El encanto de Cannes 2019
Cine

El encanto de Cannes 2019

Una mirada a la riviera del cine

La avanzada mexicana en la industria del cine continúa tomando espacios clave, ya sea en la entrega de premios o en el circuito de festivales de mayor proyección en el mundo. Este 2019, en la edición número 72 del Festival de Cannes, Alejandro González Iñárritu asió la silla de presidente en el jurado y con ello se convirtió en el primer latinoamericano en tomar ese lugar.

La llegada del mexicano no fue una simple aparición y en su discurso de inauguración abordó temas que atañen a directores de cine, productores y distribuidoras por igual: “Siempre me pregunto cuántos de los filmes que veremos en los siguientes diez días serán exhibidos en el mundo, especialmente en México, donde casi no hay cines enfocados al arte. ¿Por qué privar a la gente de esta experiencia?”, comentario dirigido a la falta de inclusión de los filmes estrenados en plataformas como Netflix. Un ejemplo es Roma de Alfonso Cuarón, cinta que fue ignorada el año pasado para competir por el premio del Gran Jurado.

Además, la directora francesa recién fallecida, Agnès Varda, fue honrada como imagen publicitaria del festival, retomando la famosa fotografía donde dirige una cámara parada sobre un hombre que funciona como banco.

POR LA PALMA DE ORO

González Iñárritu fue acompañado por talentos mundiales de alto calibre: los directores Yorgos Lanthimos, Pawel Pawlikowski, Kelly Reichardt y Robin Campillo, entre otros, quienes comenzaron el festival el 14 de mayo con el estreno de la cinta The Dead Don't Die del creador favorito de la riviera francesa, Jim Jarmusch.

En esta comedia de humor negro, un paquete triple A de estrellas se enfrentan en distintos escenarios a una horda de zombies que han surgido de las calles y los cementerios. Bill Murray, Chloë Sevigny, Adam Driver, entre los habituales cameos, encabezan el reparto y además, traen de regreso el estilo que Jarmusch había aterrizado con Only lovers left alive, película que refleja el romance contemplativo entre dos vampiros intelectuales a través de las eras.

Otro de los creadores de trance obligatorio es Terrence Malick, quien volvió a la pantallas hace casi una década con The tree of life y ahora lo hace con A hidden life, filme que de nueva cuenta coloca a cuadro a una familia, pero en un país y periodo distinto. La crítica de la cinta no es ajena a lo que se ha dicho de la obra previa de Malick: dura tres horas y sobrevuela los terrenos de tedio en gran parte de su metraje, elementos habituales de sus otros títulos.

A hidden life. Foto: IMDb

De la productora española El Deseo, el cineasta Pedro Almodóvar regresa a la forma con una cinta semiautobiográfica, Dolor y gloria, donde combina a su estilo el vacío de la actualidad con la nostalgia de la niñez. En esta ocasión cuenta como es usual con Penélope Cruz y además, revive su relación con Antonio Banderas, quien interpreta a un director cinematográfico en busca de reignición.

Entre las producciones de mayor expectación este 2019 se encuentra Once upon a time in Hollywood de Quentin Tarantino, filme de contenido hermético y del cual sólo se sabe que refleja una década norteamericana controversial: filmes sin corrección política, la vida hippie y la inseguridad de los actos criminales liderados por Charles Manson. Los protagonistas son la dupla de ensueño de Brad Pitt y Leonardo DiCaprio, sumando además un montón de cameos y secundarios de actores igualmente posicionados en el estrellato contemporáneo.

Once upon a time in Hollywood. Foto: IMDb

Como ha sido desde su primera participación en 1994 con Reservoir Dogs, los filmes de Tarantino atraen tanto que se convierten en un foco de atención por sí solos, sin embargo, en esta ocasión los demás 20 títulos que compiten por la Palma de Oro son cintas que brillan ya sean por su expectativa o por el talento de sus creadores, entre ellas Matthias & Maxime del joven canadiense Xavier Dolan o Sorry we missed you del veterano y eterno pesimista Ken Loach.

