Troker
Entrevista

Troker

Troker no discrimina géneros. En las canciones de la banda tapatía conviven desde el jazz hasta el mariachi, pasando por el rock, el hip hop, el funk y otras influencias musicales que aderezan el sonido que los identifica.

Tras 15 años de trayectoria, el sexteto independiente logró abrirse paso más allá de las fronteras mexicanas. Han dado más de 150 conciertos en 19 países y son la única banda nacional invitada dos años consecutivos (2013 y 2014) al Festival de Glastonbury en Inglaterra, que con sus alrededor de 135 mil asistentes es probablemente el más grande a nivel global en lo referente a artes escénicas.

En 2015 fueron la agrupación principal del entonces recién construido Scene Club Jazz Casino como parte del Festival Internacional de Jazz de Montreal. Ese mismo año iniciaron una gira por Europa y al siguiente una por Latinoamérica.

Su quinto y último álbum, Imperfecto, vio la luz en 2018. Samo González (bajo), Frankie Mares (batería), Christian Jiménez (teclados), DJ Sonicko (tornamesas), Chay Flores (trompeta) y Diego Franco (saxofón), volcaron en él desde homenajes al México prehispánico hasta referencias al México actual, con sus características culturales y su problemática migratoria.

En esta entrevista para Siglo Nuevo, Samo González, uno de los fundadores de la banda, habla sobre las intenciones e inspiraciones de este disco, y profundiza en el proceso que ha seguido Troker para mantener un paso firme y constante en su evolución musical.

¿Por qué, dentro del ya difícil camino de ser una banda independiente en México, tomaron el riesgo de hacer música instrumental?

Así nació el proyecto con esta idea. Somos muy apasionados del jazz pero a la vez nos mueve mucho el hip hop, el rock, el progresivo, y yo creo que estos géneros nos fueron encaminando para encontrar nuestro lugar, que afortunadamente salió instrumental. Digo afortunadamente porque esto también ha sido un arma muy importante para poder desarrollar una carrera internacional, no tener la barrera del idioma. Entonces el lenguaje de la música, que es universal, nos ha llevado a esta exposición en otros países.

Christian Jiménez, Samo González y Frankie Mares, fundadores de Troker. Foto: Cortesía Troker

¿Desde un inicio tenían miras a romper la barrera nacional?

No fue un fundamento al inicio del proyecto, se fue dando de forma natural y paulatinamente. En esa época, en los inicios del grupo, había muchas bandas que hacían como jazz que era muy fresco. Estuvimos escuchando bandas como Sex Mob y Martin & Wood. Era un movimiento de ese tipo de música en Estados Unidos que también nos motivó a trabajar por este camino de lo instrumental.

Al tener influencias tan variadas cada uno de ustedes, ¿cómo asumen el proceso creativo de cada disco? ¿cómo eligen qué estilo caracterizará a cada álbum?

Buscamos en cada disco reflejar el momento que estamos viviendo tanto como banda, como individualmente. Entonces siempre que componemos un álbum es trabajo colectivo y en equipo, donde antes de tomar los instrumentos platicamos mucho sobre cómo nos sentimos, qué pensamos, en qué anda cada uno, y a partir de esas pláticas tratamos de buscar un lugar común para expresarnos todos y sentirnos representados por la música. También por eso cada disco va teniendo su sonido que refleja etapas, épocas, momentos tanto personales como en banda. Eso nos ha ayudado mucho a que cada uno se sienta diferente.

En Imperfecto, ¿cuál fue ese lugar común que encontraron todos los integrantes de Troker?

Tuvimos muchas pláticas para este disco, tanto entre nosotros como con Alonso Arreola, el productor. Hablamos mucho de la necesidad de romper fronteras emocionales, geográficas y culturales. Imperfecto es un llamado a encontrarnos, a volvernos a mirar a los ojos y darnos cuenta de que simplemente somos humanos y no hay nadie superior, sino que todos somos exactamente lo mismo. Es un llamado a la libertad y a la humanidad. Tanto sentimos esta necesidad que es la primera vez que incluimos dos canciones líricas, con letra, que precisamente abordan estos temas.

La canción Coyote habla de toda la gente desplazada, de todos los inmigrantes que se tienen que ir de su familia y de sus comunidades en busca de mejores oportunidades, tanto aquí de México como de Centroamérica y Sudamérica, de Medio Oriente y de muchas regiones del mundo. Lo interesante es la visión propia del lado mexicano y la visión propia de Freedom Bremner, el cantante de este tema, quien aporta la letra y su percepción desde Estados Unidos, que nos encantó.

Foto:Cortesía Troker

También nos gustó mucho cómo mezcló la canción. Se siente el góspel, este canto de iglesia, y además un sonido muy mexicano pero a la vez muy actual. Además incluye discursos de políticos de Estados Unidos y de México para después hacer con su canto un llamado a la libertad. Este tema podría ser el eje central del disco.

Su sonido se caracteriza por la fusión de géneros. ¿Cómo ha sido el proceso de conciliar su música con el público de cada uno de estos géneros, considerando que hay muchos puristas que no aceptan con facilidad la experimentación de este tipo?

Nosotros lo hemos visto más como una ventaja porque tenemos la oportunidad de presentarnos en festivales de jazz, de rock o muy culturales. La fusión no es algo nuevo pero ha venido tomando fuerza por el lado de encontrarse con las raíces de donde se viene y unirlo a los sonidos actuales.

