Festival Ars Electronica
Ciencia

Festival Ars Electronica

El laboratorio del futuro

Además de ser la tercera ciudad más grande de Austria, Linz alberga a uno de los festivales puntero de la vanguardia científica, el cual define sus límites entre los gráficos de la tecnología, biomedicina y el arte.

Ars Electronica fue diseñado en 1979 bajo el formato de bienal y era adherido al Festival Brucker, programa internacional de música clásica. Posteriormente, la plataforma comenzó con sus ediciones anuales a partir de 1986, cuando la sociedad comenzó con las adaptaciones de las primeras manifestaciones digitales. Desde entonces se ha mantenido como una de las sedes prominentes para la llegada del futuro.


EL PRESENTE OBSOLETO

Como es habitual dentro del circuito de festivales, cada edición se apropia de un concepto particular, aunque siempre ligado a los temas de futurismo y ciencia. Por ejemplo en el 2004 durante su cumpleaños número 25, se trabajó en torno a la temática “Timeshift” (Salto en el tiempo), donde se brindó una retrospectiva y una predicción, cada una a un cuarto de siglo de distancia.

Tanto organizadores como participantes se lanzaron la pregunta: ¿A dónde fuimos y a dónde vamos a parar? Por ello, Ars Electronica se construye cada año como la casa diseñadora del porvenir tecnológico, una casa que a diferencia de otras con fines similares, se encuentra abierta al público que tenga la oportunidad de asistir.

Por ello, para la reciente edición del 2019, Ars Electronica propulso con mayor intensidad las labores de trabajo que suceden dentro de su Laboratorio Europeo de Inteligencia Artificial (European Artificial Intelligence Lab), en donde uno de sus jurados es uno de los neurocientíficos contemporáneos más prominentes de la actualidad, Mariano Sigman.



El programa Deep Space para el Festival Ars Electronica 2018. Foto: Karina Lopez

La tarea más complicada es definir lo que es la inteligencia”, declara Sigman en uno de los videos del laboratorio. En esta plataforma que trabaja en provocar respuestas verdaderamente humanas a los prototipos de conciencia robótica, se realizan aproximaciones más afines a las humanidades, por lo que requieren la mayor parte del tiempo de artistas, psicólogos y sociólogos, entre otros, reforzando aún más el término de sinergia activa. Y sobre todo, reescribiendo el paradigma de que la ciencia de vanguardia se realiza sólo en laboratorios construidos a cientos de metros bajo tierra.


LABORATORIO DEL FUTURO

A la par desde 1996, el festival de ARS Electronica resguarda otro de los proyectos que toma mayor relevancia con el paso de los años. De igual forma que el centro de IA (Inteligencia Artificial), el Laboratorio del Futuro (FutureLab) congrega y conforma enlaces entre el mundo científico y el artístico para dar arranque a una burbuja de conocimiento, en la cual se procesan ideas y conceptos futuristas para posteriormente dar forma a un trabajo concreto y multidisciplinario.

Debido a que en este laboratorio se toma una idea principal para luego añadir la pregunta “¿cómo será en el futuro?”, la mayor parte de los trabajos surgen de conceptos cotidianos como el entretenimiento y deporte. Fue así que Ars Electronica, de la mano de uno de los gigantes de telecomunicación japonesa NTT, diseñaron a escala un proyecto que persigue revolucionar los canales de conexión en el mundo.

Swarm Arena, como fue bautizado el concepto, se trata de una serie de drones y unidades de tierra autónomas que son capaces de recrear un organismo como el de los panales de abeja. La intención es la de contar con robots que realicen desde las expediciones lejanas de campo hasta el monitoreo del desarrollo de un juego de futbol para luego recrear acciones o mostrar estadísticas a los espectadores que se ubican en el estadio. Escenas que eran tan sólo exclusivas para la gama de la ciencia ficción.



