La incertidumbre sexual
Sexualidad

La incertidumbre sexual

Intersexualidad, entre lo masculino y femenino

Nacer y no poder ser definido en un sexo, debido a que el órgano sexual tiene partes masculinas y otras femeninas, es una condición por la que pasan millones de personas alrededor del mundo. Muchos casos por falta de información y conocimiento, no son tratados de manera adecuada y se toman decisiones como recurrir a cirugía para que el bebé conserve sólo el órgano sexual con el que se definirá toda su vida, esto sin poner sobre la mesa que al pasar el tiempo se sentirá más en afinidad con el otro género.

En el artículo Intersexualidad y prácticas científicas ¿ciencia o ficción? se explica que esta condición ha sido vista por la ciencia como una patología sexual que requiere de intervención médica. Sin embargo, tal necesidad atiende, en muchos casos, a una serie de presupuestos teóricos muchas veces ficticios o con un origen cultural que son susceptibles de análisis crítico.

Llegar al mundo definido como varón y contar también con genitales femeninos, o viceversa, puede resultar un hecho difícil de enfrentar, más si la familia del recién nacido no cuenta con la información necesaria para enfrentar la situación y comprender la importancia de atender adecuadamente al bebé con el único propósito de que viva plenamente en sociedad.

TIPOS DE HERMAFRODITISMO

Esa anormalidad, también conocida como hermafroditismo, impide definir si un individuo pertenece al género masculino o femenino, y según el texto antes mencionado, suele aparecer en seis categorías:

Hiperplasia andrenocortical congénita (pseudohermafroditismo femenino): la causa de esta clase de intersexualidad se atribuye a una disfunción hereditaria de una o más de seis enzimas implicadas en la síntesis de hormonas esteroides. Los rasgos clínicos básicos de este tipo son percibidos mediante la aparición de una masculinización genital leve o severa en el bebé con genes XX (femenino), que puede ser de nacimiento o posterior. De no ser tratada, puede causar masculinización en la pubertad.

Bebé hermafrodita. Foto: Carlos/Twitter

Síndrome de insensibilidad a los andrógenos (pseudohermafroditismo masculino): su causa radica en un cambio hereditario del receptor para la testosterona en la superficie celular. En este caso, la aparición de esta intersexualidad es percibida en los bebés XY (genes masculinos), al presentar una feminización de los genitales aguda. El cuerpo no se muestra receptor a la presencia de testosterona, ya que las células no pueden captarla y usarla para dirigir el desarrollo por la vía masculina. Los elementos más perceptibles son la aparición de mamas en la pubertad y una silueta femenina.

Disgénesis gonadal: en este tipo, las causas de la misma no se atribuyen únicamente a razones genéticas, y en este caso suele referirse a individuos, por lo general XY, cuyas gónadas no se desarrollan adecuadamente. Los rasgos clínicos son heterogéneos.

Hipospadias: de igual forma que la disgénesis, las causas de la misma son múltiples, pero dentro de éstas se incluyen las alteraciones del metabolismo de la testosterona. Los rasgos clínicos más definitorios se perciben en la uretra, pues ésta no se abre al exterior por el extremo del pene. Sin embargo, existen casos en los que la abertura se concentra en la parte inferior del glande (aberturas leves), casos en los que esta se da en el tronco del pene (aberturas moderadas), y casos en los que se da en la base (aberturas severas).

Síndrome de Turner: las causas radican en la carencia del cromosoma X en las mujeres. Los rasgos clínicos se concentran en una forma de disgénesis gonadal, que impide que los ovarios se desarrollen. La estatura del sujeto tiende a ser baja, y los caracteres sexuales secundarios están ausentes. El tratamiento incluye estrógenos y la hormona del crecimiento.

Síndrome de Klinefelter: responde a las mismas causas que el anterior pero a la inversa: el varón no carece del cromosoma X, sino que posee un cromosoma X de más. Se trata de una forma de disgénesis gonadal esterilizante que suele venir acompañada de un crecimiento mamario en la pubertad. El tratamiento incluye la administración de testosterona.

Foto: miifotos.com

Según un reporte emitido por el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) la intersexualidad se presenta con una frecuencia que varía según el estudio estadístico, señalando un rango amplio que va desde una persona cada 2 mil a una persona cada 4 mil 500 que nace intersex. La dificultad para acceder a una cifra más precisa se debe a la diversidad de condiciones asociadas con la intersexualidad, a la desagregación entre distintos diagnósticos y al silencio que se crea sobre esa condición.

DERECHOS HUMANOS

Al igual que los transexuales, homosexuales, travestis, etcétera; los intersexuales también suelen enfrentar barreras sociales que los aíslan de hacer valer sus derechos como ciudadanos. Uno de ellos es no contar con reconocimiento personal de manera jurídica, relacionado con la asignación sexual binaria en documentos oficiales (como las actas de nacimiento), así como la práctica de intervenciones médicas (procedimientos para la normalización de la apariencia genital) a escasa edad, sin tomar en cuenta su derecho a decidir sobre modificar la conformación de su propio cuerpo, lo que además no considera el interés superior de niñas, niños y adolescentes.

En el documento Defensor, (revista mensual de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal) se puede leer que el movimiento por los derechos humanos de las personas intersex es relativamente reciente. Su origen suele rastrearse hasta la década de 1990, cuando un grupo de expacientes comenzó a cuestionar críticamente los planteamientos de base que justificaban las intervenciones médicas a los cuerpos con variaciones intersex.

