Mayor privatización
Opinión

Mayor privatización

Jaque Mate

Enrique Peña Nieto hizo su reforma constitucional en materia educativa en diciembre de 2012 con un apoyo abrumador. Contó con el respaldo del PRI, por supuesto, pero también del PAN y del PRD. Seis años después hemos visto una nueva reforma educativa, ahora impulsada por Andrés Manuel López Obrador, que va en sentido contrario. Varios de los legisladores que militaban en el PRD y en el PRI en aquel entonces, como Mario Delgado, han respaldado ahora la contrarreforma.

Si los cambios que se hicieron durante el gobierno de Peña Nieto buscaron limitar los abusos del sindicato, y mejorar la calidad de la educación, los de López Obrador pretenden quedar bien con el sindicato y en particular con la CNTE, la facción radical de la organización que ha controlado la educación pública en Oaxaca y otros estados del sureste del país.

La contrarreforma no es tan negativa como pudo ser. Se mantiene, por ejemplo, la evaluación docente, si bien ya no será posible tomar medidas para que los maestros que fallan una y otra vez puedan ser apartados de las aulas. Los egresados de las escuelas normales oficiales, sin embargo, tendrán nuevamente pase automático para ocupar plazas docentes. Y no sólo eso, sino que el presidente López Obrador ha afirmado que va a fortalecer nuevamente las normales rurales, como el Mexe, cerrada hace años, o Ayotzinapa, a pesar de que son centros de adiestramiento ideológico antes que verdaderas escuelas.

A pesar de que el gobierno de López Obrador hizo todo lo que pudo por quedar bien no con los maestros ni con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, el SNTE, sino con los líderes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE, al final esta última organización rechazó la contrarreforma. Los miembros de la Coordinadora, que más que preocuparse por la educación quieren destruir el sistema económico capitalista e instaurar un régimen socialista, no han desistido por lo tanto de sus movilizaciones.

Las autoridades educativas, y particularmente el secretario de educación, Esteban Moctezuma, han asegurado que el Estado mexicano no está renunciando a la rectoría sobre el sistema educativo, ni a la búsqueda de una instrucción de calidad. Pero las nuevas reglas parecen destinadas a generar un mayor deterioro de la calidad educativa. Esto significa que aumentará la desigualdad entre los graduados de escuelas públicas y privadas.

México es un país en el que las escuelas privadas mantienen una presencia importante. Esto es consecuencia del bajo nivel de calidad de las instituciones públicas. Si la contrarreforma educativa resulta en una caída todavía mayor en la calidad, el resultado será una mayor privatización de la instrucción en el país. El secretario de educación ha señalado, por ejemplo, que el inglés será enseñado por maestros que no conozcan realmente el idioma. La instrucción se dará a través de una plataforma electrónica. Es difícil pensar que así se pueda lograr una buena calidad.

Si los padres de familia empiezan a percibir que la educación que imparten las escuelas públicas es cada vez peor, harán mayores esfuerzos para pagar a sus hijos una instrucción privada. La consecuencia más importante de la contrarreforma educativa puede ser así una creciente privatización de la educación en el país.

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