Vivir la nueva vejez
Reportaje

Vivir la nueva vejez

La incertidumbre de la generación millenial

La Generación Y ha sido conocida por muchos motivos, e incluso se le ha dado un nombre más llamativo para ser utilizado por los medios de comunicación: millenial, la generación del milenio.

El estereotipo de jóvenes adultos de clase media baja, consumidores, casi nativos del Internet y con una corrección política acentuada y aparentemente no vista antes, los distingue perfectamente de la juventud de la Generación X y de las anteriores.

Sus características, o por lo menos aquellas con las que se les ha asociado, se pueden resumir en individualismo, alienación e incluso poca seriedad e infantilidad, con lo que se concluye que su vejez podría ser difícil.

Sea o no esto verdad, habrá retos que afrontar en los siguientes años y el mundo no promete ser un terreno más fértil para quienes se han distinguido también por sus ambiciones.

EXPECTATIVAS GENERACIONALES

La Generación Y es una de las más mencionadas en espacios de entretenimiento y tendencias, y quizá subyace en ellos un cambio de comportamiento. Después de todo no es una casualidad que en los años noventa, justo a mitad de los nacimientos de millennials, los escritores William Strauss y Neil Howe teorizaran la historia de los Estados Unidos a través de una clasificación de las generaciones que cruzaron por ella, proponiendo una manera de catalogar a los entonces más jóvenes.

Surge la necesidad de predecir el futuro de este país por medio de la generación venidera, la del milenio, una que llegaría desmarcada del cansancio de la generación X y que desencadenaría nuevas propuestas para iniciar el siglo XXI.

Debido a factores como el uso excesivo de redes sociales frente a una disminución del contacto real entre personas, así como sexo casual frente al desinterés por relaciones largas y la formación de familias, entre otros, se atribuye a la generación un carácter egoísta en el que el placer inmediato es más importante que la responsabilidad.

Pero la clasificación en generaciones es más compleja que esto. Existen algunos errores concurrentes en el empleo del término millenial, comenzando por el hecho de que suele emplearse para nombrar a los más jóvenes, aunque ellos ahora son los pertenecientes a la Generación Z.

Foto: GettyImages

La millenial comprende a las personas nacidas entre el principio de los años ochenta y el inicio de los noventa, aproximadamente, pues no existe un consenso en la exactitud de este periodo.

Este grupo se conforma mayoritariamente por individuos que han vivido el inicio del Internet de uso común y de algunos que han nacido habiéndose ya establecido este medio como herramienta principal de comunicación. Ellos vivieron tanto esta transición tecnológica, como el cambio de milenio.

GENERACIONES BÉLICAS E IDEOLÓGICAS

La Generación perdida, la Generación grandiosa y la silenciosa son aquellas que participaron en la Primera Guerra Mundial, que vivieron el periodo entre guerras y participaron en la Segunda Gran Guerra, y que se alistaron en las guerras de Corea y de Vietnam, respectivamente.

Posterioremente surgen las generaciones que no se distinguen por tener una participación bélica que las defina. Nacidos entre los años 40 y 1964, la Generación Baby boomer es llamada así debido a un crecimiento acelerado de la tasa de natalidad sucedido después de la Segunda Guerra. Son quienes se convierten en padres represivos que dejarán valores conservadores a su descendencia: la generación X, formada por los nacidos entre los principios de los años sesenta y principios de los años ochenta, aproximadamente.

Esta última es una denominación que responde a una incógnita acerca del papel de esta generación. Se consideró que vivieron una mayor estabilidad en la que se perdería el propósito de vida. Esto por supuesto es una consideración escueta, pues vivió en medio de crisis económica y de eventos angustiantes como la Guerra Fría, pero también algunos esperanzadores como la caída del muro de Berlín. “Nómada”, cínica y nihilista, intenta destruir y construir algo nuevo, pero aislándose (como el caso de las comunas hippies o el movimiento punk).

Mucho se ha especulado. Por otra parte, la Generación Y ha resultado tan enigmática que no parece tener un precedente tan claro y parece más bien un vuelco en pos de una actitud un tanto contraria al ímpetu reformador de la X.

Foto: Shutterstock

Por el contrario, para Maggie Doherty, profesora de Harvard, la ambivalencia de los millenial entre considerarse singular y al siguiente momento insignificante, debido a que se consideran injustos los privilegios al ver que otras razas u orientaciones sexuales no las tienen, son características expresadas en la literatura de la Generación Y. Con lo que la consciencia no ha desaparecido, sino que se ha mudado a un terreno más individual.