Swarm Arena es el último resultado de los esfuerzos conjuntos de investigación realizados por Ars Electronica Futurelab y el gigante japonés de telecomunicaciones NTT. Foto: vog.photo

Sin embargo, el concepto general de los drones y bots como entes autónomos, es solamente el fragmento de un proyecto con mayor rango y que además fue diseñado al interior de Ars Electronica: La Iniciativa de Investigación Spaxel.

La palabra “Spaxel” renace del término pixel (unidad de color digital) y muta hacia la realidad para convertirse en una unidad de espacio. Por lo que empresas como la japonesa NTT, la alemana Audi y la industria de software norteamericana Autodesk, trabajan para poblar cielos y carreteras de enjambres de autos y aviones autónomos que controlen los límites geográficos. Aunque de momento se encuentre como iniciativa.


CUERPO DIGITAL

Otro de los conceptos que el festival austriaco ha abarcado, es el aprovechamiento de los medios para mejorar el cuerpo humano. Escenarios que se replican con mayor resonancia tras el recuento de ediciones.

Luego de la aparición de Neil Harbisson, el “androide” que gracias al sensor externo que cuelga de su cabeza y que se conecta directamente a su cerebro, es capaz de “escuchar” colores y sensaciones, se abrió paso para las modificaciones corporales con fines científicos.

Siempre me he sentido intrigado por la bioingeniería utilizando prótesis con partes de mi propio cuerpo, una modificación permanente de la arquitectura del cuerpo”, explica Stelos Arcadiou, el investigador y artista mejor conocido como Stelarc, quien nació en el país de Chipre pero creció y estudió en Melboourne, Australia.

Stelarc bajo el concepto de que “el cuerpo es obsoleto”, por lo que aprovecha las herramientas de la ciencia para profundizar sobre su trabajo. A través de uno de estos proyectos se colocó estimulantes electrónicos en el cuerpo para que mediante usuarios mediante Internet fueran capaces de manipular su cuerpo.



Neil Harbisson. Foto: biosvita.com

Pero fue en el 2007, hace más de una década, que comenzó con uno de sus proyectos de mayor demanda, ya que luego de dos operaciones se logró cultivar una tercera oreja utilizando sus propias células. Este órgano adicional no tiene el objetivo de lanzar un mensaje a la sociedad sobre la comunicación interpersonal, al contrario, la mejora está pensada para interconectarse con Internet y funcionar como un amplio recepto de ondas, sonidos y de más manifestaciones.

Stelarc asiste ocasionalmente a Ars Electronica para dar muestra de su trabajo, el cual es un simbionte sin categoría que recorre los canales de arte y ciencia moderna. Fue ahí y en varias de las entrevistas a nivel mundial que definió al cuerpo humano como “una quimera de carne, metal y código”.

En la mayoría de las ocasiones, los límites que se rompen con frecuencia dentro del festival sientan precedentes a los proyectos privados que se desarrollan en privados complejos subterráneos, ya que desde los tiempos de la Guerra Fría se maneja una paranoia mundial sobre las innovaciones, el talento humano y sobre todo, la vanguardia tecnológica. A pesar de ello, Ars Electronica se detiene sobre un punto neutro donde las colaboraciones son más que necesarias.

Desde las últimas ediciones, los actos de Stelarc son acompañados por versiones similares que en lugar de incluir mejoras al cuerpo humano, buscan trasladarse hacia el medio digital. Por lo que el 2017 se lanzó el concepto de “Homo Digitalis”, la generación de mujeres y hombres que poblarán los inconmensurables espacios virtuales y que también pueden ser parte de “Deep Space 8K”, la primera cueva de realidad virtual que proyecta contenidos en 3D en la recién desarrollada resolución de 8K.

Además, desde hace dos años, el Instituto de Ciencia Fraunhofer de Alemania, quienes son parte de la mayor parte de los proyectos presentados en el Ars Electronica, maneja encuestas para conocer las tendencias tanto de los espectadores como de los desarrolladores, esto con el objetivo de prever futuras inquietudes, por lo que la mayor parte del tiempo lanzan la pregunta a todos los presentes: “¿Por cuánto tiempo quieres seguir siendo un humano?”.

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