Escuelas de amor propio
Familia

Escuelas de amor propio

La conciencia de sí mismo

Cifras de la Organización Mundial de la Salud (2016) destacan que la depresión constituye un problema grave de salud pública. Se calcula que más del 4 por ciento de la población mundial la padece, siendo los más propensos las mujeres, los jóvenes y los ancianos.

En México, la depresión representa la primera causa de discapacidad laboral para las mujeres y la novena para los hombres.

Este padecimiento se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. La depresión puede hacerse crónica o recurrente y en su forma más grave puede conducir al suicidio.

Si bien todos los síntomas son importantes, en adelante sólo se discurre sobre la autoestima, su importancia en el funcionamiento de la persona y el papel imprescindible de la familia para fortalecerla.

Foto: Osvaldo Rodríguez Castro/Archivo Siglo Nuevo

AUTOESTIMA

Existen un sinnúmero de definiciones para la autoestima también llamada, amor propio, algunas de las cuales han contribuido a que el término se use a la ligera. En algún momento, incluso, se convirtió en un vocablo de moda.

Al respecto, es importante señalar que la autoestima es el resultado del proceso evolutivo de la personalidad y un factor indispensable para el funcionamiento normal del individuo. Es una cualidad dinámica y sujeta a cambio como resultado del paso de la persona a través de cada una de las etapas del desarrollo: niñez, adolescencia, adultez y ancianidad.

La autoestima parte de la valoración que hace el sujeto acerca de sí mismo en determinado contexto (escuela, familia y trabajo) y de la valoración que hacen los otros acerca de esa persona. Es, por tanto, el juicio (a veces objetivo, realista y positivo) que el individuo construye sobre sí mismo.

Durante la etapa adulta, la autoestima depende de los valores que la persona vive. Es la sensación de satisfacción que se experimenta al percatarse de quién se es, así como la seguridad ante sí mismo y los demás. El amor propio es la consecuencia de la autoaceptación a pesar de las limitaciones y contradicciones típicas en todo ser humano.

Se cree que las personas poseen alta y baja autoestima como si ésta pudiera medirse con un autoestimómetro. Lo cierto es que todas las personas poseen amor propio, sólo que en ciertos casos se verifica un déficit que debe subsanarse.

CONCIENCIA DE SÍ MISMO

Existe relación entre la autoestima y la conciencia de sí mismo. Esta última, equivale a darse cuenta. En otras palabras, el sujeto es consciente cuando se percata de todo lo que acontece consigo mismo y en su relación con el entorno. La conciencia de sí mismo, a su vez, está constituida por el yo verdadero y el pseudo yo.

Foto: Dreamstime

El primero, es una entidad de la conciencia que le permite al sujeto funcionar armoniosamente consigo mismo y con el contexto. En cambio, el segundo, es una entidad que se encuentra fuera de la conciencia e impide funcionar adecuadamente.

Se dice que el yo verdadero (así como la persona con autoestima) actúa de acuerdo a sus necesidades y las satisface, promueve el cambio, es observador y analítico, particulariza y evita las generalizaciones, razona antes de actuar, sabe elegir, posee un patrón de conducta flexible, no se agrede a sí mismo, reconoce y sabe distinguir, expresa sus sentimientos, posee creencias positivas, manifiesta capacidad de juicio, es creativo y espontáneo, busca su bienestar, reconoce el aquí y el ahora, sabe pedir, es amante de la vida, vive de acuerdo a los valores universales, puede graduar sus respuestas, sabe esperar y actúa a favor de su organismo.

En tanto, el pseudo yo, antepone las obligaciones a sus necesidades, supone y da por hecho, se resiste al cambio, reacciona sin observar, generaliza, intelectualiza los acontecimientos y experiencias, niega sus sentimientos y los reprime, tiene dificultades para elegir, posee patrones de comportamiento rígidos y estereotipados, se autoagrede, posee creencias negativas, se deja llevar por prejuicios, posee actitudes rutinarias, vive en el pasado o en el futuro, pretende que los demás adivinen su pensamiento, actúa de acuerdo a la lógica del todo o nada y es impulsivo.

EL PAPEL DE LA FAMILIA

La familia, cualquiera que sea su estructura, es el primer grupo donde el conjunto de interacciones que se dan influye en lo que la persona es y el amor que se otorga a sí mismo.

Lamentablemente existen dinámicas familiares poco nutricias para la autoestima. Lo cual resulta lógico, pues nadie da lo que no tiene. No se puede esperar amor de alguien que no se ama a sí mismo. Por esa razón, convivir con un padre violento o sufrir su abandono, maltrata el amor propio de los hijos.

La dinámica familiar infuye directamente en el amor propio que desarrollan los hijos en su infancia y adolescencia. Foto: GettyImages

Los padres de familia comunican su autoestima a los hijos y alimentan el amor propio de éstos. Existe una clara asociación entre autoestima y trastornos afectivos, tales como la depresión, distimia, ciclotimia y el trastorno bipolar.

De hecho, la autoestima es, al mismo tiempo, un síntoma de depresión y un factor de vulnerabilidad para su aparición. Por tal motivo, el amor propio es un factor de protección. En este sentido, los padres de familia a través de interacciones armónicas y equilibradas basadas en el amor pueden contribuir en la prevención de estos padecimientos.

Reconocer los logros de los hijos, retroalimentarlos mediante comentarios positivos, destacar sus cualidades, permitirles vivir las adversidades y con ello, aumentar la tolerancia a la frustración, son los recursos idóneos para acrecentar la autoestima y ser feliz. Es así como la familia se convierte en una escuela insustituible de amor propio.

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