Las generaciones de Baby boomers, X y del milenio, de manera contraria a las primeras del siglo, enfrentan guerras ideológicas. En ellas, nacen manifestaciones antibelicistas y artísticas que rompen con sus predecesoras y utilizan el performance como medio político.

Es en la contemporaneidad de la Generación Y que surge la tercera ola del feminismo y se busca con más fuerza la inclusión de las minorías raciales y de orientación sexual, todo mediante cambios de perspectiva y opinión que han devenido en cambios jurídicos, como el matrimonio igualitario.

Para Strauss y Howe, los millenial serían menos egoístas y nihilistas, serían cooperativos, altruistas, innovadores, responsables y sin embargo un tanto conformistas. Estos autores la consideran una generación de “héroes” que enmendará errores cometidos por otras. Para afirmar esto se apoyan en el descenso de la tasa de suicidios, de abortos, una menor incidencia en el sexo premarital, en la violencia doméstica y en la muerte por sobredosis.

Si bien algunos de estos factores sí son indicadores positivos para el futuro, esta postura se aferra a una visión conservadora que no se ha compartido en la primera década del presente siglo, con lo que la lucha ideológica puede ir más allá y la adquisición de libertades puede ser mayor de lo que se había previsto.

ÉPOCA DE CAMBIOS

Las generaciones anteriores despertaron al mundo y se lanzaron a gobernar por lo menos la porción que les podía pertenecer, la de un espacio juvenil que no estaría para siempre. Uno tras otro, cada vez más ambiciosos y enojados, trataban de conquistar una esperanza y una idea.

Con toda esa fuerza era normal que terminaran cansados de su pensamiento revolucionario, prefirieron la comodidad de su casa, de su trabajo estable y de su silla, desde donde se empezaron a quejar de un mundo que dejaba de pertenecerles.

La entrada del milenio trajo consigo la incertidumbre de qué tan destructiva podía ser la tecnología. Foto: Archivo Siglo Nuevo

La expectación por la llegada del año 2000 representaba un momento bastante idealista en el que el diseño de todo objeto y creación artística debía subir un escalón más hacia la actualidad.

Los avances tecnológicos eran cubiertos por los noticieros, los robots japoneses eran objeto de gran sorpresa, e indicador de que se avanzaría a pasos agigantados.

Las grandes catástrofes de antes dejaban un hueco para preguntarse si estas nuevas tecnologías terminarían de destruir el mundo, y la ficción mostraba realidades distópicas en las que esto ocurría y donde la identidad se perdía una vez más ante la máquina. En este entorno nacieron los millenial.

EL MITO DE LA GENERACIÓN

¿Qué es en sí una generación? Es sabido que así se distingue a un grupo de personas dependiendo del momento histórico en que hayan vivido para, conforme a esto, tener una idea de las características que los unen.

La definición que se da de una actitud concreta no puede corresponder sino a una parte de la generación, aquella que más se ha notado a nivel mediático y que por lo tanto la representa.

Esas peculiaridades presentan arquetipos, modelos y patrones; generalizaciones que no corresponden por supuesto al grueso de la población y que hablan principalmente de la juventud de estos grupos. Strauss y Howe no necesitaron ser sociólogos para clasificar generaciones y por lo tanto su contribución fue más bien superficial.

Sus aportaciones más importantes estuvieron en el terreno del marketing. Las descripciones de los autores dirigieron ventas a los llamados millenial. El arquetipo de héroe con el que los habían identificado, ahora era empleado para conducir una narración heroica y de logro para promocionar productos.

Las universidades de Goergetown, de Texas y muchas otras por todo Estados Unidos también contrataron a los autores para entender al millennial. El pacto, más que educativo, ha servido para venderles una educación que pudieran consumir y aceptar al momento de tratar a una generación tan “diferente”.

El modelo educativo seguido y replicado por universidades alrededor del mundo se ha esforzado en saber cómo lidiar con los millennial, incluso antes de ver oportunidades y dificultades reales.

TODO ES POSIBLE

Las posibilidades que se han desplegado son enormes y numerosas. Un mundo en crecimiento e interconectado reparte oportunidades ya no en un poblado específico, sino por todo el mundo.

La millenial es la primera generación de celebridades del Internet. Luisito Comunica es un youtuber que gana entre 250 mil y 4 millones de dólares anuales; su trabajo le ha permitido viajar por todo el mundo. Foto: Luisito Comunica

Ahora no es necesario continuar los pasos del padre para tener la misma ocupación que él y asegurarse de transitar por el mejor y el más seguro camino. Se aspira a más, a salir del pueblo. Vivir holgadamente de cualquier actividad y viajar para realizarla es una posibilidad. Pero se necesita ser conocido por ello, mantener al tanto a los interesados, sorprenderlos en las redes sociales.

