Sinsentido juvenil
Familia

Sinsentido juvenil

Una de las crisis típicas de la época

De acuerdo con cifras del Instituto Mexicano de la Juventud (2017), en México existen 37.5 millones de jóvenes entre los 12 y 29 años, los cuales representan el 31.4 por ciento de la población.

Se estima que aproximadamente cuatro de cada diez viven en situación de pobreza y siete de cada cien en pobreza extrema. 19.7 millones tienen ingresos menores a 2 mil 542 pesos mensuales en el área urbana y mil 614 en la rural. Sin mencionar la discriminación de la cual son sujetos por motivo de su condición social, apariencia física, la escuela donde estudiaron o el lugar donde viven.

En un estudio realizado con la participación de mil 249 jóvenes mexicanos de 18 a 22 años, se identificó que dos de cada diez presentan una mala realización interior de sentido e indicios de frustración existencial. 84 manifestaron tener ideación suicida y otros 17, haber intentado quitarse la vida por lo menos en una ocasión. Entre las causas identificadas se encuentran: depresión, dificultades familiares, económicas y desempleo (Mina, 2016).

La frustración existencial está presente en el día a día de un creciente número de jóvenes. Foto: Shutterstock/123RF

SENTIDO DE VIDA

A partir de 1946, por influencia de Viktor Frankl y su libro El hombre en busca de sentido, surgen los primeros estudios formales sobre la experiencia de las personas respecto al sentido de vida.

Se llama así a los motivos por los cuales vale la pena vivir. Éstos últimos varían de un sujeto a otro. Por tanto, el sentido siempre es único y específico para cada persona, es decir, cada uno tiene el compromiso de encontrarlo y nadie lo puede hacer por otro.

No es una prescripción ni una enseñanza sino aprendizaje autoiniciado. Los padres no pueden mostrarle el sentido a los hijos, tampoco el docente puede descubrirlo por su alumno.

Buscar el sentido de la vida es una tarea absolutamente personal que puede encontrarse en situaciones concretas, a veces a través de una persona a quien se ama, una misión por realizar o un talento sin explotar. Incluso, por medio del sufrimiento inevitable, asumiendo una actitud optimista ante la adversidad.

El sentido, por ende, no es una invención sino descubrimiento y conquista.

Encontrarle sentido a la vida no equivale a la sensación de plenitud o realización, sino que, en todo caso, el hombre se autorrealiza en la medida que cumple con un propósito.

Por tanto, sólo si el hombre consuma un sentido en el mundo está en condiciones de realizarse como individuo y parte de una comunidad.

FRUSTRACIÓN EXISTENCIAL

En las personas existe una fuerza básica que impulsa a encontrarle sentido a la vida a través del cumplimiento de un ideal o un valor asociado con el dar y recibir. El sentido no es una tarea o beneficio egocéntrico sino que está referido al encuentro y relación con otros.

La persona puede encontrar este sentido en la vivencia de los valores universales, cuya característica común es que todos están orientados hacia la convivencia, por ejemplo: la bondad, justicia, igualdad, responsabilidad, honradez, solidaridad, verdad, valentía, amistad y paz.

Sin embargo, el hombre no siempre encuentra y realiza el propósito de su vida, frustrando o malogrando así su inclinación o voluntad de sentido, cuya consecuencia más inmediata es la sensación de absurdo.

Ambas acompañadas de una experiencia de vacío que busca llenarse mediante diversos caminos y objetos sustitutivos como la drogadicción, delincuencia, violencia, promiscuidad, ludopatía, consumismo, alcoholismo, etcétera, pues la persona está estructurada de tal manera que no puede prescindir de un sentido en la vida ni tolerar la frustración existencial. No obstante, tales objetos sustitutivos apenas si logran aplacar momentáneamente las demandas de la voluntad de sentido y la sensación de vacío.

Escena de la obra teatral Malditos16, presentada en el Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami. Aborda el suicidio juvenil y las causas que llevan a ello. Foto: EFE/Marcos Gpunto

LOS JÓVENES

En 2005, la psicóloga Martha Córdova realizó una investigación cuyo propósito fue evaluar la ideación suicida y su relación con aspectos psicosociodemográficos.

En el estudio participaron 521 jóvenes de 17 a 29 años.

Los resultados revelaron que 312 participantes presentaron ideación suicida y deseos de morir. Respecto a los aspectos, se encontró una correlación altamente significativa con desempleo, falta de dinero para cubrir todas sus necesidades, haber vivido situaciones trastornantes y percibir el futuro como incierto.

También se elaboró una comparación de tales resultados con los mostrados por otros estudios similares efectuados durante el periodo de 1998 al 2000, y se concluyó que existe un incremento en la ideación suicida en jóvenes que va de un 27 a un 60 por ciento.

En otro estudio realizado en 2009 por la psicóloga Herlinda Salazar, se señala que los jóvenes poseen una menor satisfacción con la vida que el resto de los adultos.

Si a lo anterior se suma que según la Organización Mundial de la Salud el suicidio es la segunda causa de muerte en la franja de edad que va de los 15 a 29 años, existe motivo suficiente para pensar que los jóvenes del país son un grupo etario altamente vulnerable.

Si bien la pregunta por el sentido de vida forma parte de la condición humana, en los jóvenes dicha interrogante aparece y se agudiza durante ciertas crisis circunstanciales como el desempleo, la pobreza y la falta de oportunidades.

Por tal motivo, es importante que tanto la familia como los centros educativos generen condiciones e instrumenten acciones para favorecer la experiencia sobre el sentido, sin imponerlo ni sugerirlo, sino posibilitando oportunidades formativas para plantearse la pregunta y otorgar la respuesta que cada cual considere conveniente para lograr una existencia plena.

No está de más señalar que el Estado debe centrarse en generar políticas para combatir la pobreza y marginación que viven los jóvenes, garantizando el acceso a un empleo formal, remuneración y prestaciones justas, servicios de salud dignos, educación de calidad y lugares libres de discriminación.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

Comentarios