La química del placer
Salud

La química del placer

La biomolécula que nos apremia y castiga

Cada vez es mayor el interés que el público en general pone hacia la neurobiología de la conducta, sin embargo, aún queda mucho por descubrir en el campo de investigación del comportamiento y sus bases naturales.

Día a día es más común escuchar a personas hablar de sustancias segregadas en el cerebro y las conductas que éstas desencadenan. Desde sus inicios, el ser humano ha buscado explicaciones a los fenómenos conductuales que ocurren en sus vidas. Desde la filosofía, pasando por la biología y la química o hasta la ingeniería, se han hecho investigaciones que buscan responder la pregunta: ¿qué pasa por nuestro cuerpo cuando realizamos alguna acción?

¿QUÉ ES?

Las neurociencias, un conjunto de ciencias aplicadas y teóricas, se encargan de dar un sustento biológico al comportamiento humano. La neuroquímica, una rama de ambas ciencias, es la disciplina que explica los fenómenos cerebrales y funciones del sistema nervioso.

Hablar de comportamiento resulta intrincado, pues existen conductas sencillas y complejas. Así, nos encontramos con la conducta motora, la vegetativa (como respirar), la sexual, alimentaria, de adicciones y la lista sigue.

Un conjunto de comportamientos de interés para las neurociencias son las conductas motivadas. Estas son aquellas orientadas a la satisfacción de una meta o una necesidad.

Foto: Shutterstock

Existen dos tipos de exigencias biológicas: las primarias, como el sexo y la alimentación, que van encaminadas a satisfacer deseos e impulsos biológicos necesarios para el buen mantenimiento y funcionamiento de los seres vivos; y las secundarias, como el consumo de sustancias adictivas y el juego patológico (ludopatía), que buscan satisfacer deseos creados o que no son necesarios para la vida diaria.

La dopamina es una sustancia que se crea y se libera en el sistema nervioso central y otras regiones del cuerpo. Ésta funciona como hormona y como neurotransmisor, que es un mensajero químico que el cerebro utiliza para la comunicación entre sus neuronas.

FUNCIONES

La molécula tiene tres vías cerebrales principales por las cuales ejerce su acción.

La vía mesolímbica-cortical: va del mesencéfalo, pasa por el sistema límbico y llega hasta la corteza frontal del cerebro. Se encuentra involucrada en la motivación, el afecto y es la que se encuentra más relacionada con la sensación de placer.

La vía nigroestriatal: va de la sustancia nigra y llega hasta el estriado dorsal del cerebro. Es responsable de la producción del movimiento corporal.

La vía tuberoinfundibular: se encuentra en el hipotálamo y regula la secreción de otras hormonas y facilita su coordinación.

Entre otras conductas, a la dopamina se le atribuye la capacidad de generar placer, sin embargo, esto no es exactamente así. Estudios en humanos y modelos animales han puesto de manifiesto que tiene una alta relación con la motivación, sobre todo en el componente apetitivo.

La Organización Mundial de la Salud define a la ludopatía como frecuentar partidas de juegos de apuestas en perjuicio de los valores y obligaciones del sujeto. Foto: ecos.la

Esto quiere decir que la molécula tiene que ver más con la ejecución de una conducta que con el placer en sí. Además, el neutransmisor es necesario para el reforzamiento de un comportamiento, que tiene que ver con la mayor probabilidad de que ocurra una acción que ha sido agradable para un sujeto. Con esto, la molécula también participa en la memoria y en los estímulos desagradables.

El placer no sólo es la consecución de una respuesta agradable, sino también es evitar aquellas sensaciones que resultan incómodas o dolorosas. Parece ser que aumenta la motivación y las sensaciones agradables, pues drogas que aumentan su liberación (como la cocaína) tienen efectos recompensantes.

Visto así, la dopamina podría no participar directamente en el placer, sino en la motivación para alcanzar una recompensa y en el mantenimiento de una conducta que ha generado sensaciones de bienestar, así como el evitamiento de aquellas que generan displacer. Es así que la biomolécula es indirectamente responsable del placer, pero cabe mencionar que son muchos los demás neurotransmisores que participan en esta conducta compleja.

A pesar de todo esto, este neuromediador no resulta miel sobre hojuelas, pues se encuentra involucrado en el mantenimiento de conductas que resultan negativas para el humano, como las adicciones, reforzando la búsqueda y deseo para conseguir alguna sustancia que previamente ha generado placer.

Vías nigroestriada (para el control fino de los movimientos) y tuberoinfundibular (para la Inhibición de la secreción de prolactina). Estas vías dopaminérgicas no se ven afectadas en la esquizofrenia. Foto: iemaze.com

Por otro lado, la abundancia, o por el contrario, falta de la hormona, es uno de los factores que llegan a definir la personalidad de un ser humano y sobre todo su salud, ya que regula el aumento de la frecuencia y presión cardíaca, regula el ritmo de sueño, el enfoque en atención y la actividad motriz. En el lóbulo frontal regula funciones como la memoria (hipocampo) y la solución de problemas. Es también elemento importante en la regulación del humor.

Por último, la sustancia se encuentra relacionada, al menos en parte, a distintos trastornos. Su aumento en la corteza cerebral se asocia a la esquizofrenia, pues medicamentos que disminuyen su presencia tienen efectos de mejoría en los pacientes con este padecimiento, mientras que las drogas que la aumentan hacen que las personas experimenten los síntomas positivos de la esquizofrenia (como las alucinaciones). Por otra parte, la enfermedad de Parkinson se encuentra asociada a una disminución en la producción de la sustancia, mientras que los medicamentos que la aumentan mejoran los síntomas de los pacientes que ya la padecen.

De esta manera, no se podría decir que sea la molécula del placer, debido a que muchos otros neurotransmisores participan en esta compleja respuesta. Sin embargo, lo que se puede afirmar es que la dopamina es el actor principal en la química de la motivación y la recompensa.

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