Hay un potencial interior que con el esfuerzo suficiente saldrá a flote. El millenial siente que el mundo es suyo ahora, como lo fue por lo menos un momento para los que pasaron antes.

La generación del milenio ha sido dotada con un enfoque al logro de resultados y al aprendizaje constante, cosas sumamente importantes para digerir la sobrecarga de información que viven en esta era digital.

La educación que han recibido en etapas tempranas o medias, ha sido mucho menos rígida que para otras generaciones y se ha utilizado más el aprendizaje significativo, por descubrimiento u otros modelos de la educación constructivista que, si bien no se emplean correcta o completamente en toda escuela, es notoria su influencia.

En ellos no se fuerza la enseñanza, sino que se da gran importancia a la decisión personal de aprender y a las capacidades natas o los intereses que se van formando; cosa que se relaciona más con la manera comprobada en que se da el aprendizaje real.

Después de un modelo rígido y conductista que condicionaba el aula, y después de la coerción física como medio educativo en generaciones pasadas, surge un “movimiento de la autoestima”, una respuesta de la psicología que busca la aceptación y es contraria a una cultura unilateral en que todo individuo necesita apropiada guía y corrección.

Las escuelas se interesan en lo que el psicólogo Nathaniel Branden exponía como consecuencias de la baja autoestima: alcoholismo, drogadicción, fracaso escolar, violencia familiar, etcétera. Todos, problemas que marcaron a otras generaciones.

Con la educación socio-emocional y la inclusión en el aula, la educación da otro paso hacia un aprendizaje más integral. Foto: Social-Emotional Learning Alliance for Massachusetts

En 1984, el senador de California John Vasconcello se encargó de presidir la comisión Californiana para la Promoción de la Autoestima y la Responsabilidad Personal y Social, iniciando un interés que crecería con el paso del tiempo y se instalaría en la consciencia colectiva.

Tras la caída del muro de Berlín, un evento sin precedentes que parecía traer un futuro más luminoso, hubo un cambio de reglas en que el capitalismo y mercantilismo se alzaban como ideologías dominantes (un fenómeno descrito por Fukuyama en El Fin de la Historia). El mercado asimiló las actitudes contraculturales, convirtiéndolas en un producto. La cultura pop era un espectáculo al que todos querían acudir.

Surgieron formas más inmediatas de todo tipo de consumo, incluso para consumir ideologías. En vez de filosofías en las que se necesitara un esfuerzo más marcado para comprender y generar conocimiento propio, surgió un despliegue de soluciones sencillas, motivación y autoayuda que fueron abrazadas en una exacerbación del movimiento de la autoestima. Umberto Eco se convertiría en el último académico Bestseller.

La información, estando al alcance, fluye ahora tan intensamente que los usuarios deben asentar mejor sus herramientas, filtrando y encontrando mejor conocimiento. El pensamiento crítico que tanto ha sufrido el paso del tiempo se vuelve más necesario.

ÉTICA DEL MILENIO

Para el politólogo Zygmunt Bauman las redes sociales son un terreno en el que todo parece horizontal, lo que propicia la indignación; una respuesta a todo lo que nos enoja. La Generación Y también ha sido conocida por ser políticamente correcta e indignada a la menor provocación.

Lo cierto es que los mexicanos de esta generación, según los resultados del Estudio Latinobarómetro de 2017, son más conscientes del cambio climático y más interesados en la ecología. Así mismo, apoyan la igualdad política de las mujeres y valoran más la diversidad cultural y sexual.

La colaboración con otros países, también según este estudio, es vista como positiva frente a la idea de que la mayor afluencia de entidades y trabajadores extranjeros acarrearía menos oportunidades laborales.

El amor romántico y el matrimonio, así como una nueva forma de entender las relaciones afectivas y el sexo, han hecho que se continúe la idea de mantener sexo casual y dejar el compromiso al margen.

Los millenial lideran la tercera ola de feminismo. En Chile, mujeres marchan para demandar el fin de la educación sexista y la brecha salarial de género, 2018. Foto: EFE/Alberto Valdés

Por otra parte, Tendencias Digitales para Grupo de Diarios América apoyada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), encontró posturas a favor de la legalización de la marihuana, pero más importante aún del respeto a los derechos humanos, así como la opinión a favor de la despenalización del aborto y el matrimonio igualitario. El 17 de mayo del 2016 se propuso una iniciativa de "matrimonio sin discriminación", misma que fue aprobada a nivel nacional; el derecho de adopción de matrimonios del mismo sexo, por su parte, fue aprobado en 14 entidades.

