Actos de Dios
Reportaje

Actos de Dios

Cuatro Ciénegas, de origen del mundo a origen de la fe

Este año en la edición número 58 de la Exposición Internacional de Arte Bienal de Venecia, Coahuila tendrá un lugar especial gracias al genio del artista Pablo Vargas Lugo, quien a través de una videoinstalación que incluye dos películas, dos esculturas, una pista de sonido y un tapete microbiano, que se vinculan a antiguas formas de vida del pueblo mágico de Cuatro Ciénegas, ofrecerá una relectura del Nuevo Testamento, con la obra Actos de Dios, basada en la película de Pier Paolo Pasolini El evangelio según San Mateo.

Para el artista, Cuatro Ciénagas es importante porque contiene formas de vida que anteceden a cualquier mitología imaginable, y porque precisamente ahí se encuentra el germen de la vida en la Tierra. Es una especie de sopa de la creación, en referencia al agua microbiológica de las pozas, sopa que, afirma Pablo, está gravemente en peligro porque es un ecosistema delicado que es sobreexplotado.

Era contraponer ese escenario con esta narración que tiene que ver con la salvación humana, la culpa, el sufrimiento en la vida, el sacrificio, el cumplimiento de profecías”, manifestó.

Para esta edición, la Bienal de Venecia contó con la curaduría general de Ralph Rugoff; bajo el tema “Que vivas en tiempos interesantes, y la obra que representará a México estará abierta al público del 11 de mayo al 24 de noviembre en la Sala de Armas del Arsenal.

El artista mexicano Pablo Vargas Lugo recuerda que cuando presentaron el proyecto para la Bienal, que lleva como nombre Actos de Dios, estaban pensando en realizar una filmación que se pudiera leer como una serie de escenarios relacionados, por ejemplo, con los tiempos bíblicos, un lugar que fuera también un poco atemporal donde la naturaleza pudiera ser un protagonista muy importante. Después de ver unas dos o tres opciones, se encontraron con las imágenes de Cuatro Ciénegas. el artista estaba al tanto de las peculiaridades del pueblo coahuilense y de los remanentes de vida precámbrica que hay en el denominado Pueblo Mágico, que es dueño de formas y de manifestaciones de vida que no existen en otros lugares del mundo. En ese momento se empezaron a revisar los paisajes que hay alrededor.

Dunas de Yeso en Cuatrociénegas, Coahuila. Foto: mexicolibre.mx

Así, el creador se dio cuenta de que podía encontrar una variedad de locaciones en un área relativamente pequeña y al mismo tiempo entrar en un espacio natural como un acto onírico, casi irreal. Entonces, durante la primera visita que hizo, el artista se convenció de que era el lugar para hacer su proyecto y a partir de ese instante, el paisaje se convirtió en un protagonista de la filmación.

EL GENIO DEL ARTISTA

Fue en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (hoy Facultad de Artes y Diseño) donde Pablo Vargas Lugo se formó profesionalmente y gestó su lenguaje estético. Su trabajo se vio por primera vez como parte de colectivos y en solitario desde 1991 y 1990, tan sólo dos años después de comenzar sus estudios en Artes Visuales.

Cabe destacar que el artista realizó residencias en Viena, Nueva York, Estocolmo y Delhi; y su trabajo se ha expuesto en galerías de Europa y América.

Actualmente Pablo Vargas Lugo es uno de los artistas más relevantes de su generación, cuya obra destaca por los enigmas visuales y conceptuales que establece a partir de un diálogo entre disciplinas como la astronomía, la cartografía o la arqueología.

El interés de Vargas Lugo por la naturaleza y los materiales, lo antiguo y lo sagrado, la historia de las religiones o la ciencia ficción, le ha permitido desplazar las jerarquías y reimaginar las clasificaciones que suelen estructurar el pensamiento occidental.

A través de sus dibujos, esculturas, pinturas, videos e instalaciones, el artista pone en tela de juicio las convenciones que estructuran los sistemas y lenguajes propios a distintos contextos sociales e imaginarios culturales para provocar un desplazamiento y dislocación del pensamiento.

Exposición de Pablo Vargas en Galería Labor México, 2017. Foto: artishockrevista.com

FILOSOFÍA PASOLINI

La obra Actos de Dios de Vargas Lugo tiene una influencia importante de Pier Paolo Pasolini, su esencia se proyecta una y otra vez por diferentes razones, por ejemplo, en el interés que tenía Pasolini en el cristianismo y en la narración de los evangelios; Pablo Vargas aprovecha mucho esa visión cinematográfica. Desde que inició el proyecto durante las presentaciones, el equipo del artista mencionaba una cinta, El evangelio según San Mateo de Pasolini, la cual tiene la peculiaridad de que, entre otras cosas, es una de las primeras películas sobre los evangelios de tinte religioso que no sólo presenta un lenguaje visual de iconografía de la pintura de la tradición plástica occidental específicamente, sino que toma un lenguaje puramente cinematográfico.

