Camilo Salinas
Entrevista

Camilo Salinas

En la actualidad, la escena chilena se ve fortalecida por una nueva generación de músicos que han expuesto su gran nivel interpretativo, así como la creatividad y la solidez en la ejecución técnica, sin embargo, esto por supuesto no es gratuito, ni tampoco es una coincidencia.

La tradición musical en el país sudamericano es amplia, desde la legendaria familia Parra destacando Violeta y Roberto o Víctor Jara, los antes mencionados dentro del folclor hasta los Ángeles Negros dentro del espectro comercial. Tiempo después en la década de los ochenta con la popularidad de los grupos clasificados en la corriente llamada “Rock en tu idioma”, surgieron una cantidad considerable de bandas que se dieron a conocer ayudándose de la difusión del momento.

Como consecuencia lograron llegar a una audiencia al exterior de su país de origen. De esta generación el grupo más destacado o con mayor popularidad fueron Los Prisioneros y en la década posterior, en los años noventa, La Ley y Los Tres.

El caso de Camilo Salinas es interesante. Es hijo de uno de los pilares de la escena del folclor de Chile (Horacio Salinas), voz y charango de la banda Inti-Illimani y director musical del proyecto actual llamado Inti-Illimani histórico. Camilo se ha convertido en un artista destacado y reconocido en el país sudamericano, la ventaja que tiene con respecto a los colegas de su generación podemos definirlas en dos características puntuales: la primera es su carácter multinstrumentista y la segunda es que ha traspasado las fronteras que delimitan los diferentes géneros musicales.

Camilo Salinas nació y creció en el exilio político que obligó a su familia a radicar en Roma, Italia durante la dictadura de Augusto Pinochet en Chile. Desde temprana edad se relacionó con la música y como influencia directa de su padre comenzó con estudios en piano clásico. Posteriormente su acercamiento con la música popular lo llevó a explorar diferentes géneros y a integrarse a más proyectos. Dentro de estos ha trabajado con Chico Trujillo, Los Tres, Álvaro Henríquez, Pettinellis, Los Bunker, Ángel Parra Trío, entre otros.

También ha colaborado para bandas sonoras de películas (Sexo con Amor) y series de televisión como: Los 80 y Los archivos del cardenal. Recientemente, Salinas publicó el álbum Solo piano (2017), donde explora los sonidos de este instrumento a través de 12 piezas de su autoría y en las que se acerca más a una interpretación libre y ligera que a un concepto solemne.

Desde su primer sencillo La luz al agua, el chileno logró plasmar lo esencial de su carrera artística, al incluir temas que reflejan los pasajes de mayor trascendencia dentro de su vida, desde los temas Novecento y Jardíneros, los cuales comenzaron a resonar en los escenarios teatrales de Chile, hasta las producciones de mayor intimidad como Muna, nombrada así por la forma en que su hija Maira Bruna pronuncia su nombre.

Actualmente y desde hace más de siete años, el músico forma parte de la banda en vivo del espectáculo de televisión 31 Minutos, como músico y como voz de la marioneta Pepe Lota, por lo que en su reciente visita a Torreón, Coahuila accedió a platicar acerca de su vida, el desarrollo profesional y sus experiencias en el ámbito musical.

Para muchas personas el primer contacto con la música es a través de lo que escuchan nuestros padres, en tu caso ¿cuál fue el primer contacto?

¡Claro! Bueno en mi caso, yo nací en la cuna misma de los que eran los portadores del movimiento de la nueva canción chilena, que era Inti­-Illimani y ahí mi padre que es el director. Vivimos en el exilio y en este periodo inculcó y me hizo una cuna musical muy potente que me marcó para el resto de la vida, me di cuenta que existía otra música aparte de esa, pero de los primeros pasos que di fue lo que yo viví de niño.

Cuando creciste, ¿qué género fue el que te interesó?

Bueno yo crecí en Europa, en Italia. Crecí escuchando pop y todo eso, comencé a hacer mis estudios en música clásica, después ya me gustó el rock y la música popular. Todos los lenguajes, sobre todo también los lenguajes que vienen con nuestras raíces del continente americano, la música es maravillosa. Es ahí cuando uno ya entra en el océano mar adentro.

Camilo Salinas y su equipo participan en la sonorización del programa televisivo 31 minutos. Foto: loud.cl

Colaborar con 31 Minutos, ¿es una experiencia diferente al ser una propuesta para público infantil?

Sí, claro, esto es un fenómeno bien especial que se logró dar. Lo empezamos a producir hace ya casi seis años en Chile y resulta que aquí uno se enfrenta a un público que va desde el niño hasta el grande y estamos tocando canciones rock pop que todo el mundo conoce, pero mezcladas con esta obra de teatro que hacen los títeres entonces resulta una gran experiencia, algo en que jamás me imaginé que iba a participar. Estoy muy agradecido de que me haya tocado esta oportunidad y muy orgulloso de poder poner todo mi conocimiento y mi experiencia al servicio de esta música que es maravillosa.

Hablando de Latinoamérica, ¿el contexto social influye en el tipo de música que se produce?