La ideología millennial se enfoca en una equidad vista de la manera más amplia que puede y, si bien esto puede ser demasiado ambicioso, es algo que ya se ha heredado a la Generación Z.

Estas ideas pueden madurar y perdurar, pero sólo el tiempo nos podrá decir en qué medida se conservarán y a qué libertades conducirán en el futuro.

Por más importante que sea mantener esta ideología, para el filósofo esloveno Savloj Zisek esto puede significar un riesgo latente. Considera que el interés en la equidad extrapolado encubre los problemas reales.

Así, una tolerancia forzada por la presión social dejaría debajo otras formas de racismo y sexismo ocultas y más aceptadas. La corrección política sería pues, más que una forma de tolerancia verdadera, una manera de moverse en el terreno sin ser juzgado y sin crecer ni cambiar de perspectiva. Ésta lamentablemente puede ser la forma en que crezca la generación, pero es una oportunidad de que la siguiente los ponga en duda.

FUTURO

Las ambiciones y expectativas son grandes como los obstáculos. Si bien el cambio en muchos países ha sido posible, para la población mexicana todo esto es todavía bastante azaroso y lento. Por mencionar un ejemplo, la brecha de género expresada en la diferencia de salarios según el Foro Mundial Económico, solamente se podrá revertir en más de 200 años.

Por encima de los obstáculos de desigualdad está la injusticia generalizada. Según estimaciones de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, cuatro de cada 10 personas de esta generación podría vivir en pobreza durante su vejez.

Para la Generación Y es común trabajar como freelance, aunque esto no genera prestaciones laborales. Foto: aycelaborytax.com

Algunos factores que acrecentan este peligro es la tendencia de contratación por medio del modelo freelancer, ya que en él no se obtienen prestaciones que aseguren tratamiento médico o pensión.

Por otra parte, el modelo de outsourcing no presta utilidades para quienes son parte de una empresa y los sueldos bajos serán un problema, por lo menos para los mexicanos del milenio. Así mismo, las afores reducirían bastante el ahorro para el retiro.

En el terreno del emprendimiento las cosas tampoco son fáciles. Conforme al informe del panorama Social de América Latina en 2016, tan solo un 10 por ciento de las familias mexicanas es acreedora de más de un tercio de la riqueza, mientras un 1 por ciento cuenta con otro de los tercios restantes; el excedente se distribuye en el sobrante de la población e igualmente con sus respectivas diferencias.

Este panorama empeora, el ascenso de clase social es cada vez más difícil y la clase alta más inaccesible, en parte porque los recursos tienden a crecer en lo alto de la pirámide y disminuir en la parte baja.

Según el Reporte de Trabajo independiente y Emprendimiento del sitio Workana, en 2018 el trabajo por cuenta propia es posible gracias a que empresas cuentan con un 1 a 5 por ciento de empleados que les ofrecen trabajos externos y el 48 por ciento de éstos, propone sus servicios para otros países donde las divisas pueden tornarse a su favor.

Aunque se opte por formar parte de una empresa reconocida, la Generación Y se ha topado con modelos que no van acorde a sus principios o a sus objetivos de crecer dentro de la misma; los malos tratos o la lentitud e ineficacia en los procesos son algo con lo que prefieren no lidiar, por lo que deciden cambiar de empleo.

Este problema lo reconoce María Claudia Velazco, especialista de Gestión de Personas. Esto da paso a modelos más propositivos y mayor uso del departamento de Recursos Humanos en las empresas y estrategias para mantener un clima laboral beneficioso en el que se pueda retener a esta población, ya que la consultora de capital humano Manpower Group prevé que para el 2020 la fuerza laboral millennial abarque una tercera parte de la población mundial.

Esto, si bien puede ser un panorama optimista, hay factores que pueden devolvernos a la incertidumbre, sobre todo en cuanto a salud y vejez. Los jóvenes de 12 a 29 años representan un 31 por ciento de la población total según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Cifra que naturalmente va en aumento; para cuando la generación del milenio alcance la vejez, habrá también un envejecimiento sustancial de la población y fuerza de trabajo.