Ese largometraje en específico fue hecho por una persona que casi nunca vio una pintura renacentista, se la reimagina, y es parte de lo que propone Pablo Vargas: reactivar esta historia y reimaginar estos personajes.

Creo que es como cuando uno pinta algo con acuarela y se queda congelado y lo pasa por agua y la pintura vuelve a tomar vida, creo que eso es lo que queremos hacer, reactivar estas imágenes tomando prestado el lenguaje del cine. Al final este es un proyecto híbrido cine-arte porque su resultado es una exposición”, explicó el artista mexicano en medio del desierto del pueblo mágico coahuilense en plena filmación de su obra.

Al igual que en la cinta de Pasolini, donde el acto reflexivo sobre lo religioso alcanza también lo político, la obra que representará a México en la Bienal. tampoco se aparta este tema. Cuando se trata de las narrativas religiosas, tiene convicciones e ideologías políticas. Entonces habla desde la idea del poder frente al poder religioso, frente al poder del Estado, la abundancia, el rencor, las dudas, la riqueza, la igualdad, la pobreza, y se tocan temas que son también índole de poder público y en los cuales se puede ver la influencia ideológica.

Pier Paolo Pasolini. Foto: GettyImages

UN PAISAJE NATURAL

Pablo Vargas se sintió muy afortunado en Cuatro Ciénegas, un espacio muy manejable, casi centralizado, donde además contó no sólo con el apoyo del Gobierno del Estado de Coahuila en materia económica, sino con una gran cantidad de recursos humanos que se fueron sumando a la obra a lo largo del proceso.

"Lo bueno es que acá le decías al equipo 'vamos a filmar' y se apuntaban, lo cual es muy importante. No es lo mismo, por decir, que ir a filmar a 20 kilómetros de la Ciudad de México, que podría ser quizás una forma más práctica para ciertos aspectos, pero no juntas a la gente de esta manera, al final creo que el grupo es bien importante. No te vas a tu casa, te quedas aquí, estás muy lejos, y nada más estás en el proyecto”, explicó el artista.

En el trabajo de Pablo, el paisaje coahuilense con todas sus características y su historia, se vuelve un personaje más que se integra al concepto mismo de la intervención desde el lenguaje fílmico, con un Jesús que no es el prototipo que acostumbra presentar la iconografía contemporánea, la cual es heredada desde la Edad Media.

TRASPASAR LOS RETOS

Para el montaje de Actos de Dios, Pablo también experimenta un poco con el soporte, se aparta un tanto de lo que hasta el momento había sido característico en su obra, y recurre al lenguaje audiovisual para construir su discurso.

Esto es una pieza que yo ya tenía pensada desde hace bastante tiempo, la había ya discutido con otras personas como posibles colaboraciones. Tenía esa idea desde hace mucho tiempo, de hacer mi película bíblica a grandes rasgos, claro que ya después empecé a trabajar con Magalí Arriola en el proyecto. Empezamos a trazarlo sobre esta idea y se transformó. Te imaginas dos, tres cosas a profundizar, leer, hablar, escribes un guión y va adquiriendo mucha mayor sustancia”, explica Pablo.

Detrás de cámara de la película Actos de Dios de Pablo Vargas Lugo, 2019. Foto: Jessica Villamil

Aún cuando es el primer proyecto audiovisual de esta dimensión en el que se inserta, también es el primero donde hay un trabajo actoral de tal dimensión. En otras obras había trabajado con un gran número de personas en performances de gran escala, con doscientos o trescientos participantes en ejecuciones muy controladas, donde no intervienen diálogos, historias, emociones, y menos un relato tan cargado y con tantas interpretaciones; por ello esta obra significó un gran salto.

Afortunadamente Pablo contó con la confianza de mucha gente: Magalí Arriola, curadora; Rafael Artega, fotógrafo; además de los actores que participaron.

Yo me presenté y dije: nunca he dirigido actores, pero vamos a trabajar, y lo hicimos muy bien. También tuve la suerte de contar con el apoyo de Pablo Soler Frost, un asesor muy importante en el guión, y bueno, un equipo muy grande: Malena de la Riva, en el vestuario; Gabriel Reina, en el sonido; Salvador Montenegro, quien desde el primer momento estuvo dispuesto a colaborar con nosotros. Nos fue una gran ayuda tenerlo a él y la gente de Cuatro Ciénegas que se ha apuntado también como extras y como actores”, recuerda.