A través de 15 años de carrera ese ha sido uno de los objetivos: tener una voz propia que no se parezca a nadie y cuando lo escuches sepas que es Troker. El público lo ha tomado bien. Hay gente muy purista de los géneros que hemos logrado que se sientan cómodos, tanto jazzistas muy tradicionales como gente muy purista del rock. También le ha gustado a la comunidad del hiphop y a los seguidores del rock progresivo y del funk. Creo que los años nos han ayudado mucho a lograr esta diversidad y a que la gente que se siente muy acostumbrada a explicar un género puro, se pueda sentir también cómoda con nuestro sonido.

¿En qué países han tenido mejor recepción por parte del público y de los organizadores de festivales y mercados de música?

Nos hemos sentido muy bien en todos los países que hemos visitado, pero yo creo que con los que más ha habido un desarrollo del grupo es Inglaterra, Colombia, Estados Unidos, Canadá y Argentina. Este último es un poco raro porque nunca hemos ido a tocar a Argentina, pero es el segundo país que tenemos con más escuchas dentro de las plataformas de música.

Foto:Cortesía Troker

En fin, creo que ha sido muy interesante toda esta aventura internacional, y seguimos avanzando a países nuevos como Brasil, Ecuador o las Islas Canarias. Ha habido mucho sentimiento y posibilidades para volver inmediatamente. Creo que el grupo, a nivel internacional, ha tenido una aceptación increíble.

Hablando de globalidad ¿qué ventajas y qué desventajas ven ustedes con la llegada de plataformas streaming como Spotify a la industria musical?

Para una banda independiente como nosotros todo es beneficio. A nosotros no nos perjudica porque lo que buscamos es difusión y llegar a más oídos que puedan interesarse por nuestra propuesta musical. En ese sentido, plataformas como YouTube o todas las que hay de música y redes sociales, nos ayudan a encontrar el nicho de personas que están interesadas en este estilo musical en otras latitudes. Mostrar en video o en audio el trabajo que estamos haciendo nos ha funcionado bastante bien, somos una banda muy activa en el ciberespacio y para nosotros todo ha sido beneficio en este boom del Internet.

Además del apoyo de Internet, ¿cómo se las han arreglado para convertir la banda en un proyecto redituable y sostenible?

Ha sido un camino fuerte y difícil por lo mismo del género que hacemos, pues no tenemos acceso a medios masivos; no hay manera de llegarle al público por muchas reproducciones en radio. Ha sido más un trabajo orgánico a través de nuestros conciertos y del boca en boca, de estar activos tanto en vivo como en el trabajo de relaciones públicas y marketing. Todo lo hemos ido gestionado nosotros desde nuestra oficina, somos una banda que trabaja mucho y además ya hace algunos años que la industria de la música independiente ha tomado fuerza, trayendo consigo oportunidades.

Aparte de ser músicos tenemos que aprender de otras áreas: de contabilidad, marketing, administración, registros y cómo desarrollar una gira. Para toda esa parte nos hemos apoyado en un equipo muy fuerte con nuestra manager y toda la gente que está a nuestro al rededor. También tratamos de apoyarnos de gobierno municipal, federal, iniciativa privada o becas. Siempre buscamos una forma de solventar lo que hacemos y aunque no hemos hecho algo que nos esté haciendo ricos, hemos logrado tener una banda que funciona, que trabaja y que además se puede mantener

Foto:Cortesía Troker

¿Qué mañas ven ustedes en la industria musical mexicana (o incluso cultural) que pudieran impedir el desarrollo de bandas como ustedes que también tienen el deseo de formar su trayectoria en el ámbito independiente?

A nivel federal, CONACULTA y el FONCA están muy centralizados. Un porcentaje muy alto del recurso para cultura a nivel nacional, se queda en la Ciudad de México y esa centralización nos afecta a quienes vivimos en otros estados. Ya hablando de la industria musical, hemos encontrado mucho compadrazgo dentro de los festivales, donde a un manager le solicitan un artista grande para llevarlo a tal festival y a fuerza tiene que llevar cuatro o cinco grupos más que tiene en su catálogo. Eso va cerrando oportunidades.

También falta querer aportar al crecimiento de la música en México y no sólo lo comercial. Esto quiere decir que muchas veces se nos cierran puertas por el simple hecho de ser instrumentales y de que hay jazz dentro de nuestra música como si a la gente no le fuera a gustar o no fuera capaz de apreciarlo, cuando nosotros hemos visto todo lo contrario en los festivales en que nos presentamos. El público se la pasa increíble con nuestra música y con el trabajo que hacemos. Hace falta apertura, que le demos oportunidad a la gente de que decida si algo le gusta o no, y no que desde antes ya se esté tomando un concepto de que la audiencia no es capaz de disfrutar algo.

¿Algún consejo para bandas independientes que se están intentando abrir camino en el país?

Mucha disciplina, es un trabajo que no es sólo componer y tocar. Es mucho trabajo de oficina que yo sé que no nos gusta a nosotros como músicos pero hay que hacerlo porque es lo que nos va a ir dando un orden para desarrollar una banda.

Otro consejo podría ser buscar dentro de sus raíces, de su niñez, su crecimiento y su entorno, qué música los ha influenciado y resaltar eso en su composición. No buscar imitar música que ya existe o grupos de otros países, sino que nos echemos un clavado en la retrospectiva de quiénes somos y de dónde venimos; así vamos a encontrar muchísimas cosas que nos van a ayudar a tener un sonido original, que a final de cuentas yo creo que es lo que hace resaltar a una banda.

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