado un conjunto de textos en donde los sentidos están a disposición de la poesía dinámica. La autora rompe con la idea tradicional de que el libro está hecho sólo para leerse. Un libro, además, está hecho para oírse, sentirse, levantarse y danzar.

El material Tiento (es decir, palpar) cumple con lo dicho líneas arriba. Aborda el tema de la migración. Está dividido en tres secciones: Kalemegdan, 1947; América, y Eleonora. Estas a su vez se subdividen en otras tantas. En él se conjugan lo visual, lo sonoro (las partituras de Enrico Chapela), lo visual (el trabajo fotográfico de Valentina Siniego) y la poesía de Cerón. Como un mapa (cada lectura es una ruta, una travesía), el poema-objeto hace referencia al recorrido que hace una familia: la abuela, la madre y Eleonora.

¿Qué eriza la piel y los sentidos? ¿Qué yergue las emociones? Los poemas hacen referencia a aquello que, en la travesía (de Serbia a Sonora), se deja, no porque se quiera, sino porque la vida terminantemente arrebata: “Ranura. Armario. Del suceso, conjetura. / Detrás de la mirada se ha poblado un mundo. / Grieta. La leche de su madre. / Leche que deja heredad, apenas gota en la comisura”.

Rocío Cerón haciendo anotaciones para su libro La Rebelión, que ensaya sobre lo cotidiano. Foto: rocioceron.com

Otro momento inquietante, es cuando se aborda el tema de la familia: “Una familia es tiento. Precisión de sangre. / Una familia es borde. / Derrumbe y asidero. / La habitación es el centro donde rondan los nombres. / Un padre es trayecto entre la creciente y lo que cae. / Algo ahí espanta. / Lo que aprendimos aquí no se consume.”

MÁS SOBRE SUS LETRAS

Su propuesta poética Diorama fue galardonada en 2015 con el Premio al Mejor Libro Traducido en inglés que otorga la Universidad de Rochester (BTBA, Best Book Translated Awards). El compendio se enfoca en lo que se escucha y viene. Cerón lo explica al periodista Javier Moro Hernández de la siguiente manera: “Me dediqué a oír, oír, por ejemplo la idea de la sangre suspendida, que es uno de los temas que más me interesa, la suspensión, ese momento que existe antes de que va a llegar la tormenta, o como el tsunami, cuando se empieza a retraer el mar, que es como un momento suspendido antes de la tragedia, un poema que está dedicado a eso, un poema que habla de lo que yo creo que viene, de que la gente todo el tiempo sabe pero no quiere verlo, no quiere oírlo.”

Diorama es un reclamo directo al mundo actual en donde la mayor parte del tiempo la pasamos frente a la pantalla de los dispositivos móviles. No importa a través de qué medio o a través de qué red, pero la simulación de la comunicación y de la información nos sobrepasa, dejándonos sordos y ciegos. Este libro es volver a palpar esas cosas olvidadas a lo largo del camino. Dos poemas sirven de ejemplo. El primero corresponde al apartado II Ciento doce: “[…]camuflaje: oído fino para escuchar sonidos inarticulados, viento rompeolas canciones de cuna gritería de hordas palpitaciones ultra rápidas 2507 petaflop cuchillo picando cebolla vía láctea transcurriendo / suspensión, sangre en suspensión.”

El segundo, es el poema titulado Sonata mandala al ave penumbra ¿Qué es el ave? El cuerpo, el olor, el destino, porque si caminamos, lo hacemos dudando el paso siguiente. Veamos: “Curiosidad intensa: ¿hacia dónde se mueve la imposibilidad, el interior arenoso de un hombre, el vórtice solar, la visión, el autismo, la mano posada sobre la núbil rodilla, el cuerpo celeste no identificado, la ostra, el tiempo, el soplo que agita apenas el mar Báltico, el cuerpo herido, el progreso, las violetas, el romero? ¿A dónde se mueven las intensas partículas de azul Berlín?”.

Del material Nudo Vortex resalta la preocupación de la autora por el lenguaje. Pensemos, que junto con Cerón, en México hay autoras de finísimos sentidos: María Baranda, Gloria Gervitz (con quien comparte el tema de la migración), Elsa Cross (las páginas de Urracas son relación inmediata), Coral Bracho, y de nuestras tierras coahuilenses, Claudia Barrueto. En esta idea de buscar en el lenguaje la sonoridad, el ritmo, la pulsión correcta, es posible considerar la concepción de este libro.

La poeta que también ha publicado Basalto (Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen 2000), Soma, Imperio/Empire (edición interdisciplinaria y bilingüe), se vale de distintos recursos tipográficos, como lo señala el escritor Ignacio Ballester Pardo, al referirse a la forma del libro: “Distintos recursos tipográficos sustituyen la puntuación: las rayas cercan versos en prosa, y los corchetes acotan la escena que se canta a modo de estribillo. Los espacios en blanco, marcados por una línea larga que hace de base, cuestionan la perfección o la obra completa […] Los guiones y las comillas son recursos comunes para para especificar, aclarar o alterar la complejidad fragmentaria y sugestiva del universo Cerón”.

Del primer poema que abre Nudo Vortex, surge el ejercicio con el que se inició este texto: “/cerrar los ojos/ // abrirlos/ // desmembrar el objeto en lenguaje hirviente/ // abrir los ojos/ // cerrarlos como si se quisiera tener una instantánea de todas las líneas, el contorno, / los volúmenes posibles del recuerdo/”. Podemos decir que los cuerpos, los sonidos, el ruido, las calles, la agitación (entiéndase ésta como parte de la violencia, de los conflictos, de los problemas sociales) del mundo, son para Cerón motivo de escritura, reclamo y rebelión.

Rocío Cerón con la chelista Natalia Pérez Turner. Foto: Cortesía Museo Experimental El Eco

POESÍA MULTIDICIPLINAR

Como cierre a estos comentarios, debemos decir que Rocío Cerón, en México, es representante innegable de la llamada poesía expandida o multidisciplinar. Podemos agregar otros conceptos, que como los de la autora, van más allá de la ruptura de los elementos fónicos, visuales, tipográficos y lingüísticos del poema. Hablamos de la poesía experimental, multimedia; la hecha en la red y para la red, conocida como ciberpoesía, o poesía digital o electrónica. No son conceptos nuevos, basta volver la mirada a las ya conocidas vanguardias. No obstante, hace falta un estudio profundo sobre su situación actual, sus discursos, la manera de situarse e interpretar el mundo circundante. La mirada que hay sobre estos conceptos y sus autores(as) es dispersa.

Por otro lado, hace falta que se le dé mayor importancia en los programas de estudio al interior de las escuelas, sobre todo de nivel básico. Junto con otros temas, en México, la poesía (la de todos los tiempos), parece estar de relleno, hecho que se agrava cuando el profesor o maestro desconoce el tema y no tiene interés en documentarse. Sin embargo, la poesía además de ser tiento, es fe (algún día las cosas para la poesía serán diferentes); es ese otro mundo donde quizá podamos salvarnos. Rocío Cerón en Apuntes para sobrevivir al aire lo declara: “Sólo la resistencia de la poesía le quita el peso al miedo”. Para conocer más de la autora y de las piezas que conforman los libros y los poemas comentados aquí, sugerimos visitar: http://www.rocioceron.com

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