Para ser la primera vez en la que el artista mexicano experimenta en un proyecto audiovisual, no pudo tener mejor escenario que la Bienal de Venecia, y como él mismo reconoce, es una puesta importante por la dimensión, por el tema, y por el foro; tres cosas que se conjuntan y permiten abordar, además, otros tres aspectos: el tema tan importante y sensible del proyecto, la manera en que se cuenta la historia (parte de la columna narrativa de la obra) y qué implicaciones le otorga. Además, están presentes las lecciones que el equipo involucrado pueda sacar de la experiencia; aunado a exhibir la obra en un foro como la Bienal, que le dirigirá miles de reflectores internacionales al artista.

Siempre es un reto abordar una obra para un foro tan grande e importante, pero bueno, lo importante es el proyecto y hacerlo profesionalmente, por toda la confianza que se deposita en uno, vamos a responder adecuadamente y que no sea una representación de ‘lo hizo bien’ sino que se entienda la cantidad de recursos que hay puestos acá, como este sitio mágico y las personas de aquí”, reflexiona Pablo.

Escena de la película Actos de Dios. Foto: Jessica Villamil

LA CURIOSIDAD CREATIVA

El artista mexicano recuerda que siempre tuvo mucho interés en reflexionar sobre la religión, “es algo que yo hablé el día del casting aquí con las personas que vinieron a ofrecerse a trabajar con nosotros, yo sí fui muy sincero, no soy persona religiosa, pero es un tema que me interesa mucho y que creo entender de cierto modo porque tuve una educación religiosa bastante estricta y lo que me importa son las motivaciones que entran ahí. Es necesario y me interesa entender las implicaciones y resonancia que tiene en otras cosas, no es un tema que podamos dejar aislado, sino que toca tantos aspectos de nuestra vida que está abierto a interpretarse”.

Reflexionar sobre un acto de fe con repercusiones políticas que tiene un entramado de relaciones de poder, en tiempos de Twitter, Instagram, y Facebook, es un ejercicio que permite otro tipo de estrategias de comunicación, como la respuesta directa del espectador dentro y fuera de cualquier tipo de exhibición, aunque para el artista puede ser un arma de doble filo.

Yo creo que es más o menos igual que en los tiempos de Pasolini, aunque si tú ves el lugar que tiene la religión en la política en este momento, pues es mucho más prominente quizá, que en la época de Pasolini. Son tiempos distintos, porque precisamente cierta incertidumbre en cuanto a las figuras de autoridad sobre todo a nivel laico y nivel político, propician un resguardo en cuestiones certeras, entre comillas, en narraciones más de pertenencia y de fe. Entonces el resguardo de estas, también fundamenta algunas regresiones cuando en otro momento fomentó algo más progresivo. Creo que si tú ves hacia los sesenta hay una visión tal vez más utópica de ciertos aspectos del cristianismo, hay una obsesión de la idea del mal de la otra edad, de la culpa. Hoy en día le apuntaría más a una versión distópica de las ideas cristianas, creo que hay un reverso ahí”, explica Pablo.

Escena de la película Evangelio según San Mateo. Foto: IMdb

ENTREVISTA A PABLO VARGAS LUGO

El cine es el medio más adecuado para llevar a cabo una reflexión

En esta ocasión, un jurado integrado por académicos, artistas y curadores seleccionó el trabajo de Vargas Lugo sobre narrativas fundamentales, específicamente aquellas enraizadas en la fe, que sostienen muchos de los valores sociales y culturales que encarnan las instituciones de política, justicia y gobierno que los países de occidente han desarrollado en los últimos siglos.

¿Cómo enfocar un tema como la fe en esta época?

Los enfoques se van dando en todas las épocas, a veces se privilegian algunas versiones de la historia sobre otras, y estamos en un momento donde una versión está adquiriendo ascendencia. Es importante señalar que no son infalibles, pero como en todo hay equívocos importantes culturalmente en todos momentos, sin ser ni siquiera heréticos o antirreligiosos.

¿Y en el México en el que vives ahorita, donde la izquierda se relaciona con la fe más conservadora, cómo lo ves?

Sí, otros continentes están como moviéndose. Las identificaciones del catolicismo tienen una identidad más de izquierda en México, relativamente, depende de la cuestión regional. Pasolini era como que muy claro con eso ¿no? y sí lo dice, a él en algún momento le cuestionan de este espíritu laico, el comunismo y tal, y eso lo hace el faraón entre la parte casi como militante y bondadosa del catolicismo con el comunismo. Realmente dice que lo que va en contra del catolicismo es el capitalismo, por toda esa avaricia que está sucediendo ahora. Para Pasolini eso era muy claro y estamos hablando de los años sesenta tal cual.

