Tutores de resiliencia
Familia

Tutores de resiliencia

Identificar habilidades, recursos y fortalezas

Se calcula que aproximadamente el 20 por ciento de los niños y adolescentes del mundo tienen algún tipo de padecimiento mental. De acuerdo a la Encuesta Nacional de los Hogares (INEGI, 2017), el 32.5 por ciento de los integrantes de las familias mexicanas experimenta sentimientos de depresión; de los cuales, el 9.9 por ciento lo hace a diario.

Según la Organización Mundial de la Salud (2013), la salud mental se define como un estado de bienestar en el cual la persona que es consciente de sus capacidades, puede afrontar las tensiones de la vida, trabajar en forma productiva y contribuir a su comunidad.

En otras palabras, la persona psicológicamente sana es resiliente. Al respecto, recuérdese que en las personas existe una inclinación natural hacia el desarrollo, por ende, la resiliencia es una cualidad universal en los seres humanos.


ANTECEDENTES

El vocablo castellano resiliencia proviene de las palabras inglesas resilience y resiliency. El término no es propiedad exclusiva de la psicología sino que éste fue utilizado por primera vez en el ámbito de la ingeniería en el estudio de la resistencia de los materiales. Resiliencia significa elasticidad. Lo anterior, como referencia a la capacidad que tienen algunos materiales para recuperar su forma original después de haber ejercido en ellos cierta dosis de presión.



La resiliencia en la familia ayuda a los niños a fortalecer su salud mental. Foto: Greg Bohn

El primer artículo publicado en el que aparece apenas mencionado el término, corresponde a 1942. Sin embargo, es en la década de los setenta que la psicología adopta el concepto y para los ochenta se realizan los primeros estudios. En 1991 se celebra el primer seminario sobre el tema y en 1992 se aplican los resultados de las investigaciones realizadas hasta ese entonces.


EL CONCEPTO

En el ámbito de la psicología, se dice que la resiliencia es un concepto que puede interpretarse de múltiples maneras. Tal es así, que a la fecha no se ha logrado establecer un consenso sobre una definición única. Además, es un constructo sumamente complejo y multidimensional.

En la actualidad, el término está en auge por dos razones estrechamente vinculadas. La primera, asociada a la dificultad del hombre contemporáneo para reconocer y aceptar la dimensión trágica de la vida, representada por la enfermedad, el sufrimiento (con sus múltiples rostros) y la muerte. La segunda, relacionada con la urgente necesidad de encontrarle sentido a la vida aún en medio del infortunio.



Foto: Shutterstock

La resiliencia es un nuevo enfoque o concepción del ser humano que pasa de estar desvalido y a merced de fuerzas ajenas a considerarse capaz de enfrentar y superar los avatares de la vida. Es un concepto holístico que explora las habilidades y recursos personales e interpersonales que se pueden desplegar para aprender y crecer a través de situaciones adversas.

La resiliencia es, también, una postura ética ante la vida y sus infortunios. Es la vivencia o realización del valor del optimismo, el cual genera estados de ánimo positivos y conductas proactivas. Una persona optimista, por ende, está en mejores condiciones para superar los límites, aceptándolos y reconociendo en ellos una oportunidad para trascenderse.


FALSA RESILIENCIA

A diferencia de lo dictado por el sentido común, la resiliencia no es una cualidad o atributo de las personas excepcionales, pues la superación de la adversidad forma parte de la vida cotidiana de todos. Tampoco es un rasgo de personalidad que se puede o no tener.

Ser resiliente no consiste en ser invulnerable al estilo de Superman o la Mujer Maravilla, es decir, no consiste sólo en resistir la adversidad y no resultar dañado. Menos aún es sinónimo de masoquismo, pues ésta se desarrolla sólo si la adversidad es inevitable.



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PERSONAS RESILIENTES

Se dice que la persona resiliente conoce sus habilidades, recursos o fortalezas para hacer frente a situaciones adversas; acepta, integra y elabora los límites, impotencias, heridas y zonas oscuras de la existencia humana, como lo son las enfermedades, las pérdidas, las crisis y tantas otras dificultades características de la vida; afronta la adversidad con optimismo y la aprovecha como una oportunidad.

Existen ciertos ambientes que pueden potenciar la resiliencia en las personas. Es el caso de la familia, que se convierte en un bastión cuando brinda sostén, confianza e independencia durante el proceso de resolución de la crisis que producen las adversidades. Significa entonces que los padres de familia, los abuelos y otros familiares son tutores de resiliencia.

El tutor de resiliencia aparece inmerso y se elige de manera no consciente durante una situación crítica. En este caso, se le escoge sin que el proceso se haga explícito y sin la más mínima consciencia del alcance y significado de la elección. Dicho tutor se hace presente y está allí cuando más se le necesita, escucha de forma activa, es empático, proporciona gestos y palabras de apoyo, evita los consejos, estimula la autoconfianza y la toma de decisiones pero por encima de todo, brinda el ejemplo de una vida llena de sentido a pesar de las dificultades o infortunios reservados para cada uno.

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