La crisis de los 30 años
Familia

La crisis de los 30 años

Problemas a enfrentar en el “tercer piso”

La palabra crisis viene del griego y significa “separar” o “unir”. Son aquellos momentos en que se nos caen los esquemas sobre lo que creíamos hasta el momento, sin embargo, todo se encuentra en constante flujo y solo es cuestión de renovarse.

Soren Kierkegaard creía que la vida consiste fundamentalmente en elegir. Es a través de las elecciones como desarrollamos nuestra existencia, lo que habla sobre quiénes somos y qué historias hemos dejado a nuestras espaldas.

Los seres humanos atravesamos varios periodos de crisis a lo largo de nuestra vida, a los 20-25 años se da una crisis de identidad mientras que a los 30 años se torna en cuestionamientos existenciales. Ambas sirven para construir lo que somos como personas, conducen al compromiso y nos ayudan a crecer, provocando una transformación personal.

Un estado de confusión, desorientación e incertidumbre originado por el choque entre las expectativas sociales y personales con la realidad. Cuando se cumplen 30 años se pide obtener un trabajo estable, tener carro, mantener hipotecas, además de la presión social por comenzar una familia y una vida establecida, lo que puede afectar psicológicamente.


CRISIS PERSONALES

La “crisis de los 30” existe y es un momento crítico porque comienzan a aflorar sentimientos de frustración o fracaso y a rondar por la cabeza la necesidad de salir de la zona de confort. A su vez, es posible observar síntomas de vejez prematura, ya sea por situaciones como la recuperación de una noche de desvelo o por ser consciente de ciertos cambios físicos.



Foto: Youtube

Unas cuantas canas son la primera señal. Entonces, poco a poco, la crisis de la madurez va en aumento. Los cuerpos que una vez fueron espléndidos, ahora se “cobran factura”, las rodillas truenan, la agilidad no es la misma, el rendimiento físico disminuye. La frescura de la juventud ahora queda sólo en fotografías.

Cristina Benchetrit, psicóloga argentina especializada en terapia de pareja, explica que la presión en las mujeres es más fuerte pues para los hombres se entiende y acepta una postergación de la paternidad. El concepto de reloj biológico es un mensaje innecesario de urgencia para ellas, ya que está ampliamente comprobado que una mujer puede ser madre incluso después de los 40 años.

Se podría decir que la crisis de los 30 tiene mucho más que ver con la cultura de un colectivo y su sistema de presión social, que con llegar a la tercera década de vida. La angustia y la frustración aparecen como frutos de las expectativas no cumplidas, a pesar de no ser necesariamente una meta personal.


NUEVA PERSONALIDAD

A los 30 años la crisis es más existencial, centrada en nuestra misión, cuál es nuestra razón de estar y hacia dónde vamos. En esta edad ya se experimentan pérdidas importantes. Además, cada decisión contiene mayor peso. Los padres cuentan con una edad próxima a la vejez y es probable que se haya salido de la burbuja del bienestar adolescente y postadolescente para sumergirse en una vida con momentos realmente duros.



Las relaciones estrechas toman mayor importancia al llegar a los 30. Foto: Gettyimages

Menciona Erik Erikson que la preocupación en este periodo está centrada en la consecución de relaciones de intimidad, es decir, mantener y lograr relaciones estrechas con otra persona. Cuando esto ocurre, se produce la unión de dos identidades diferentes que pueden ligarse sin afectarse mutuamente y sin que ninguna de las dos partes pierda sus características individuales.

Sumar años implica asumir ciertas responsabilidades, aunque no se debe caer en la trampa de sufrir por estrés y ansiedad. Se vive en una sociedad que valora los bienes materiales y el status por encima de todo, elementos que permean nuestras decisiones por el hecho de vivir en comunidad.

Sin embargo, cuando llega la “crisis de los 30”, es necesario realizar cambios para lidiar con ella y salir de este periodo. Para ello se puede preguntar qué es lo que tanto pesa, si provoca temor no alcanzar metas o no cumplir expectativas, o simplemente reflexionar sobre cómo avanzará el proyecto de vida. La cuestión es atenderse y escuchar para conocerse y actuar en consecuencia.


SALUD MENTAL

Este proceso de adaptación con altos y bajos puede conllevar algunos problemas psicológicos. Es importante destacar la valiosa cualidad de la resiliencia, esa fuerza que nos hace recuperarnos aún cuando las cosas no salen como queríamos. Otro de los aspectos a trabajar en el “tercer piso” es el asumir el duelo cuando se pierde a un ser querido o se tiene una ruptura sentimental.



Pirámide de Maslow. Foto: J.Finkelstein/Mikel Salazar González

Cumplir 30 años o más y no haber cumplido la tarea de encontrarse un lugar en el mundo no implica absolutamente nada. De hecho, muchos testimonios de “triunfo” llevan una cuenta de decepciones y momentos de angustia, hasta que finalmente supieron encontrar el hilo de su felicidad.

La psicología humanista es una de las corrientes de pensamiento más importantes de la rama. Desde ella, gente como Abraham Maslow (con su popular pirámide) o Rollo May defendieron una visión positiva del ser humano, según la cual todos somos capaces de convertirnos en el tipo de personas que deseamos.

La buena noticia es que las crisis existen para superarse, por lo que son momentos cruciales para la construcción de personalidad, para lo cual es conveniente revisitar los fallos cometidos durante épocas anteriores y así evitar volver a cometerlos.

El éxito verdadero anima, apoya al espíritu y no guarda relación con logros esporádicos, ya que estos se suman a la realización plena de un individuo y además, no sólo lo beneficia a él sino a todos a su alrededor. Las historias de personas exitosas están validadas por el contexto de sus logros. “El éxito viene como la consecuencia automática de la alineación de la vida de uno con los patrones de alta energía”, comenta David R. Hawkins en su libro El poder y la fuerza.

Y, por supuesto, se trata de vivir una vida acorde a los intereses y valores personales, por lo que es recomendable tratarse bien, realizar ejercicio y cuidar la dieta. Los efectos positivos que esto tiene en tu autoestima no tardarán en llegar.

Comentarios