Reinterpretar algún tema en el México del siglo XXI, pero parece un siglo más peligroso que el de Pasolini…

Creo que es inevitable con un tema así, ahora en México vivimos muchísimos temas muy sensibles. Este es uno de tantos y creo que al final probablemente hay muchos más. Contaremos con una actitud mucho más abierta.

Foto: El Universal/Berenice Fregoso

La pieza va a ser toda una instalación, es decir, la película es parte de esa instalación ¿cómo integras lo demás?

Bueno, la película en realidad son dos ediciones. Precisamente como buscamos crear una versión única, estamos haciendo dos ediciones en las que se va a dar libertad al editor de mezclar, recortar y rehacer todas las imágenes que le entreguemos. No hay una narrativa de principio a fin, son cortes aislados de diferentes escenas más o menos reconocibles, y luego hay una instalación de sitio específico y una escultura de piedra muy referente a los paisajes que vamos a ver en las imágenes del video.

¿En cuánto tiempo y cómo se leerá la obra?

Va a ser de veinte a veinticinco minutos. Serán dos cortometrajes relacionados, pero las escenas estarán desarrollándose en diferente orden y con diferentes velocidades porque son dos versiones distintas, variaciones de un mismo tema. La manera de imaginárselo es que si tú te encontraras unos rollos, algunos pedazos de película que se filmó, que no se terminó, que está incompleta y no supieras nada de eso, ¿qué sacarías? Como un arqueólogo que se encuentra una ruina o un mito maya escrito en unos glifos que encuentra en desorden y dice: “¿quién es este personaje, qué tiene que ver conmigo, quién fue primero, quién fue después?” Esa es la chamba que va a tener que hacer el editor.

¿Se vuelve didáctico con el propio espectador?

Sí, exacto, y te habla también de cómo te resumes tú esa historia. Creo que tiene muchas aristas, va a tener muchos lados de donde agarrarse, pero la pieza enfrenta al espectador, también necesita que el espectador sea activo, más que pasivo.

Escena de la película Actos de Dios de Pablo Vargas Lugo, 2019. Foto: Jessica Villamiloto

¿Percibo al tiempo narrativo como otro personaje?

A lo largo de mi carrera el tiempo ha estado presente en varias de mis obras, es un tema constante. Para esta ocasión, en Actos de Dios, me ha servido como una excusa para crear un engranaje entre el tiempo de edición de una película y la otra. Intentamos también un efecto con las conexiones que existen entre las escenas de una y otra.

Hay quienes dicen que el drama en una película no puede tener un futuro, puesto que todo relato ha sido predicho, realizado y editado para atajar nuestra incredulidad, así sea en forma temporal. Y hay quienes piensan, como Pablo Vargas Lugo, que el cine es el medio más adecuado para llevar a cabo una reflexión no solo acerca del concepto de fe como creencia religiosa sino, también, sobre las maneras en que nuestras convicciones se ven reflejadas, cuando no distorsionadas e instrumentalizadas, en el discurso político y el imaginario cultural.

Actos de Dios parte de las distintas perspectivas que ofrecen las cuatro versiones de los evangelios canónicos sobre una misma historia. La obra recoge las inconsistencias en los detalles y las divergencias en algunos momentos que se refieren a episodios específicos en la vida de Cristo, para generar una narrativa no-lineal y plantear una serie de preguntas en torno a lo que sucedería si aquel a quien le fue asignada la tarea de redimir a la humanidad, se esmerara en cumplir las predicciones que de su vida hicieron los profetas, sin tener la certeza de que se logren consumar.

¿Qué pasaría si se pusiera en entredicho la relación causa-efecto y, de escapar su desenlace al orden de las cosas que dictaba el Antiguo Testamento, ¿cómo se reorganizarían sus episodios y se acomodarían sus secuencias? En otras palabras, Actos de Dios abre la posibilidad de imaginar qué nuevas enseñanzas podríamos sacar si las parábolas no consiguieran revelar aquello que, según dictaba la biblia, permanece oculto desde la creación; y si, ante el desconcierto de actantes y actores que protagonizan esta historia, se cruzaran sus miradas dejando que se infiltren nuevas subjetividades en sus distintos escenarios.

Puesto de otra forma, pudiera ser que las fallas y tropiezos que reúne la obra revelen paralelismos con otras fábulas y ficciones que apuntan a la persistencia de problemáticas diversas como la relación entre la avaricia y el poder; la migración y la pobreza; la duplicidad y la traición; la tentación y los milagros; la incredulidad o, en su defecto, el mesianismo político y el fanatismo religioso que, de la mano de la intolerancia y el fundamentalismo, han ido transformando nuestro tejido social. 

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