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La cara actual de la exploración espacial

Los viajes espaciales son algunos de los más trascendentes y visionarios proyectos científicos de la humanidad; nos muestran la capacidad de las grandes mentes, los alcances de nuestra especie, abren miras a nuevos descubrimientos y a un mejor entendimiento del espacio exterior y a la comprensión de todo lo que existe.

La primera expedición era dirigida por el gobierno de Estados Unidos, que para los años 60 agrupaba un gran capital y era capaz de desarrollar las tecnologías necesarias. De esta manera el país disputaba el poderío y defendía su presencia mundial después de la división de los dos bloques mundiales, demostrando su capacidad de tomar la batuta en la hegemonía durante la llamada Guerra Fría mantenida con Rusia.


A LA VANGUARDIA

No obstante, en la versión actual de esta exploración se encuentra SpaceX, 50 años después del primer alunizaje. Se trata de una empresa que funciona a partir de recursos privados.

La compañía es iniciada en 2002 por Elon Musk, quien fundaría luego otros proyectos de índole científica y ecológica como Tesla Motors, Solar City y OpenAI. La empresa de origen estadounidense se ubica en California y dedica sus esfuerzos a la ingeniería aeroespacial. Tom Mueller, cofundador, es quien no se conoce tanto como Musk, pero su aporte es esencial; es el director de tecnología de propulsión de cohetes, coordina la compleja labor de fabricación de motores y es considerado uno de los expertos en propulsión más prestigiosos del mundo.



El BFS como sistema de lanzamiento orbital totalmente reutilizable. Foto: SpaceX

En un principio, SpaceX tenía como propósito enviar un pequeño invernadero a Marte, pero sus ambiciones han crecido. La empresa ha fabricado ahora cohetes espaciales reutilizables que pueden volver a tierra firme. Sus primeros cohetes exitosos han sido llamados Falcon 1, Falcon 9 y Falcon Heavy; el primero parcialmente reutilizable, aunque sigue en estado activo y se utiliza para transportar cargas. En cambio, los dos restantes, además de la nave espacial Dragon también desarrollada por SpaceX, han sido tripulados en misiones espaciales hacia la órbita terrestre baja, es decir entre los 200 y 2000 km sobre la superficie de nuestro planeta.

El Falcon Heavy hasta ahora es el único vehículo de lanzamiento espacial súper pesado de la compañía; ha aumentado la capacidad de carga a la órbita terrestre hasta las 64 toneladas; es el cohete más potente en servicio y se necesitaron 6 años de trabajo para lograr su propulsión. Gracias a éste, se lanzó el Roadster Tesla, un automóvil de la compañía Tesla tripulado por un maniquí vestido con el traje espacial que se usa en las misiones de los cohetes de SpaceX.

El automóvil, pese a que será inevitable su deterioro, orbitará desde entonces y por millones de años alrededor del Sol. El éxito de este ensayo significa que los ingenieros han logrado por primera vez enviar un objeto de prueba en una trayectoria interplanetaria y cabe la posibilidad de que se pueda hacer esto mismo, ahora con vehículos y satélites; tal vez, incluso, para llegar a Marte u otros planetas.

Los vehículos activos mencionados han estado al servicio del Departamento de Defensa de Estados Unidos y la NASA, organización que es el principal cliente de SpaceX.



El Tesla Roadster tocó la canción Starman, de David Bowie, en el espacio. Foto: EFE

CONQUISTAR MARTE

Según hizo público la empresa, para 2018 realizaron más de 100 lanzamientos, recaudado 12 mil millones de dólares y convirtiéndose en líderes a nivel mundial en el campo. Además, han tenido como objetivo reducir costos y mantener un precio competitivo. Según la web Statista, el Falcon 9 cuesta 62 millones de dólares por vuelo, mientras que el Atlas V de United Launch Alliance asciende a los 109 mil millones. El Falcon Heavy alcanza los 120 millones de dólares, mientras que el Delta 4 Heavy cuesta 350 millones.

Tal parece que la inversión y la ambición aumentan conforme se concretan planes y se obtienen éxitos, pues el último proyecto de SpaceX, el BFR (Big Fucking Rocket o Big Falcon Rocket), no sólo tiene como objetivo sustituir en los siguientes viajes al Falcon Heavy, sino, aún más impresionante, ser el primer cohete en tocar la superficie marciana.

Durante la última década, según la web Statista, el proyecto ha aumentado los costos de desarrollo en 19 mil millones de dólares y costará alrededor de mil millones de dólares por lanzamiento, 10 veces más que el Falcon Heavy.

El BFR, anunciado en 2017, está previsto que mida 106 metros junto con su nave, y sea capaz de lanzar 150 toneladas a la órbita baja terrestre. Sería el más potente después del Saturno 5 de la Nasa; su motor, el Raptor, ya alcanza la mayor potencia lograda en un cohete.



Estados Unidos aprobó el proyecto Starlink, de Elon Musk, para proveer banda ancha por medio de satélites. Foto: infobae.com

Se espera que pueda trasladar hasta 100 pasajeros, y de hecho la compañía ha hecho conocer su plan de usarlo para viajes regulares a Marte y crear en el planeta hábitats con lugar hasta para 80 mil personas. No se ha hecho público cómo es que se planea hacer esto, ni si es tan posible como se ha hecho pensar, pero se mantienen firmes en su decisión.

No se tienen fechas en cuanto a misiones a la Luna o a Marte; es normal que en propósitos tan complejos los planes se posterguen y aunque la compañía se encuentra trabajando y avanzando a paso acelerado, los costos y el tiempo que se requieren dejan lugar para la incertidumbre.

Si bien todo esto termina sin ser posible, la visión hacia el futuro que ofrece SpaceX implica algo más. Como ha comunicado la empresa, el BFR se tiene contemplado también para usarse como transporte veloz entre capitales del mundo y para el colocamiento en órbita de la línea de satélites del proyecto Starlink, con el que se intenta proveer de Internet de bajo costo al planeta entero.

Gracias a esta compañía se ha demostrado que estos avances pueden ser posibles y que otras instituciones pueden continuar con lo que podría ser una nueva carrera espacial. A pesar de que este tipo de investigación no sea tan fácilmente sustentable, el de SpaceX será un avance sustancial e indiscutible que impactará las tecnologías y la ciencia de las futuras generaciones, con lo que se camina hacia una nueva y mejor era.

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