Linfedema
Salud

Linfedema

La lucha después de la cirugía por cáncer de mama

Los tratamientos de cáncer de mama causan un padecimiento llamado linfedema, del cual se conoce poco en el Sistema de Salud en México, lo que ocasiona una disminución en la calidad de vida de quienes lo padecen.

En el transcurso de cinco años, luego de los tratamientos por cáncer de mama, del 70 al 80 por ciento de las pacientes presentarán linfedema muy evidente. El tratamiento, además de las quimioterapias, incluye radioterapia y cirugías que tienen consecuencias físicas importantes, una de ellas puede ser el linfedema en el brazo del lado donde se realizan estos procedimientos.

Se trata de un aumento crónico y progresivo del volumen del brazo debido a la acumulación de linfa (líquido linfático) que no puede circular a causa de que se extirparon ganglios del seno y la axila. La obstrucción impide que la linfa drene bien; en consecuencia, el líquido acumulado causa hinchazón.

El padecimiento provoca dolor, incomodidad y riesgo de infecciones, lo cual pone en riesgo la salud de las pacientes y las afecta física, psicológica y socialmente. Además provoca alteraciones de la imagen corporal y limitaciones en las actividades diarias.

El linfedema no tiene cura, pero el tratamiento con fisioterapia es la mejor opción para disminuir las medidas del grueso del brazo, aunado a cambiar hábitos en las pacientes para que la reducción se mantenga.

Anatomía del sistema linfático: vasos y órganos linfáticos, ganglios, amígdalas, timo, bazo y médula ósea. Foto: Terese Winslow

ANTES Y DESPUÉS DE LA CIRUGÍA

Se considera fundamental la higiene y la educación para prevenir su aparición. De la misma manera, es importante conocer los cuidados que se deben tener luego de la cirugía e informarse sobre los factores de riesgo potenciales durante toda la vida de la paciente para prevenir su aparición, por lo cual, lo mejor es acudir con una fisioterapeuta especializada que antes de la cirugía tome las medidas del brazo que se puede ver afectado y explique las precauciones necesarias que se deben tener luego de la operación.

También el profesional en esta rama debe dar información sobre los movimientos del brazo que se pueden realizar luego de la cirugía.

Por otro lado, existen medidas que se deben tomar en cuenta. Algunas de ellas son: proteger el brazo y evitar cortes, lesiones e infecciones; usar guantes para realizar tareas laborales y del hogar con riesgo; evitar procedimientos médicos como tomas de presión, extracciones de sangre y vacunas en la extremidad afectada; realizar la elevación del brazo, ejercicios y estiramientos prescritos por la fisioterapeuta; evitar frío o calor extremo en el brazo; evitar la ropa, prendas y accesorios ajustadas; mantener el brazo limpio y humectado y las uñas higiénicas.

¿CUÁNDO SE PRESENTA EL LINFEDEMA?

El linfedema es temporal, leve y desaparece en el transcurso de un mes o puede manifestarse seis u ocho semanas después de la cirugía o radioterapia. La fisioterapeuta recomendará ejercicios y posturas para ayudar a reducir la hinchazón. Si está inflamado, caliente y rojo requiere ser tratado de inmediato por un médico.

Fisioterapia para tratar el linfedema. Fotos: physiosfi sioterapeuta.com

Cabe destacar que el linfedema crónico también puede presentarse paulatinamente, luego de varios meses o años, después del tratamiento del cáncer. La hinchazón puede ser leve o severa y puede ser un gran problema si tarda mucho en recibir fisioterapia.

SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO

Pesadez, hormigueo, la ropa y los anillos se sienten más ajustados, rigidez, dolor articular, piel tensa, disminución de la movilidad, diferencia de tamaño respecto al otro brazo. Las pacientes no logran ver sus venas, pliegues articulares y tendones igual que en su otro brazo. Comparar un brazo con el otro puede dar la señal de acudir a fisioterapia.

El objetivo del tratamiento es disminuir y controlar la hinchazón, reducir el dolor y mejorar la movilidad del miembro con linfedema.

Es indispensable acudir con personal especializado en Drenaje Linfático Manual para tratarlo y saber que los fármacos existentes no curan el linfedema.

Fisioterapia para tratar el linfedema. Fotos: physiosfi sioterapeuta.com

FISIOTERAPIA PARA LINFEDEMA

El tratamiento está compuesto por dos fases:

Fase intensiva: Disminuye y estabiliza el volumen del brazo. Son sesiones diarias de drenaje linfático manual con aplicación de un vendaje especial. La cantidad de sesiones depende de la severidad del linfedema. Se termina esta fase cuando las medidas se mantienen durante varios días.

Fase de mantenimiento: Cuando el linfedema se estabiliza, se utilizan mangas de compresión, las cuales deben ser prescritas por una fisioterapeuta especializada debido a la importancia del buen uso y de la compresión correcta de la prenda. Las citas de control dependen también de la severidad del padecimiento.

Es importante mencionar que el uso de la manga de compresión debe ser prescrito por su fisioterapeuta especializada, ya que si no se aplica correctamente, el edema podría empeorar y si no se combina con drenaje linfático manual no es recomendable.

OTRAS ALTERNATIVAS

El método Aqua Lympha de Tidhar puede ser otra opción para combatir este mal. Se trata de ejercicios en una piscina, por lo que combina los beneficios del ejercicio y de la presión del agua. Mejora la calidad de los movimientos en el agua, disminuye el endurecimiento del linfedema y aumenta las contracciones musculares que aceleran la circulación del líquido linfático; además, al realizar estos ejercicios guiados por una fisioterapeuta con esta formación, las pacientes mejoran el autocuidado y ayudan al mantenimiento del volumen del linfedema.

Tratamiento Aqua Lympha de Tidhar. Foto: Fysio Actief Aruba

La nutrición también es un punto que entra en juego, pues es importante que las pacientes se mantengan en un peso corporal óptimo, debido a que la obesidad empeora el linfedema. Una alimentación saludable acompañada de ejercicio físico como rutina diaria, combinada con fisioterapia mejora la calidad de vida de las afectadas.

Las pacientes tienden a aislarse por razones estéticas, prejuicios personales, familiares y sociales. Les incomoda ver una extremidad que muchas veces duplica la otra, por lo que pueden padecer depresión o ansiedad y deben tratarse.

Es importante recordar que se trata de una enfermedad crónica que no tiene cura y que requiere tratamiento de por vida, pero que tiene una mejoría notable que depende de su motivación, dedicación y constancia.

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