La profundidad del libre conocimiento
Ciencia

La profundidad del libre conocimiento

Ascenso y caída del sitio Sci-Hub

Sci-Hub se describe a sí mismo como el primer sitio en el mundo en ofrecer acceso público y masivo a estudios e investigaciones. Es un repositorio en el que personas de cualquier país tienen acceso a millones de estudios científicos de manera gratuita, el proyecto alcanzó una media de 80 mil visitantes diarios y acumuló más de 60 millones de artículos.

Alexandra Asanovna Elbakyan era una típica estudiante de postgrado, una joven idealista nacida en Kazajistán especializada en ciencias de la computación. Cuando Alexandra estaba haciendo su tesis en el 2009, se dio cuenta de que tenía que pagar entre 30 y 40 dólares para obtener acceso a estudios que necesitaba para su investigación. Siendo estudiante, no tenía los medios para pagar cada vez que necesitaba acceder a esta información, por lo que pidió ayuda a un grupo de piratas informáticos que le explicaron como sortear las barreras del pago. Y así logró terminar su tesis.

Consciente de que muchos estudiantes e investigadores se encontraban en su misma posición, en 2011 decidió dar vida a Sci-Hub, un sitio web que cuenta con una gran base de datos para la libre consulta y estudio de todo aquel que lo necesite, sin tener que pagar el costo que un alumno sería incapaz de cubrir para tener acceso a esta información.

Aunque no siempre es necesario pagar para obtener un artículo científico, ya que muchas universidades tienen acceso a gran parte de las revistas más importantes en cada área, el proceso para conseguir uno publicado por una editorial a la cual no se está suscrito de forma legal, es bastante tedioso y no garantiza nada, pues es necesario contactar al autor y solicitarle que lo comparta.

Sci-Hub elimina ese proceso y la incertidumbre de si el autor está dispuesto a compartir dicha investigación. Para lograrlo necesitó de un sistema que permitiera compartir artículos científicos sin ningún tipo de restricción. Las habilidades computacionales de Alexandra y los contactos adecuados lograron que esto se hiciera realidad. Hoy en día, es posible acceder a una base de datos de alrededor de 60 millones de artículos científicos en tan solo unos minutos.

“Sci-Hub... para quitar toda barrera en el camino de la ciencia”. Captura de pantalla del sitio web. Foto: sci-hub.cc

ESTUDIANTE VS AUTOR

El caso de Sci-Hub provoca incesantes choques en la opinión pública. Por un lado, hay una gran cantidad de personas que creen que estos artículos deberían estar disponibles para todo el mundo de forma libre y gratuita y ven este portal como un sitio de liberación del conocimiento, pero del otro lado está el propio mundo de la academia, donde están muchos de los científicos autores de las investigaciones.

No es un secreto que los estudios científicos viven de los patrocinios y también de los pagos que les hacen las revistas que los albergan. Las investigaciones son costosas, requieren materiales y científicos calificados. Todo esto exige dinero que por lo general no lo tiene la academia, por lo que son las editoriales quienes cubren con esos gastos. Así que si las revistas dejan de recibir dinero, ¿qué pasa con la misma ciencia?

Este es el eterno dilema de los derechos de autor que también protegen contenidos como películas, libros y música. Las editoras persiguen y satanizan este tipo de sitios constantemente y ya se ha visto que la ley generalmente está de su lado. Pero en este caso, el tema es un poco más complejo que para el mundo del entretenimiento.

La ciencia y los estudios académicos son un bien muy preciado por personas que están estudiando o incluso formando investigadores. Y muchas veces no se tienen los recursos para adquirir suscripciones a bases de datos de revistas indexadas. Así que esto frena la propia producción del conocimiento.

Los precios de las suscripciones a revistas como Nature y Science cierran el libre acceso al conocimiento y lo limitan a un pequeño círculo de gente.

El gigante editorial Elsevier quien, en 2015, comenzó una batalla legal contra la joven, logró que en mayo de 2016 un tribunal de Nueva York ordenara el cierre del dominio sci-hub.org. Pero acabar con páginas de este tipo no es tarea fácil, y Sci-Hub al poco tiempo volvía a la carga en un nuevo dominio.

