Transición adolescente
Familia

Transición adolescente

Una etapa de cambios

Según el Instituto Mexicano de la Juventud en el país existen 37.5 millones de jóvenes. De éstos, 17.6 por ciento tienen entre 12 y 19 años. Uno de cada dos adolescentes viven en situación de pobreza. Dos de cada 10 tiene ingresos familiares y personales tan bajos que no les alcanza siquiera para la alimentación mínima requerida.

La adolescencia es una época de cambios que trae consigo múltiples variaciones físicas, emocionales, sociales y culturales, transformando al niño en adulto. En esa etapa se define la personalidad, construye la independencia y fortalece la autoafirmación. La persona rompe con la seguridad de lo infantil, corta con sus comportamientos y valores de la niñez y comienza a construirse un mundo propio. Para lograrlo, necesita del apoyo de la familia, la escuela y la sociedad en general.

SUB-ETAPAS

La adolescencia es la etapa del desarrollo que comienza con la pubertad y culmina cuando se alcanza la mayoría de edad. Por tanto, equivale a la transición de la niñez a la adultez.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

Para su estudio, puede dividirse en cuatro sub-etapas. La preadolescencia o pubertad, entre los 10 y los 13 años, caracterizada por una serie de cambios físicos y el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios. La adolescencia temprana, ubicada entre los 13 y 14 años, caracterizada por el cuestionamiento de valores y normas, la importancia de los amigos y la admiración por figuras famosas. La media, entre los 14 y los 15 años, es el inicio de la conformación de la identidad, la aparición de emociones intensas, el ensimismamiento y la creencia de un eterno presente. Finalmente, la adolescencia tardía que posee un inicio y término bastante variable cuya tarea principal es la autonomía, la independencia económica, la consolidación de la identidad y la elaboración de un plan de vida.

ADOLESCENCIA, SOCIEDAD Y CULTURA

Si bien la adolescencia constituye una serie de cambios físicos y psicológicos, también puede interpretarse como un estado social y cultural, caracterizado por nuevos modos de vida y una nueva relación con el mundo y los demás. Efectivamente, no es sólo un estado natural de la existencia sino una construcción sociocultural. Es un conjunto de prácticas culturales y de conductas sociales: nuevo lenguaje, nuevos códigos indumentarios y gustos. Es un sistema de ideas, proyectos y actitudes particulares que la distinguen de la cultura adulta.

ANOMALÍAS

Existen ciertas conductas que pueden resultar anómalas, dependiendo del grado de exageración con que son ejercidas.

Durante la adolescencia hay mucha influencia para el consumo de alcohol, drogas, cigarros y sexo. Foto: The Smoking Bud

En primer lugar, el cuerpo es la atracción principal en esta etapa del desarrollo. En ninguna etapa y menos en la adolescencia el espacio corporal es neutral. Al contrario, está cargado de valores o significaciones. El cuerpo es inminentemente un espacio expresivo. Al respecto, el adolescente sigue la moda del momento, ayudado en algunos casos de la cirugía de senos, rostro (mejillas, pómulos y labios), glúteos, abdomen, mentón, orejas, etc. Incluso para lograr la apariencia peculiar de la delgadez extrema, recurre a acciones insensatas, indicadoras de alteraciones psicológicas, como la anorexia, la bulimia y la vigorexia.

Existen otras conductas de riesgo durante la adolescencia, tales como la promiscuidad y la toxicomanía o el uso de sustancias (tabaco, alcohol, medicamentos y drogas sintéticas). En la última década destacan además dos trastornos mentales cuya incidencia va en aumento entre los adolescentes: el comportamiento antisocial y la depresión. Lo mismo ocurre con el intento suicida y el suicidio consumado.

IDEAL SOCIAL

Ambivalentemente, aunque los adolescentes son un grupo etario con niveles altos de marginación, la cultura pop propone a la adolescencia como ideal social. Por tal motivo, dicho estadio del desarrollo tiende a prolongarse, pasa de ser una etapa transitoria para convertirse en un estilo de vida donde se puede permanecer indefinidamente.

Las celebridades perpetúan el concepto de la adolescencia como moda y deseo de eterna juventud. Foto: rihannanow.com

Actualmente se adopta como canon de belleza lo extremadamente joven. De aquí, la necesidad adulta de hacer perdurar la juventud mientras se pueda y como se pueda. Es una especie de obsesión, de tal manera que ser y parecer viejo es vergonzante y una muestra de fracaso personal.

Ser adulto no es más un punto de referencia para el adolescente, sino al revés: ser, comportarse y verse como adolescente es el ideal del mundo adulto. Por si fuera poco, los medios de comunicación colaboran con este estado de adolescentización y la proyectan como la edad de la virtud, construyen un hedonismo superlativo en torno a su imagen, se exalta la delgadez y las supermodelos y actores de moda poseen cuerpos adolescentes. La apariencia al estilo adolescente, casual descuidado, es el máximo valor y la manifestación de su espíritu contestatario: los pantalones de mezclilla ajustados y deslavados, las playeras y gorras estampadas, los zapatos tenis, los tatoos y las pulseras, el pelo largo y desaliñado, etc.

La adolescencia no es un estilo sino una etapa en el desarrollo con tareas específicas por resolver como la autonomía, la consolidación de identidad y la elaboración de un plan de vida. Durante mucho tiempo se le consideró como un periodo de crisis. Es una etapa de mutación y transformación, clave en la maduración de la persona. Sin duda, uno de los momentos más fecundos de la existencia cuando se le vive como una transición. No debe olvidarse que cada adolescente es una crisálida que aguarda una metamorfosis completa.

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