IKEA, el éxito traducido en muebles
Tendencias

IKEA, el éxito traducido en muebles

Diseño y funcionalidad a bajo costo

Feodor Ingvar Kamprad forjó un imperio que tiene 355 tiendas, más 149 mil empleados en 29 países en los cinco continentes, consume el uno por ciento de la madera que se comercializa en el mundo al año e imprime la publicación de mayor tiraje en el mundo con 200 millones de ejemplares: el catálogo IKEA.

Le apodaban “tío tacaño” y “el avaro”, pues siempre compraba ropa de segunda mano, volvía a usar las bolsitas de té, se movía en transporte público o en su Volvo 240 del 93, y solía aprovechar sus viajes a países en vías de desarrollo para cortarse el pelo, esto a pesar de que era el dueño de la octava fortuna más grande del mundo.


¿CÓMO NACIÓ SU IMPERIO?

Todo comenzó en los bosques del sur de Suecia en 1943, cuando su fundador, Ingvar Kamprad, tenía diecisiete años. Siendo niño vendía cerillas a sus vecinos y se dio cuenta que comprándolas al por mayor, aunque las vendiese a precios bajos, obtendría beneficios.

El padre de Ingvar le dio algo de dinero por ser buen estudiante y éste lo destinó a iniciar su propio negocio. En 1946 IKEA vendía bolígrafos, carteras, marcos para cuadros, tapetes para mesas, relojes, joyas y medias de nylon. El nombre y los colores de IKEA no son casualidad. Está formado por las iniciales de su fundador (I.K.), más las primeras letras de Elmtaryd (E) y Agunnaryd (A), la granja y el pueblo donde creció, y los colores son los de la bandera Sueca.



Ikea anunció subida de precios en 2014 y por tal motivo suspendió la venta de muebles de cocina y electrónicos en Rusia. Foto: EFE/Yuri Kochetkov

Los muebles no aparecieron hasta el año 1948. Los realizaban fabricantes de la zona y tuvieron una gran acogida, por lo que comenzó a vender muebles a mayor escala mediante el uso de un catálogo a partir de 1951. Entonces se dio cuenta, con el éxito del primer mueble que vendió a través del catálogo, de que su futuro era convertirse en comerciante de muebles.

El concepto IKEA, tal y como lo conocemos en la actualidad, tuvo su inicio en 1953, cuando se abrió la primera exposición de muebles en Älmhult (Suecia). Levantar su primera tienda le costó 600 mil coronas suecas (64 mil dólares), en 1954 la facturación ya superaba el medio millón de dólares y para 1955 se imprimían 500 mil ejemplares de catálogos; a día de hoy su tirada sólo se puede comparar con la Biblia.


LOS MUEBLES

Comenzaron como una prueba, pero los resultados fueron tan buenos que terminó por resultar un gran éxito. Este mobiliario no era nada diferente a lo que vendían sus competidores, pero el negocio inicial que contaba con una buena segmentación, sirvió como motor para este tipo de producto, que empezó siendo complementario y terminó por convertirse en el núcleo del negocio.

Las ventas fueron buenas y aquí viene uno de los puntos de inflexión de la estrategia empresarial de IKEA de cara al futuro: la investigación. Kamprad quería un producto propio y diferente, algo innovador que permitiese vender más sin incrementar el precio.

En este momento aparece el concepto de los muebles auto-ensamblables. Para IKEA los kits de muebles eran el futuro y empezó a comprarlos y venderlos. Esta empresa no fue quien inventó este tipo de muebles, pero sí que supo convertirlo en una ventaja antes que nadie. Fue más allá al hacer que fuera el propio cliente el que entrase en el almacén a buscar sus muebles y los llevase hasta su domicilio con el consiguiente ahorro que supone esto en logística.



La app Ikea Place fue lanzada en 2017. Cuenta con tecnología de realidad aumentada que permite a los usuarios amueblar virtualmente sus hogares. Foto:peru-retail.com

COMPETENCIA DESLEAL

IKEA comenzó a tener problemas no tanto con sus clientes sino con su competencia, ya que ofrecía sus productos a precios económicos. Esto les había comenzado a afectar de manera que consiguieron que los proveedores dejaran de suministrarles los muebles a la empresa e incluso llegaron a ser vetados en varias exposiciones de muebles. Tal fue la controversia y la presión de la competencia que la Asociación Nacional de Comerciantes de Muebles lanzó un anuncio a los productores en el que amenazaba con dejar de comprarles si seguían vendiendo a IKEA; una táctica poco ética, pero los proveedores finalmente no cedieron y siguieron trabajando con la empresa de Ingvar Kamprad, sin embargo tuvieron que hacerlo con cierta cautela y en ocasiones sin hacer notar sus actividades, generando un ambiente muy incómodo en este sector del mercado.

Esta experiencia los fortaleció y decidieron finalmente fabricar sus propios muebles dejando de depender de proveedores y productores, expandiéndose a otros países como Noruega en 1963, Dinamarca en 1964 y cuatro años después en Suiza. Los siguientes años continuaron su expansión por países como Japón o Australia, España a finales de los setenta, Estados Unidos a mediados de los ochenta y China, Israel y Rusia desde inicios de los 2000.


SU PASADO INCÓMODO

Uno de los episodios más oscuros de la vida de Kamprad ocurrió entre 1945 y 1948. Durante su adolescencia asistió a varias reuniones pronazis lideradas por Per Engdahl, una de las principales figuras nazi de Suecia. Su abuela alemana, que era una gran admiradora del dictador Adolf Hitler, influyó en la ideología del joven Kamprad. Sus simpatías adolescentes por el partido nazi fueron más tarde descritas por él mismo, cuando un periódico sueco lo sacó a la luz en 1994, como “el mayor error de su vida” en una carta de disculpa a sus empleados.



La periodista Elisabeth Asbrink indagó las tendencias nazistas de Ingvar Kamprad. Foto: elisabethasbrink.se

Sin embargo, dos décadas después de aquel escándalo, la periodista sueca Elisabeth Asbrink vinculó al empresario con el Partido Nacionalsocialista Obrero de Suecia, el cual portaba la esvástica como símbolo. Después de la Segunda Guerra Mundial, el fundador IKEA mantuvo su amistad con Engdahl, fallecido en 1994.

Asbrink reveló también que el joven Kamprad, quien admitió haber ingresado en el Nuevo Movimiento Sueco de Engdahl, había sido previamente miembro de un grupo más extremista, la Manifestación Socialista Sueca (SSS, en sus siglas en sueco). Su carné de miembro tenía el número 4014.

Ingvar Kamprad falleció el 27 de enero del 2018 a los 91 años, en su natal Suecia. El legado empresarial de IKEA está asegurado para que perdure muchos años y es un caso de estudio en las escuelas de negocios en todo el mundo.

Comentarios