El peregrinar de los niños transexuales
Sexualidad

El peregrinar de los niños transexuales

Negar lo que no se comprende

El hombre está siempre dispuesto a negar aquello que no comprende

Luigi Pirandello

Conocerse, definirse, aceptarse y ser feliz, es un proceso complejo en el que infinidad de seres humanos encuentran dificultades que se ligan, entre otros escenarios, a factores sociales, miedos y desconocimiento. Se trata de un proceso complejo, que incluso en la vida adulta no se llega a concretar; un sinfín de personas transitan por este mundo sin haberse aceptado y, por ende, encontrado.

Cuando desde la niñez se detecta y se está consciente de que no se pertenece a un género y a un sexo, el transitar se puede volver un acto caótico cuando el individuo que lo siente lo comunica y no es entendido ni atendido adecuadamente. Lo anterior se refiere al peregrinar por el que pueden llegar a pasar los niños transexuales, los cuales en una definición simple: nacen en el cuerpo equivocado.

Debemos entender que ser transexual es una condición y no una decisión. Partiendo de ahí, podemos decir que las personas que se definen en ese término sienten de modo persistente una identificación con el sexo opuesto.

Este tema cada vez se hace más visible y a lo largo del tiempo ha sido abordado desde varios ángulos. El término comenzó a utilizarse en 1940 para denominar a los individuos que deseaban vivir de forma permanente como miembros del sexo opuesto y que querían someterse a cirugía para modificar sus genitales, existiendo pues una incongruencia entre el sexo con el que nacieron y aquel con el que se identifican.

En el texto ¿El tercer género?: la transexualidad se explica que el sentimiento de pertenecer a un determinado sexo biológica y psicológicamente se llama identidad de sexo o de género. Además, como señala el Grupo de Trabajo sobre Trastornos de Identidad de Género: los y las transexuales tienen la convicción de pertenecer al sexo opuesto al que nacieron, con una insatisfacción mantenida por sus propios caracteres sexuales primarios y secundarios, con un profundo sentido de rechazo y un deseo manifiesto de cambiarlos médica y quirúrgicamente.

Louis viaja a San Francisco, donde los profesionales médicos ayudan a los niños con disforia de género en la transición de sexo. Foto: bbc.co.uks

Desde la infancia su identidad mental es distinta a su fenotipo genital. Son mujeres que se sienten atrapadas en cuerpos de hombre, y hombres que se sienten atrapados en cuerpos de mujer; sin trastornos psiquiátricos graves que distorsionen la percepción de la realidad, sólo necesitan ser aceptados social y legalmente en el género elegido”.

TRANSEXUALIDAD INFANTIL

El aceptar que un hijo pequeño se define en el sexo opuesto, puede resultar un escenario lleno de dudas, y confusión. Por eso es importante sumergirse en el tema y abordarlo desde lo social, legal y médico.

Resulta fundamental saber que el diagnóstico de la transexualidad debe basarse tanto en datos médicos como psiquiátricos, criterios que se han plasmado en guías como el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, en su quinta edición (DSM-5), elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría o el International Statistical Classification of Diseases and Related Health Problems, en su décima edición (ICD-10).

Sin embargo, se explica en el informe Diagnóstico y tratamiento de la transexualidad, realizado por la Universidad Católica de Valencia, antes de tratar de determinar la existencia de transexualidad y su posible inmediata consecuencia, la disforia de género, convendría realizar un cariotipo para descartar la existencia de un trastorno cromosómico, consecuencia de un defecto enzimático, que podría conducir a una ambigüedad sexual, como ocurre en el síndrome de Turner o el de Klinefelter.

De acuerdo con el DSM-5, para diagnosticar una disforia de género tiene que existir una objetiva incongruencia entre el sexo de nacimiento y el que uno desea, debiendo prolongarse esta disarmonía al menos durante seis meses.

Danni tiene seis años y a los tres intentó cortarse el pene con unas tijeras. Fotos: Hemediaswns.com/SWNS.com

En el caso de los niños, la disforia de género puede manifestarse entre los dos y cuatro años, momento en el cual los niños afectados pueden comenzar a expresar preferencias o actitudes sociales del sexo opuesto al género al que biológicamente pertenecen, pero este deseo debe determinarse objetivamente”.

De acuerdo con la guía de la World Professional Association for Transgender Health (WPATH), diagnosticar esta condición es imprescindible para que la persona pueda solicitar una terapia de reasignación de sexo.

SEÑALES PARA ACTUAR

Antes de que los familiares de un niño o niña que tiene tendencias transexuales, se decidan a actuar, hay que tener presente que es una experiencia que puede no ser definitiva.

El médico psiquiatra Adrián Helien explica en su texto Diversidad sexual en la niñez y adolescencia, que la experiencia trans que se manifiesta en la niñez llega a la etapa adulta en varones pre-púberes entre un 6 y un 23 por ciento; en mujeres, persiste de un 12 a un 27 por ciento en la edad adulta. Es decir, los niños se definieron en su mayoría como gays y no transgénero en la edad adulta. En cambio, la persistencia es mayor cuando la disforia se da en la adolescencia: prácticamente en un 100 por ciento.