Jennifer Pagonis fue criada como niña pero tiene aparato reproductivo de ambos sexos. Foto: Shutterstock/AP

Los rasgos distintivos que compartían estas intervenciones es que eran llevadas a cabo de forma apremiante tras el hallazgo de la condición intersex, durante los primeros días o meses de vida de la persona, sin su consentimiento debido a su corta edad, y con un consentimiento por parte de los padres o representantes legales que estaba basado en información que tendía a ser insuficiente y aún sesgada”.

Les interesaba mantener en silencio que el bebé nació con sexo ambiguo, así mismo se pensaba que si el individuo no era operado de inmediato tendría problemas para integrarse en sociedad para llevar una vida “normal” y que las intervenciones médicas eran necesarias para garantizar el ajuste psicosocial adecuado de la persona.

En el mismo material, que se publicó en marzo del 2018, se hace énfasis en que la experiencia de vida de las personas intersex debe ser retomada y puesta a consideración de las y los actores clave de la sociedad, para empoderar la siguiente gran lucha de los derechos humanos que ya está en marcha: la de los derechos humanos de las personas intersex y la despatologización de las variaciones congénitas de las características sexuales, ante su tipificación como un trastorno del desarrollo sexual, de uso corriente en centros hospitalarios especializados de México y del mundo.

Ante el desventajoso panorama y con la unión de los involucrados, se han dado pasos importantes en la visualización del tema y se ha trabajado puntual en la exigencia de los derechos. En 2006 se publicó la Declaración de Consenso sobre el Tratamiento de los Trastornos Intersexuales por parte de las sociedades de endocrinología pediátrica estadounidense y europea, con la que surge el primer intento (en varias décadas) de la comunidad médica por unificar los protocolos y la atención a las personas con condiciones intersex.

La campeona olímpica Caster Semenya estuvo en polémica por su intersexualidad. Foto: Ibraheem Al Omari/Reuters

En 2013, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos realizó la primera Audiencia Temática sobre Intersexualidad y, ese mismo año, el Relator Especial de Naciones Unidas sobre la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes hizo lugar a las denuncias de activistas intersex sobre violaciones a los derechos humanos en instituciones sanitarias.

Asimismo, en marzo de 2014 tuvo lugar el primer panel sobre cuestiones intersex en el Consejo Internacional de Derechos Humanos en Naciones Unidas.

VIOLENCIA MÉDICA

Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos las personas intersex sufren violaciones a sus derechos humanos debido a que sus cuerpos difieren del estándar corporal “femenino” y “masculino”. Niños y niñas intersex son sometidos a intervenciones, incluyendo cirugías para modificar la apariencia de sus genitales cuando no son médicamente necesarias.

Muchos familiares optan por intervenciones médicas para “normalizar” los cuerpos de sus hijos e hijas intersex con base en desinformación o coerción de los doctores que recomiendan tales procedimientos.

Según el testimonio de Jen Pigeon Pagonis, persona intersexual, el equipo de médicos descubrió que él tenía cromosomas XY y testículos internos, lo que hoy se conoce comúnmente como “síndrome de insensibilidad androgénica parcial”. Dijo que inmediatamente después se planificó una cirugía para remover esos testículos.

Él tenía en ese entonces un año. Cuando tenía tres se practicó otra cirugía para reducir el tamaño de su clítoris que se había determinado que era muy largo por medio centímetro. Después, cuando tenía once años y estaba en la pubertad, le realizaron una tercera operación para construir una vagina “más aceptable”, a través del método de la vaginoplastia. Enfatiza que le mintieron y dijeron que tenía ovarios cancerosos y que los doctores le habían salvado la vida.

Foto: loriamedical.com

Es importante mencionar que ser intersex no constituye un peligro de la vida o a la salud de las personas. La urgencia médica de realizar estás cirugías durante la infancia es el resultado de la alegada imposibilidad de la sociedad de aceptar la incertidumbre sexual.

Historias como la anterior se pueden encontrar en cualquier rincón del mundo, la razón es que la sociedad está educada para aceptar “lo igual”, por ende cuando un recién nacido presenta otra forma de cuerpo humano, de inmediato se piensa en la modificación para que aquel individuo pueda embonar y ser parte de lo “normal”. Lo cierto es que la persona intersexual debe recibir la atención médica adecuada, no para modificar su órgano sexual, sino para analizar la mejor manera de vivir con ello.

Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha expresado que una preocupación central para las personas intersex es que los llamados procedimientos de normalización de sexo son usualmente realizados durante la infancia y la niñez para alterar sus cuerpos, particularmente los

órganos sexuales, para hacerlos conforme a las normas generalizadas, incluyendo cirugías reiteradas, tratamientos hormonales y otras medidas. Como resultado, tales niños pueden ser sometidos a intervenciones médicamente innecesarias, a menudo irreversibles, que pueden tener consecuencias en su salud física y mental para toda la vida, incluyendo la interrupción de toda o una parte de su capacidad sexual y reproductiva.

Del mismo modo, la OMS puntualiza que los procedimientos médicos pueden estar a veces justificados en casos de condiciones que presentan un riesgo para la salud o se considera que amenazan la vida. Dichas intervenciones, sin embargo, son a veces propuestas sobre la base de evidencia débil, sin discusión ni consideración de soluciones alternativas.

Por ello es importante visibilizar este tipo de temas, para que la sociedad en vez de intentar modificar, acepte panoramas diferentes y aprenda a convivir con los “no iguales”, respetando sus derechos como ciudadanos.

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