La contratación por outsourcing, los bajos sueldos y el no generar pensión para la vejez son algunas de las características del mercado laboral para esta generación. Foto: fundacioncentrohistorico.com.mx

Sumado al hecho de que el 44.3 por ciento de éstos vive en situación de pobreza y 60 por ciento tiene empleos informales, está la crisis esperada en cuanto a las bajas pensiones. Carlos Noriega Curtis, presidente de la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro, advierte que se avecina una crisis en esta materia: sólo se recibirá entre el 25 y el 30 por ciento del último sueldo obtenido en forma de pensión, lo que contrasta con el 70 por ciento que recomienda la Organización para la Cooperación y desarrollo Económicos.

La Generación Y tiene menos hijos a los cuales acudir en su vejez. Además de que la necesidad de trabajar y transportarse puedan dejar a los más jóvenes cuidando de los entonces ancianos. Esto en el caso de los más afortunados.

A esto se agregan gastos de salud. Las enfermedades del milenio, además de las propias dificultades de la vejez, son males más relacionados con la mente. La ansiedad se presenta 30 por ciento más según el BDA Morneau Shepell; y el estrés y la distimia (forma leve de depresión), van en acenso y son cada vez más normales, según la Asociación Americana de Psicología.

A la par, el interés en el cuidado del medio ambiente parece haber llegado tarde. Según la Cumbre de Acción Climática de la ONU en 2019, los últimos cuatro años han sido los más calurosos de la historia, generando un aumento de 3ºC en el Ártico. Esto, si bien puede parecer poco, incrementa los niveles del mar y genera un impacto fatal a través de la contaminación del aire, las olas de calor y riesgos en la seguridad alimentaria.

Según la evaluación de la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Ecosistema (IPBES), el planeta puede perder entre 500 mil y un millón de especies de plantas y animales durante los próximos años.

Es posible que las soluciones sean parciales, y que una gran desmejora del planeta cambie de manera radical las costumbres de los adultos y ancianos del milenio. La carrera por el cuidado de los recursos y el cambio en la ética y estilo de vida, se hallan ya a la par y frente al enorme riesgo de que los cambios hacia una industria sustentable mayoritaria sean muy lentos.

Foto: Ark Valley Hospice

EL EPÍGONO

Lo cierto es que no se puede leer una época bajo los estándares de ninguna otra; no sin estar abiertos a comprender las cosas de otra manera.

Desde un punto de vista historiográfico, se puede admitir que a través de las épocas cada cambio ha sido admitido con dificultad. Conforme a esto se nos orilla a una vista comparativa hacia un pasado que no se asemeja mucho al momento actual.

La sed de historiografía descrita por el filósofo Nietzsche termina en el gran inconveniente de resguardar los monumentos e ideologías del pasado, con lo que lo producido hoy es dejado en segundo plano.

Esta manera de leer el panorama nos deja ante una posición epigónica, es decir, una visión que atiende a la concepción griega de que las grandes épocas y las virtudes se van perdiendo conforme aparecen nuevas generaciones.

Los epígonos son los “peores hombres”, el final de un tránsito. Pero esta sensación es parte de muchos momentos históricos y se relaciona más a una incapacidad natural por interpretar lo nuevo.

No es sino Auguste Comte, afamado filósofo creador del positivismo y la sociología, quien habla del progreso social dado mediante el conflicto intergeneracional. Habla de la relación entre conservación e innovación como algo que se genera ya no entre generaciones sino entre edades; bajo esta lógica, el rechazo a los jóvenes es algo que ocurre siempre, aunque la innovación de cada nuevo grupo es lo que mueve a la sociedad.

Con lo que se entiende que la generación no es sino una especie de recuento de lo que hizo cierto grupo de personas, definido por la edad y el entorno. La generación del milenio de Latinoamérica y sus valores, parecen no tener cosas en común con la de Medio Oriente o África, pero sí con todas las personas con cierta posibilidad económica que logran relacionarse con el medio global.

Foto: Philippe Leone

La adultez de la generación del milenio se puede entender no como una desmesura, sino como una búsqueda del equilibrio entre la libertad brindada por las rupturas y la responsabilidad y consciencia que le da mayor sentido a todo.

La Generación Y se podría definir pues, como una generación a la que marcó una gran transición que de hecho sigue viviendo. Un camino bastante ambicioso que no termina con ellos pero que sí se puede considerar germen de cambios importantes.

Los nuevos valores parecen tener una visión más equilibrada y centrada en un rigor científico y en la investigación, cosa que parecía la cosa más difícil para la generación. Si bien se está lejos aún de la equidad, se ha decidido avanzar, lanzando preguntas que no se harían sus padres.

Queda transitar por el lugar y la época que se nos ha entregado, interpretando como sea posible el camino. La prueba y error, frente a un horizonte que no se sabe si soportará más errores, es lo que tenemos.

Comentarios