Alexandra Elbakyan en conferencia en Harvard. Foto: Apneet Jolly

"Aún bajo las presiones más duras, la página puede sobrevivir aunque sea en otra forma", aseguraba Elbakyan. La investigadora habla de alternativas que van desde el intercambio P2P al estilo torrent, a las redes encriptadas basadas en Tor. Tampoco parece preocupada por su futuro legal.

Esta joven no sólo se opone a las editoriales, pues es una enemiga declarada de los derechos de autor, que en su opinión deberían ser abolidos. Las leyes de copyright aseguran que los editores tengan el monopolio para vender sus investigaciones, por lo que las universidades no tienen más remedio que suscribirse a la revista con precios que una persona no puede permitirse.

Según Elbakyan, Sci-Hub no sólo ayuda a las universidades de países en vías de desarrollo con menos recursos. "Aun en naciones ricas, sólo los mejores centros pueden acceder a toda la información que necesitan. La falta de acceso al conocimiento es un problema en todos los países, no sólo los más pobres".

SITIO OCULTO

Alexandra Elbakyan es una prófuga de la justicia internacional. La fundadora de Sci-Hub mantiene su lugar de residencia en secreto, pues un juez de Estados Unidos ha emitido una orden de busca y captura contra ella por infracción de los derechos de autor e irá a la cárcel si no paga 15 millones de dólares a Elsevier y 4.8 millones a la ACS (American Chemical Society).

A pesar de la novedad del caso y del celo de las editoriales por defender su negocio, los usuarios de Sci-Hub no anticipan que la sentencia vaya a cambiar mucho; la demanda de acceso libre a los conocimientos científicos es demasiado grande, y resulta difícil imponer leyes regionales en una web descentralizada. “Es como esa frase de que no le puedes poner puertas al campo”, opina Manuel de León, profesor de investigación del CSIC y director del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT). “Con el mundo de Internet también es imposible. Se trata de poner el conocimiento que se genera al servicio de otros; eso no va a desaparecer nunca, creo. Y si cierran un sitio, aparecerá otro”.

Descargas de documentos de Sci-Hub en el mundo (esquina inferior), con en enfoque en Estados Unidos. Foto: nature.com/sciencemag.org

Aun cerrando todos los dominios de Sci-Hub, sería difícil para las editoriales bloquear completamente el acceso a la página. El portal cuenta con una dirección alternativa en la web profunda Tor, que está formada por un grupo de servidores que encriptan el tráfico para ocultar su origen. Esta red es inmune a cualquier tipo de censura salvo la incautación física de los servidores.

El entusiasmo que ha generado el caso de Sci-Hub es reflejo de un descontento profundo con el modelo de publicación científica que toca a investigadores en todas las disciplinas. “Nosotros hacemos las investigaciones, escribimos los artículos, los enviamos a las revistas. También nosotros somos los evaluadores de las revistas, somos directores o miembros del comité editorial; no cobramos habitualmente nada por eso. Y luego encima tenemos que volver a pagar por acceder a nuestro trabajo”, reclama De León. “Al final es un negocio tremendo. El modelo editorial de las revistas científicas es redondo”, sentencia.

La Universidad de Harvard declaró en 2012 que no era sostenible pagar los altos precios que imponían las editoriales, cuya suscripción podría costarles al año unos 3.5 millones de dólares. Es por eso que Sci-Hub es tan bien aceptada entre la comunidad estudiantil y científica.

Si se quiere cambiar el modelo de negocio, lo que hay que hacer es plantear una alternativa. Sci-hub se ha convertido en la brecha que agrieta el status quo de la difusión científica, pero no es la solución. Es necesario crear un sistema que permita el libre acceso a la investigación científica, sin mermar la posibilidad de avance en las investigaciones y que a su vez ofrezca una alternativa que se encuentre dentro de los parámetros de las legislaciones vigentes.

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