Hay niños y niñas que desde los dos años aseguran que son del sexo biológico opuesto, es decir, que pueden comenzar a expresar este deseo porque son infelices con sus características físicas y su rol genérico de nacimiento. Ahí es importante acudir con un profesional para que le dé el seguimiento correcto.

Jamie Raines empezó un tratamiento hormonal a los 17 años como parte de su transición a hombre. Fotos: Jamie Raines

Para familiares, amigos y conocidos puede resultar difícil comenzar a tratar y ver como “él” a quien nació como “ella”, y viceversa. El rechazo puede ser un sentimiento que se acomode fácil a la situación, pero hay que ser conscientes de que es una evidencia que la mayoría de los niños y adolescentes transexuales antes de empezar una transición social y tratamiento endócrino, pueden sufrir dificultades en sus habilidades sociales, problemas de comportamiento, baja autoestima, ansiedad, depresión, anorexia nerviosa, autolesiones e intento de suicidio.

Naciones Unidas y otras organizaciones han documentado (septiembre 2015) violencia psicológica en diferentes ámbitos incluido el de la salud. Se siguen manteniendo actitudes discriminatorias contra los adolescentes y niños trans, siendo estos incluso objeto de abuso. Todo esto supone una grave violación de las normas internacionales en materia de derechos humanos, se explica en el artículo Principios básicos de atención a infancias y adolescencias transexuales.

Los profesionales de la salud no pueden escudarse en creencias culturales, religiosas ni sociales para justificar violaciones de derechos humanos como está ocurriendo actualmente. De acuerdo con la Academia Americana de Pediatría: el conocimiento de una criatura de ser niño o niña comienza en el primer año de la vida. Su identidad de género es estable a la edad de 4 años y ya saben que serán siempre niño o niña. La identidad de género no se aprende”.

DESDE LO LEGAL

En un documento emitido por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos se explica que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece en el párrafo quinto de su artículo primero, la prohibición de ejecutar cualquier acción que atente contra la dignidad humana o bien que anule o menoscabe los derechos y libertades de las personas, la cual tenga su origen en prejuicios de género, sexo o preferencias sexuales. Esto se hace operativo a través de su Ley reglamentaria.

Johana, Eliana y Viviana son indígenas transgénero en Colombia. Foto: Víctor Galeano

A pesar de que nuestro marco jurídico contempla que en los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en la Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado mexicano sea parte, esta realidad jurídica no ha permeado las realidades sociales de las personas transgénero, transexuales y travestis, debido a que aún existen particulares y personas servidoras públicas que dentro de sus ámbitos de decisión e influencia, se empeñan en perpetuar acciones que estigmatizan, minimizan, menoscaban y anulan la dignidad, derechos y libertades de las personas trans”.

Una realidad de la que desgraciadamente son parte los niños transexuales, que aparte de vivir un proceso personal complicado, también son alcanzados por los tintes de la discriminación y la falta de derechos.

Pero el escenario no es tan gris, en algunos países ya comenzaron a dar pasos agigantados hacia una legalidad más amigable para las personas transexuales. Por ejemplo, en el 2014 se aprobó una Ley integral para reconocer los derechos de los transexuales de Andalucía en España, la cual recog ciertos elementos que los hicieron pioneros tanto en España como a nivel europeo. El texto legal incluye medidas para asegurar la atención educativa, social, familiar y sanitaria de las personas transexuales y de los menores.

El año pasado se aplicó una encuesta en 16 países, en la cual se reflejó a España a la cabeza en aceptación de la realidad trans. Se explicó que lidera la clasificación en la mayoría de aspectos analizados (tales como las opiniones de los ciudadanos sobre acceso a cirugía, posibilidad de contraer matrimonio y adoptar hijos o servir en el Ejército). También existen varios casos de niños y niñas españoles que han cambiado de nombre en el Registro Civil por motivos de transexualidad de una manera más sencilla.

España es el segundo país, detrás de Argentina, en porcentaje de partidarios de adoptar medidas políticas contra la discriminación.

En 2015, medios de comunicación nacionales publicaron que la Ciudad de México dio un paso a favor de los derechos de las personas transgénero y transexuales, ya que entró en vigor una modificación al Código Civil del Distrito Federal gracias a la cual el reconocimiento de identidad de género deja de ser un proceso judicial para ser un trámite administrativo. Es decir, actualmente una persona transexual puede buscar su legalidad y ser reconocida por el género al que de verdad pertenece en un procedimiento más simple sin tener que pasar por todo lo que conlleva un juicio.

Todas estas adecuaciones a la ley son puntos que benefician a los niños y niñas transexuales. Es cierto que aún hay huecos enormes a nivel social, legal y médico alrededor del globo terráqueo para que puedan obtener su verdadera identidad y ser aceptados social y legalmente en el género elegido. Pero también, en varios países el tema está en discusión gracias a las voces que continúan en lucha para que los transexuales, sean adultos, jóvenes o niños, tengan derechos como cualquier ciudadano.

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