, absolutamente y yo diría más que contexto social es el espíritu de la sociedad, el mundo tan revuelto que está girando a siete mil kilómetros por hora, tan consumista que ya ni siquiera hablamos que te someten con el pie del capitalismo que te ponen encima. Ahora tú ves los gobiernos ultra derecha, fascistas y xenófobos que empezaron a gobernar en Latinoamérica, toda esta gran opresión que te hace perder la noción de que la vida es linda como una canción, es lo que te da una buena música, un buen espectáculo, una obra de arte y yo creo que nosotros estamos haciendo un poco contribuyendo a que la gente lo recuerde.

El movimiento “Rock en tu idioma”, que estuvo en boga en los noventa, manejó un discurso contestatario, ¿crees que se ha perdido esta rebeldía en los grupos actuales?

Mira no he analizado muy de cerca la evolución, yo creo que todo va cambiando. El discurso se vuelca a otro lado, está el tema de género muy puesto ahora y en los noventa no estaba en las letras de las canciones, quizá había machismo oculto en gente que no se decía machista, entonces en el fondo todo es un proceso circular, unos nos vamos redescubriendo y vamos hablando.

El grupo Inti-Illimani Histórico, liderado por Horacio Salinas y José Seves. Foto: radio.uchile.cl

La canción El pueblo unido jamás será vencido se hizo famosa en el año 1970 cuando se compuso por Quilapayún y después fue bandera del canto Inti-Illimani y Quilapayún en todo el mundo, después se dejó de cantar y tiempo después en los noventa el mismo Manu Chao usó el verso “el pueblo unido…” en su canción Viva Zapata.

Podemos definir esto como: “vuelve, se abandona y se retoma pero queda”. Yo pienso que es un círculo y son muchas la luchas y los mensajes que se pueden dar a través de una canción, yo creo que lo que se hizo en la década de los noventa no es que ya no se esté haciendo, más bien mutó y se está haciendo de otra manera y va a mutar y se va a volver a retomar.

Así como los Beatles, no pasará de moda su mensaje, las melodías y sus líneas no van a pasar pero van a ser redescubiertas y reinterpretadas, es lo fascinante que tiene la música, todos debemos de tener claro y estar alineados en que somos habitantes de este mundo y somos habitantes de Latinoamérica y ahora mismo el continente es un punto en conflicto, pero desde el conflicto también se agarran fuerzas y se pueden ver otros lados de la discusión, otros lados de las metas que tiene uno y que es lo que quieres decir. Yo me sorprendí mucho cuando Café Tacvba no iba a tocar nunca más Ingrata porque era una canción que aludía al tema de género, pero es una canción que la cantamos todos durante veinte años, el discurso tiene que ver con el tiempo.

Si tuvieras que escoger cinco referentes musicales de Chile, ¿cuáles serían?

Roberto Parra, Víctor Jara, inti Illimani, Quilapayún pero también me paso algunos, esos podrían ser de un momento porque también hay un mundo del folclor que es la cueca, están Los Tres, también está Jorge González, un referente muy grande por sus letras sobretodo y estamos los que hacemos música, ahora si bien no me defino como referente estoy adentro, metido en ese movimiento o más bien, generación de músicos que estamos comunicándonos, tocando y creando juntos.

Camilo Salinas acompañando a Maida Larraaín en Lo poco que sé.

Recién publicaste un disco solista, ¿cuál es fue el proceso creativo? Además, ¿en qué género musical te sientes más cómodo?

Toco música bastante diferente entre sí y trato de sentirme pleno y desarrollarme cuando estoy con cada una de ellas tanto con Inti Illimani, que es una música fantástica tanto con 31 Minutos y en mi disco Solo piano. Toco puras composiciones mías para piano y ahí estoy empezando a encontrarme recién muy a gusto y me doy cuenta que hay mucho trabajo que hacer para tocar y disfrutar y para poder transmitir esa música pero trato de estar siempre cómodo con todo

Con la banda Pettinellis sucedía algo particular, es un disco con un sonido propio de la década de los setenta emparentado al de los Ángeles Negros, la atmósfera lo imprimía tu instrumento, ¿cómo fue realizar esta producción?

Bueno yo estaba en ese tiempo investigando el sonido de esos órganos antiguos: los Farfisa y los Hammond. Ese fue un proceso creativo muy bueno por parte de Álvaro Henríquez y toda la banda juntos para darle la sonoridad en que teníamos que si bien cantaba el vocalista de Los Tres componía y escribía de otra manera y nosotros tratábamos de alejarnos del sonido de Los Tres pero tampoco dejarlo a un lado opuesto. El trabajo de teclado fue muy bueno y también considero que la parte musical y creativa también lo fue.

Tal vez pronto es muy probable que nos juntemos a tocar de nueva cuenta, porque conversando con Álvaro quedamos de acuerdo en que es algo que tiene que volver a interpretarse

¿Qué experiencia te dejó tocar en territorio mexicano?

El público mexicano es un público maravilloso, es gente que nos transmite y nos hace sentir lo que sienten y lo que vibran, ahora cuando estoy tocando con 31 Minutos nos hacen saber muy bien lo felices que son y eso es muy generoso por su parte, no se guardan nada.

En Chile las personas son más retraídos, más tímidas no son tan expresivas como el público mexicano, no digo que uno sea mejor o peor, pero es un público maravilloso que nos ha dado mucho. Es por esto que es el quinto año consecutivo viniendo con 31 Minutos y tengo entendido que acá se agotaron muy rápido los accesos, entonces estamos felices. Lo único que queremos es seguir regresando y recorrer ojalá todo México para pasar tocando por meses.

Comentarios