UNA CIERTA MIRADA

La categoría de la que los mexicanos Amat Escalante y Carlos Reygadas surgieron, Una Cierta Mirada, proyecta los filmes que rompen los paradigmas del cine convencional y que presentan formas en su mayoría distintas a las narrativas lineares. Fue inaugurada a finales de la década de los setenta para dar mayor proyección a filmes independientes de jóvenes creadores que entran al festival sin trascendentes contratos de distribución. Al final, la ganadora tiene un apoyo de 30 mil euros y un contrato de proyección en Francia.

En anteriores ediciones, el también mexicano Michel Franco fue galardonado con su producción Después de Lucia, la cual le abrió las puertas a trabajos de la mano del creador Tim Roth, que en aquella edición fungió como parte del jurado.

Cannes cuenta con películas que utilizan el festival como apertura al circuito y sobre todo, a los espacios de la crítica, por lo que a pesar de no ser competidores participan en muestras para el público y la prensa. Este año, Too old to die young de Nicolas Winding Refn, la miniserie para la plataforma de Amazon Prime, una producción de crimen neón en Los Ángeles que a pesar de no ser un largometraje, fue agregada al corredor cinematográfico.

De manera paralela, la Quincena de los Realizadores es una parte de la selección que reúne películas y documentales de todo el mundo en una serie de proyecciones fuera de la competencia y que se mantiene como actividad alterna desde mayo de 1968, cuando algunos trabajadores del festival entraron en huelga.

Este año, la incomprendida comedia de Quentin Dupieux fue la abridora con la proyección de Deerskin y continuará así dando a conocer el trabajo de más de quince directores que nunca habían sido presentados en el festival.

Carlos Reygadas en la filmación de Post Tenebras Lux. Foto: The Match Factory

MUJERES EN CANNES

En la edición anterior, Cate Blanchett encabezó un contingente de mujeres cineastas en busca de una mejor plataforma para reconocer su talento y trabajo por igual. Con la consigna “50-50 x 2020”, el grupo persigue que para la próxima edición se observe una terna plena de paridad: mitad y mitad e igualdad de condiciones.

En total, 82 mujeres protestaron por condiciones como el que sólo una cineasta, Jane Campion en 1992, haya ganado la Palma de Oro a lo largo de la historia del festival. El acto representó la cantidad de películas de manufactura femenina (82) a diferencia de las más de mil quinientas de directores hombres que han competido por el palmarés de mayor peso. Agnés Varda, quien acompañó a Blanchett en el primer peldaño, ya no logró repetir la acción o vislumbrar el resultado de sus palabras.

De igual manera, para este año se repite el funcionamiento de la línea de emergencia para mujeres que sean objeto de posible acoso sexual tanto en fiestas como en actividades.

El director de Cannes, Thierry Frémaux se comprometió a cumplir con los objetivos delineados en 2019 y para este año y durante la proyección de películas lleva una estadística de las películas dirigidas por mujeres. En particular, la sección de cortometrajes es donde se nota un avance, sin embargo, el colectivo 50-50 x 2020 se promueve renuente a creer que la cifra es positiva ya que, al menos en Estados Unidos, las escuelas de cine tienen mayor cantidad de mujeres registradas, pero al final del día son películas de hombres las que aparecen en las marquesinas. “¿Dónde queda la mujer cineasta?”, se preguntó Iris Brey, vocera del movimiento.

Con la crisis de género y las denuncias sobre los actos de violencia en contra de las mujeres en ediciones anteriores, Cannes se mantiene como el festival esperado tanto por el circuito comercial e independiente de cine, que a final de cuentas observan una tradición cinematográfica rodeada de un medio de negocios nutrido y a su vez, cambiante.

Cate Blanchett, Ava Ava DuVernay y Agnes Varda caminan por la alfombra roja de Cannes 2018 en protesta por

la falta de cineastas reconocidas a lo largo de la historia del festival. Foto: EFE/EPA/Franck Robichon

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