El feminismo transfóbico
Sexualidad

El feminismo transfóbico

Una lucha de ideas

El Feminismo Crítico de Género, también conocido como Feminismo Radical Trans Excluyente (TERF por sus siglas en inglés), es una ramificación del movimiento que no involucra a las mujeres transgénero en los intereses que cuida el feminismo.

Cabe mencionar que no todas las feministas radicales son TERF, sin embargo, todas las TERF son feministas radicales. El término radical viene de la palabra “raíz” que identifica el problema desde el punto más recóndito. Es aquí donde se encuentran las diferencias entre las personas trans y las TERF.

Para las mujeres nacidas pertenecientes a este género (biológicamente hablando), las trans fomentan los estereotipos, especialmente en los estándares de belleza que buscan erradicar, y las conductas repartidas haciendo diferencia entre lo que le corresponde a cada género. Las radicales TERF son conscientes de la discriminación que sufren ellas también, sin embargo, mezclar ambos casos restaría protagonismo a ambos lados, dado que la comunidad LGBT (Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales) también cuenta con sus subdivisiones.

Foto: Latuf

FEMINISMO RADICAL VS TRANSFEMINISMO

Las feministas radicales (femrad) basan su ideología en la determinación del sexo desde el nacimiento de una persona; con ello viene una carga de tareas y responsabilidades repartidas según los estereotipos impuestos por un sistema patriarcal, pues las feministas radicales afirman que el género es un vínculo opresor construido por el patriarcado, entendiendo al sexo como poseedor de un sistema reproductivo determinado y al género como la identidad.

Para las transfeministas (transfem) esto no es así del todo, ya que defienden su postura en cuanto a la construcción del género, pues aseguran que muchos pueden nacer siendo mujeres sin ser hembras. Por ello, están en desacuerdo con la asociación de la figura femenina con la vulva, el clítoris, la vagina, el embarazo y el aborto. Sin embargo, las radicales refuerzan esta relación basándose en los actos machistas que llevan a las mujeres a sufrir discriminación por el hecho de tener un sistema reproductivo diferente al de un macho, como la mutilación genital, el aborto selectivo a fetos femeninos, los vientres en alquiler, los matrimonios infantiles, violaciones y la trata. Y, aunque las mujeres trans también asocian la visibilización del aparato reproductor femenino como algo machista, tienen ramificaciones distintas, pues mientras las radicales se lo imputan al patriarcado, las transfem culpan a las feministas por la glorificación de la vulva.

Esto mismo se presenta en el fundamento de erradicación del género como única opción de corromper los estereotipos. Las radicales afirman que mientras exista el género los estereotipos prevalecerán. No se puede acabar uno sin el otro, pues dichos roles son impuestos por el mismo sistema machista patriarcal que se ha encargado de la división hombre/mujer.

Foto: bacanika.com

Los intereses de ambas subdivisiones se ven enfrentadas por diversos enfoques dados, pues aunque el planteamiento sea el mismo para ambos, funciona diferente para cada uno. La problemática entre estas dos posturas es la discrepancia de si el género es innato y/o biológico o si se construye, porque si se afirma lo primero, es asumir los roles correspondientes, y aceptar lo segundo sería un retroceso para las feministas radicales, pues sería invisibilizar la discriminación por razones de género, negando que la raíz del problema es la sociedad machista patriarcal. Además, las femrad no comparten la idea de que las personas trans sufren doble opresión por ser mujeres y por ser trans, pues al haber nacido hombre ha gozado de los privilegios otorgados a su género.

CISGÉNERO: OPRESOR U OPRIMIDA

Cisgénero, según un artículo publicado en la revista Time, el cual se popularizó y adaptó al diccionario Oxford, es el término utilizado para referirse a los individuos cuyo género o identidad coincide con el sexo de nacimiento. Y ya que esto sería lo contrario a las personas transgénero, es la forma como estas llaman a las feministas, y asocian esta condición con el privilegio, pues consideran que la sociedad favorece a cualquiera que asuma su género al nacer, sea hombre o mujer.

Las mujeres transgénero identifican a las cisgénero como sus principales agresoras, pues al asumir el género que les corresponde están gozando de privilegios por el hecho de mantenerse dentro de las normas. Son juzgadas como opresoras de las trans, de la misma forma que lo son las mujeres blancas de las mujeres y hombres de color. Incluso se las acusa de ser cómplices en el fomento de los estereotipos y cánones de género.

Un letrero en la Marcha Femenin a de Los Ángeles, California, dice “todos los cuerpos son hermosos”Foto: Chelsea Guglielmino/Getty Images

El feminismo radical niega la distinción de los géneros como factor determinante de su comportamiento y predicción a futuro, por lo cual, nombrar a una mujer cisgénero se entiende como la aceptación de los roles establecidos, pues encuadra las características que suponen ser una mujer.

El término transgénero se refiere a la identidad con la que se siente identificada cada persona, sin embargo, las femrad, fuera de negar que esto sea o no posible, lo asocian con la tipificación del género. En su postura, una mujer transgénero no conoce la verdadera identidad de una mujer real. Por mujer real se entiende como aquella que no se encuentra sobre los reflectores ni cumplen con estereotipos o figuras con personalidad y físico específico, todo impuesto por medios medios masivos, esto reafirmando los factores que envuelven la condición cisgénero.

Las feministas radicales niegan un rechazo hacia las mujeres transgénero (de ser así, es a lo que llamarían TERF), sin embargo, sí asumen la responsabilidad de negar la existencia de una condición cien por ciento afín a ello.

Ambas causas buscan la emancipación de aquello que han sido por imposición. Beatriz Gimeo, representante, política y activista española pro LGBT declaró a través de un medio nacional “no se debe olvidar la vulnerabilidad del colectivo trans, y que más allá de la teoría, sus derechos no colisionan con los de nadie y merecen ser defendidos”.

Junto a esto, se encuentra también el estado de derecho que viven aquellas que nacen bajo el sexo femenino, donde los derechos se encuentran presentes en teoría, pero con disparidad en la práctica.

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