Microapartamento Tikku
Arquitectura

Microapartamento Tikku

Cueva para el “nuevo nómada urbano”

Percatarse de las problemáticas que surgen o que se han atendido poco anteriormente, es el motivo de muchos proyectos. Cuando se trata en especial de arquitectura, los creadores deben conocer al individuo actual, sus carencias y su entorno para que no se escape ningún nuevo interés o cambio de perspectiva.

El microapartamento llamado Tikku, que en finlandés significa aguja, tiene un tamaño sorprendentemente pequeño, para ser precisos ocupa un espacio de estacionamiento para auto, en el que se construyen pisos hacia arriba y está listo para su uso después de sólo una noche de montaje con grúa.

Con éste, se pretende atender problemas urbanos como las largas distancias y el escaso tiempo para el descanso ideal, además de ofrecer el confort necesario para trabajadores en casi cualquier lugar.

CÓMO ESTÁN HECHOS

Se trata de módulos de madera contralaminada, mucho más ligeros que cualquier pared común, incluso cinco veces más que las de concreto reforzado. No necesitan más que de 10 centímetros de espesor para su contralaminado y 20 durante el invierno, sin ningún aislamiento adicional que aumente su peso.

Los interiores de estos apartamentos son minimalistas, tienen pocas divisiones para proporcionar habitabilidad y holgura. De modo que un módulo se emplea para una sola actividad y una estrategia que utilizan para compensar su tamaño es esta sensación de apertura y una vista agradable desde arriba.

El primer prototipo de Tikku realizado a escala 1:1 contó con tres plantas que corresponden a un dormitorio, una zona de trabajo y una estancia verde en la parte superior, rodeada por paredes de vidrio. Se realizó para ser exhibido en la Semana del Diseño del 2017 en Helsinki, Finlandia, fuera del Atheneum, donde fue motivo de atención y poco más que curiosidad.

Foto: Casagrande Laboratories

Lo más interesante a primera vista es que utiliza el espacio de la manera más económica que puede, al modo de construcciones que se dan en algunas de las ciudades más sobrepobladas como Hong Kong o Tokyo, donde muchas veces es la única opción disponible y barata para la vivienda. Esta disposición accidental responde al hacinamiento y provee de lo estrictamente requerido para vivir en los casos más extremos.

Los edificios de Tokyo muchas veces no extienden su planta baja por el reducido terreno al que tienen que adecuarse. Debido a que su crecimiento es constante, los terrenos aumentan su precio y la necesidad de espacio se responde aumentando pisos, resultando en edificios delgados y altos.

Es extraño pero novedoso que Tikku nos recuerde a esto y en su caso se trate de atender un problema social reduciendo el espacio para las personas.

NÓMADA URBANO MODERNO

Los edificios son promocionados por el estudio finlandés responsable de su creación, Casagrande Laboratory, como una “casa segura para el biourbanismo neo-arcaico, una cueva contemporánea para el nómada urbano moderno”, y es un apartamento constituido por módulos apilables de tan solo 2.5 por 5 metros, es decir 37.5 metros cuadrados.

Está claro que el objetivo principal es devolver la tranquilidad a trabajadores que no pueden apartarse mucho de sus lugares de empleo. Su fundador, Marco Casagrande, pretende atender este problema social al mismo tiempo que ofrece un producto innovador.

Son construcciones que integran el espacio transformándolo en lugares confortables en asi cualquier sitio. Tikku es pues un edificio “portable”, por así decirlo, debido a que no requiere cimentación y se dispone de forma rápida colocando uno sobre otros los módulos sobre una base de arena retenida en una caja, que mantiene el equilibrio de la estructura sobre calles pavimentadas.

Foto: Casagrande Laboratories

COMBINACIONES INFINITAS

Pese a su bien logrado diseño, algunos elementos importantes para el individuo más sedentario se han dejado de lado: no cuenta con un espacio para comer, bañarse, o lavar la ropa, por lo que el “nómada urbano”, debería ocuparse de estas necesidades en establecimientos cercanos. Esto puede ser más debido a la idea que vende el proyecto que a la sencilla economía del espacio.

Sin embargo es posible añadir cocina y duchas por un costo extra. Casagrande Laboratory afirma que gracias a la disposición en módulos las combinaciones son “infinitas”; es posible agregar pisos destinados a más habitaciones u oficinas, un invernadero, una tienda, una sala o jardín, o sitios para actividades más específicas como talleres, saunas, habitaciones de hotel, entre muchas otras.

Se han vendido ya unidades con un precio inicial de 35 mil euros, el equivalente a 41 mil 500 dólares estadounidenses por el modelo más básico; esto sin incluir el terreno o los costos de transporte. El estudio afirma que este costo no es superior al de un auto, por lo que su precio es sumamente competitivo.

Como en cualquier proyecto arquitectónico, se propone brindar seguridad, comodidad y privacidad, y con todo resolver los problemas propios de urbes centradas en el trabajo mucho más que en el descanso y la distensión apropiados para beneficiar la salud y eficiencia de sus pobladores.

CURIOSIDAD INTERESANTE

Además de lo mencionado, los apartamentos Tikku son autosuficientes, sustentables y en consecuencia proponen una solución ecológica; producen su propia energía mediante paneles solares y cuentan con baños secos, que se caracterizan por no utilizar agua para llevarse los desechos y compostarlos, fermentándolos para generar fertilizante natural de suelo.

Foto: Jenni Gaestgivar, Nikita Wu

Es paradójico que con esta creación se responda al hacinamiento y al crecimiento descontrolado de las urbes, reduciendo el espacio ocupado por las personas en vez de darles mayor prioridad. Un urbanismo de los espacios abiertos, por el contrario, dispondría andadores, jardines y parques urbanos; destinaría más lugar para la interacción y tendría el potencial de reducir afecciones como la contaminación, el estrés e incluso la criminalidad.

Es por esto que Casagrande Laboratory, más que ofrecer una opción completamente coherente, lanza al mercado una curiosidad bastante interesante y con cierta utilidad, por supuesto, pero tal vez no con el potencial de cambiar los modelos urbanos de manera positiva.

Sin duda se trata de un proyecto que puede adaptarse a casi cualquier espacio de la ciudad y que además es barato, por lo que su crecimiento puede ser considerable. Habrá que ver cómo continúa la venta de Tikkus y las formas en que podrían evolucionar.

Por otra parte, el aumento en el número de este tipo de apartamentos y la influencia que éstos puedan tener en nuevos, más utilizados y baratos proyectos, haría tender hacia lo orgánico a la ciudad y causaría un impacto medioambiental positivo.

Más que una novedad, es un reflejo de una sociedad cada vez más inmediata que requiere soluciones prácticas y rápidas.

Es de esperarse que las respuestas a muchos problemas tengan que ver con una respuesta como esta y no tanto a soluciones a largo plazo. Y sobre todo una opción llamativa y vendible es la que más fácilmente será vista como factible.

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